La Perón, un peligro permanente

LA POLEMICA POR LOS CICLISTAS EN LA AVENIDA ES SOLO UNA PARTE DEL PROBLEMA EN ESA ARTERIA

Hace siete meses que el ciclista Rubén Trotta fue atropellado en la avenida Perón y su estado de salud no mejora. Tampoco se corrigieron las condiciones de circulación en la avenida que une Santa Rosa con Toay.
Solo un milagro puede salvar a Rubén Trotta. Sus hijos, Diego y Noelia, lo saben y esperan que un día cualquiera el padre se levante de la cama, comience a moverse de a poco, o que al menos hable y enfoque los ojos en un punto fijo de la habitación. El ciclista que fue atropellado en la avenida Perón en el 20 de junio del año pasado sigue igual. Desde el día en que lo internaron con un fuerte traumatismo de cráneo, no ha habido ninguna evolución significativa. El cuerpo sigue funcionando al mínimo, pero los médicos fueron claros: no hay expectativas de rehabilitación.
Hace cuatro meses que Trotta llegó a la Clínica Ulme, en el Barrio de Núñez, un centro privado en el que se rehabilitan principalmente personas que sufrieron daños cerebrales. En ese tiempo, Diego, su hijo, ha visto a muchos pacientes recuperarse, evolucionar, irse de alta. Pero su suerte (la de su padre) es otra.
"Todo sigue sin cambios significativos. La fisiatra nos dijo que hay pocas expectativas de recuperación. El cuerpo de mi padre no responde a órdenes, sigue inmóvil. Estaremos en la clínica hasta el 28 de febrero, cuando se cumplan 6 meses de internación. Queremos luchar hasta el final, agotando hasta la más remota chance si es preciso", escribió el hijo días atrás en su perfil de Facebook.
Lo que tampoco ha cambiado (¿evolucionado?) es la situación de la avenida que une a Santa Rosa con Toay, por la que circulan más de 14.000 vehículos por día. Y no se debe sólo a la falta de infraestructura o carencia mantenimiento, sino también a las malas conducta viales de los que transitan a diario por allí. En las últimas semanas hubo una polémica sobre la utilización de la arteria por las decenas de ciclistas que circulan a diario, pero el tema es más complejo: ayer un equipo periodístico de LA ARENA recorrió los diez kilómetros de la avenida y constató que los pedalistas son tan sólo uno de los puntos a tener en cuenta.

Problemas.
Si hay que enumerar cuáles son, a simple vista, los principales problemas de la Perón habría que comenzar con las rotondas. Rara vez los vehículos que circulan por la avenida le dan prioridad a los que están girando, lo que genera acumulación y entorpecimiento del flujo vehicular.
Habría que decir también que el estado de algunos tramos de la avenida es calamitoso, como en la intersección con la calle Utracán, donde hay baches que podrían desestabilizar a cualquier motociclista.
Tampoco hay líneas que separen los dos carriles, que ni siquiera tienen un tamaño regular. En algunos lugares el camino se ensancha mientras que en otros se afina considerablemente. Esto puede parecer una nimiedad, pero no lo es, si se tiene en cuenta a la velocidad a la que circulan los vehículos, casi siempre por encima de los valores permitidos.
Una pregunta sencilla: ¿por dónde deben cruzar los peatones? En toda la avenida, no hay siquiera una senda peatonal marcada, ni tampoco un semáforo que garantice la seguridad de aquellos ciudadanos que transitan a pie.
Las precipitaciones también son un problema. Cada vez que llueve, el agua se acumula sobre todo en la banquina sudeste, debido a que el nivel de la cinta asfáltica está por encima de la banquina y el drenaje del agua es demasiado lento.

Infractores.
Alcanzan apenas unos minutos para tomar conciencia de las malas conductas viales que, principalmente los toayenses y santarroseños, mantienen a la hora de circular por la Perón. El exceso de velocidad es la falta más común. Algunas otras lamentables postales: un camión con acoplado sin luces, un joven motociclista que circula a alta velocidad y sin casco, dos perros de gran tamaño que juegan en el boulevard y que amenazan con cruzarse, un auto que inesperadamente dobla sin bajar al distribuidor ni dar aviso a los autos que vienen detrás. En fin: son los seres humanos el factor que agrava la situación de la avenida.
En los últimos meses, en los horarios pico, los controles vehiculares se han intensificado en el comienzo y el final de la avenida y en algunos puntos neurálgicos. No obstante, las malas conductas al volante siguen repitiéndose y los controles parecen no alcanzar.

Dos víctimas fatales en 2015.
El siniestro vial en el que resultó herido Rubén Trotta no fue el único que el año pasado puso el foco sobre la avenida Perón: Oscar Jaure Bazaes, de 53 años, murió el 12 de noviembre tras tres días de agonía en el Hospital Lucio Molas. El hombre manejaba una Renault Kangoo que se despistó y chocó violentamente contra una columna de alumbrado público a la altura de la calle Isla Soledad. De milagro, un ciclista que circulaba por el carril central no fue arrollado por otro auto que, ante el despiste de la Kangoo y el imprevisto cruce de carril, debió frenar a cero.
También el 12 de noviembre Santiago Juárez, de 22 años, perdió la vida tras chocar con la Fiat Fiorino de sus padres el monumento ubicado en el acceso a Toay. Cerca de las 16, la tarde estaba nublada y la lluvia caía de manera intermitente sobre el asfalto generando charcos en una de las banquinas. Quizás, el agua le jugó una mala pasada. La policía dijo entonces que "el muchacho iba a alta velocidad".

La discusión por el lugar para ciclistas.
La circulación de ciclistas por la avenida Perón fue un tema que generó polémica días atrás luego de que el intendente de Toay, Ariel Rojas, junto al ministro de Seguridad, Juan Carlos Tierno y el intendente de Santa Rosa, Leandro Altolaguirre, concordaron que el tránsito en la Avenida Perón es peligroso y que una de las principales problemáticas es la circulación de ciclistas, para los cuales se les habilitó el autódromo provincial. “El objetivo es hacer operativos de prevención a todos los vehículos”, dijo Rojas. Mientras que Altolaguirre señaló que “Tierno no quiere correr a los ciclistas, no es una imposición, sino una sugerencia”.
Al respecto, Diego Trotta y su hermana Noelia, publicaron en sus cuentas de Facebook un texto en el que reflexionan sobre el tema. “Se les hace accesible y simpático ir en contra de una actividad en la que el porcentaje de población que la practica es menor en relación al que no, eso evidencia el impulso de la medida, que se presenta cómoda para muchos pero que es, en definitiva, ostensiblemente injusta. Pareciera ser que (Tierno, Altolaguirre y Rojas) están ignorando y/o subestimando la importancia y la preponderancia del deporte en nuestra sociedad actual”.
Más delante, los hermanos indican: “(el ciclismo) es una herramienta tangible, noble, y motivadora para que personas de distintas edades puedan abandonar el nocivo sedentarismo impuesto por la modernosa manera de vivir, pero muy por encima de este argumento para que nuestros jóvenes tengan en dos pedales y el corazón, una gran ocasión de no entrar en la droga o alejarse de las mismas. Aclaramos además, que no nos expresamos desde ninguna bronca ni rencor por el accidente que hoy tiene a nuestro papá con daños neurológicos profundos y severos, de hecho vemos con buenos ojos que el tema se trate, pero invitamos a los políticos a ponerse los pantalones largos y a no ser tibios, si quieren evitar accidentes y estimular conductas positivas de manejo hay que buscar alternativas serias”.