Las pérdidas cloacales se han transformado en una constante

La desagradable situación de las pérdidas cloacales se ha transformado en una constante en la ciudad capital. Uno de los lugares más afectados es el barrio Río Atuel, donde las cámaras que deben receptar el nauseabundo desecho se encuentran tapadas y la acumulación del mismo en las zonas de tránsito, complica y asustan a los vecinos.
Varios de ellos, habitantes de distintas tiras de departamentos se acercaron, en la mañana de ayer, para relatar el martirio que padecen, tanto de las autoridades municipales que no concurren a ofrecer una solución, como de parte de las autoridades del Consorcio de Vecinos, que les aumentó la cuota que pagan; pero al momento de ofrecer una alternativa al conflicto, los invitan a “pagar entre todos el camión atmosférico”.
Así lo indicaron, cuando este diario concurrió a observar la situación. Las tiras 17, 18, 19, 13 y 8 tienen entre medio de ellas, diversos derrames de líquidos cloacales, cuya acumulación ha derivado en la formación de pequeñas lagunas, que hacen imposible el abrir una ventana o permanecer al aire libre.
Los niños no pueden jugar libremente y las mascotas se observan tomando agua de estos desechos y transitando por allí, portando en sus patas los restos contaminantes. Hace dos meses que los vecinos llaman incansablemente al municipio, y aunque la respuesta es que concurrirán a solucionar el problema, nadie aparece.
Lo mismo pasa con el consorcio. Según el relato de los vecinos, de 150 pesos que se pagaban, el precio se disparó hace más de seis meses, a los 200 pesos. Lo triste es la respuesta que le ofrecen a los vecinos es que “paguen el (camión) atmosférico”.
Los habitantes de esta barriada lamentaron esta situación, no sólo porque la acumulación del desagradable líquido atenta contra la salud de todos, sino por la afectación del suelo de las viviendas en su exterior. Aunque eso no es todo: si la pérdida no es de desecho cloacal, es de agua.
En otras tiras, no hay olores, pero sí pequeñas lagunas que se forman por el continuo correr del agua. Esto se pudo apreciar en el parque lindero a la tira 17, donde el líquido elemento llega hasta debajo de las hamacas, imposibilitando su uso regular.

“Invendible”.
Dada la neocorriente de la emigración interna por la precaria situación sanitaria, LA ARENA le consultó a los vecinos si habrían llegado a pensar en vender su vivienda para mudarse de allí. Entre incrédulos y sorprendidos, aseguraron que más de una vez lo intentaron, pero cuando los interesados recorren las instalaciones adyacentes, enseguida se marchan. “Son invendibles”, dijo uno de ellos; “el olor los espanta”, agregó otro.

En Villa Alonso la tapa de registro está tapada de tierra
Una vivienda ubicada en la calle Berutti al 487, entre Pueyrredón y Entre Ríos, del barrio Villa Alonso Centro, se inundó ayer por la mañana cuando comenzaron a emerger los desechos cloacales desde interior de un baño. Rápidamente, los líquidos recorrieron toda la casa. El dueño de la vivienda, Horacio Díaz, de 83 años, reside junto a su mujer y su hijo, aseguró que les había sucedido algo similar hace años atrás, “pero nunca se nos inundó la casa”.
El problema parecía un simple desborde, como los que se está acostumbrado a ver últimamente en la mayoría de los barrios santarroseños. Pero una vez que habían secado los pisos, la fosa séptica que tienen en el garaje de la casa, volvió a rebalsar. El hombre, muy molesto por la situación que estaban viviendo desde tempranas horas de la mañana, llamó a un equipo de especialistas para que le solucionen el problema. Los trabajadores llegaron al lugar y rápidamente se dirigieron a una tapa de registro que está en la esquina de Berutti y Entre Ríos, allí se encontraron con que los caños de la cloaca estaban tapados con una montaña de tierra y desechos que obstruían la salida del agua servida generando un efecto rebote porque los líquidos no drenan y retornan hacia las viviendas. Díaz manifestó que “esto necesita una solución urgente”.