Mendoza: el Atuel, puntal turístico

EL DEPARTAMENTO SAN RAFAEL FUE EL MAS VISITADO EN LA PRIMERA QUINCENA DE ENERO

El río interprovincial pero acaparado por los mendocinos, es la columna vertebral del departamento San Rafael. El cañón del Atuel y las actividades náuticas mueven a miles de personas a visitar la zona.
El departamento San Rafael tuvo en la primera quincena de enero el mayor nivel de ocupación hotelera de toda la provincia de Mendoza, con un nivel de ocupación del 85 por ciento. Esto significa que el río Atuel sigue siendo uno de los principales atractivos turísticos de esa provincia.
La novedad fue publicada en la edición del jueves del periódico Diario de San Rafael bajo el título “San Rafael sigue siendo el puntal del turismo en Mendoza”. La crónica da cuenta del resultado del relevamiento de la primera quincena turística del mes de enero, un muestreo que reveló que “San Rafael sigue siendo el motor del turismo en la provincia, superando los niveles del resto de los departamentos”, según destacó el medio.
Si bien los números de la ocupación hotelera no fueron tan buenos como en años anteriores, el promedio marca “que el faro en el turismo mendocino sigue siendo nuestro departamento, con una ocupación promedio del 80%”, informó Diario de San Rafael.
Este valor estuvo un 15 por ciento por encima del promedio general de la provincia de Mendoza, que se ubicó en un 66% en los primeros quince días de enero.
Teniendo en cuenta que ese departamento es el segundo en cantidad de plazas de la provincia -para pernoctar ofrece más de 9.500 camas-, la ocupación marca un número “más que importante para un promedio mendocino y nacional que apareció decaído”, valoró el diario.
El promedio de ocupación del Valle de Uco estuvo en un 83 por ciento, aunque en esa región el número de camas disponibles es muy menor a San Rafael, y en Tunuyán se ubicó en un 75% para la primera quincena. Los porcentajes más altos se dieron en San Carlos y Tupungato, donde los alojamientos turísticos son menores en relación a los principales puntos de la provincia.
Destinos como Cacheuta, Potrerillos y Uspallata registraron el 66% de ocupación, mientras que en el Gran Mendoza apenas llegó al 59%.
“Esto marca la relevancia que sigue teniendo San Rafael como el destino más elegido de Mendoza”, insistió DSR. “De esta manera se puede ver a las claras que San Rafael es la locomotora que impulsa el tren turístico de la provincia de Mendoza”, abundó.

Página oficial.
En la página oficial en internet de la Dirección de Turismo de San Rafael, el sector de “Lo + visto” está encabezado por el enlace al “Circuito del Cañón del Atuel”. Allí se promocionan tres lugares vinculados con el río interprovincial: el dique Valle Grande -el último del complejo Nihuiles-, el Cañón del Atuel y la villa El Nihuil.
Sobre la represa Valle Grande, la página dice que tras recorrer los 37 kilómetros que lo separan de la ciudad, “nos recibe una frondosa vegetación junto al rumor del río Atuel que corre en su lecho de piedras y en cuyo conjunto ofrece generosamente la posibilidad de disfrutar unas especiales vacaciones en convivencia con la naturaleza”.
Respecto del Cañón del Atuel, considera que es “la presencia viva de los orígenes del mundo, que el viento y la lluvia, cual cincel y martillo en su continua batalla con la roca, descubrieron sus entrañas conformando las más variadas esculturas naturales” y recuerda que “en su vertiginosa caída” el río encierra “una inmensa potencia” que brinda la posibilidad de generar parte de la energía que el país necesita. Dos lagos artificiales, Aisol y Tierras Blancas, forman parte del complejo hidroeléctrico Los Nihuiles.
El tercer sitio referenciado es la villa turística El Nihuil. “Emergiendo del Cañón a través de una sinuosa cuesta descubrimos la inmensidad del lago que conforma el dique El Nihuil, de 9.600 hectáreas, y en cuyo seno cobra vida una variada especie ictícola que invita al pescador a dar rienda suelta a su deporte favorito”.
Junto con los pescadores, los amantes del windsurf tienen oportunidad de practicar esa actividad y, por añadidura, darle un “espectáculo de colorido sin igual” a la superficie del lago.
Una serie de atractivos que los pampeanos miramos con un dejo de envidia por no poder disfrutar de algo parecido en nuestro territorio culpa de la apropiación de un recurso que debería derramar su potencialidad a ambos lados del límite interprovincial.