Los Puebla se fueron a Castex

La familia de María Puebla, la muchacha asesinada el 19 de agosto, abandonó la casa que tenían en cercanías del relleno sanitario. Vivían en la pobreza extrema y reclamaban apoyo del Estado. Esta semana podrían conocerse resultados de ADN. También se cumple la prisión preventiva de los dos acusados.
Hace cuatro días los Puebla se fueron de Santa Rosa. Los vecinos dicen haberlos visto cerrando todo, medio apurados, con unas bolsas de ropa en la mano. Aparentemente, salieron rumbo a Eduardo Castex adonde un pariente les prometió techo y comida. Ahora, al oeste de la ciudad, a metros de relleno sanitario, en ese páramo en el que la familia se había instalado en junio para vivir de la recolección de residuos, solo se oye el viento, el zumbido de las bolsas de plástico atrapadas en las ramas de un caldén. Entre medio de los ranchos de chapa y nailon, un pavo negro da vueltas y picotea el piso buscando comida. Más allá, quince perros corretean por encima de lavarropas abandonados y tres gallinas buscan refugio en una citroneta desguazada. “Se fueron para Castex. Alejandra tiene una hija que les insistió para que se fueran. Después de lo que les pasó, pobre gente, cómo les asesinaron a esa chica. Pero no sabemos más nada”, dice un joven lugareño mientras desarma un dínamo para sacarle el cobre. A la derecha del hombre, a tres kilómetros, los edificios de la ciudad se recortan en el cielo azul. A la izquierda, a escasos 200 metros, una barda multicolor crece inmensa en el límite del basural. Aquí, en donde hace tres días vivían los Puebla, continúa el abandono. La puerta de la casa familiar fue cerrada con un hilo. Adentro no se ve nada.
La familia de Alejandra Puebla (46) se había instalado hace unos meses en un terreno yermo a metros del relleno sanitario. En ese lugar donde no hay agua potable ni gas natural ni luz eléctrica habían encontrado un poco de tranquilidad. La llegada a Santa Rosa, confió Alejandra semana atrás, era en realidad una especie de huída: el 4 de mayo Alejandro Puebla, de 19 años, fue asesinado en Toay a manos de unos primos. “El abogado nos recomendó que nos fuéramos del pueblo, porque la bronca con los parientes no se iba a acabar nunca”, dijo a LA ARENA hace ya un mes, Alejandra Puebla, la madre del muerto. Pero la desgracia de la familia no se acabaría en Santa Rosa: el 19 de agosto el cuerpo desnudo de María Puebla -una de los 9 hijos de Alejandra- apareció sin vida y semienterrado en el cuenco norte de la laguna Don Tomás. A la joven de 27 años la habían violado y golpeado brutalmente. Se investiga si fue enterrada viva. Por el caso están detenidos Walter David Baigorria y Roberto Lezcano, ambos sordomudos. El primero de ellos tenía una relación con María Puebla de desde hace varios años.

Exámenes.
Semanas atrás este diario publicó un artículo donde se informaba que los acusados por la muerte de María Puebla habían sido sometidos a extracciones de sangre. Esas muestras serían analizadas en el Pricai -Primer Centro Argentino de Inmunogenética- y servirían para cotejar los rastros de ADN que fueron hallados en el cuerpo de la joven y en su prendas de vestir. “En los próximos días vamos a tener noticias sobre esos estudios”, aseguró a este diario una fuente abocada a la investigación de la causa. A fin de esta semana se vence la prisión preventiva por 45 días que el juez de control Mauricio Piombi les había impuesto a los sospechosos. Los resultados de los estudios serán decisivos.