Mendoza ya regula el río Atuel

EL GOBIERNO CUYANO REDUJO A CASI LA MITAD EL AGUA QUE CIRCULA

Preocupado por la crisis hídrica, el gobierno de Mendoza comenzó el proceso de seccionado del Atuel y ya se nota la disminución del caudal de agua en aquella provincia.
A partir de la crisis hídrica, comenzaron los cortocircuitos en la provincia de Mendoza por el agua, mientras que el gobierno cuyano inició el proceso de seccionado del río Atuel y la disminución del caudal ya se hace evidente: se pasó de una erogación de 47 metros cúbicos por segundo a 25, es decir casi la mitad del agua que circula por el cauce.
Según el subdelegado de Aguas del Río Atuel, Fabián Bujaldón, a través de este sistema se modifica en la vecina provincia la forma de recibir agua de los regantes del río, que no llega a La Pampa y se encuentra en medio de un conflicto judicial, por segunda vez, ya que se trata de un cauce interprovincial.
El diario San Rafael publicó que hasta el momento “todas las inspecciones estaban regando al mismo tiempo” y que “a partir de ahora el riego se reduce a la mitad de las inspecciones”, en el marco de las medidas implementadas por el Departamento General de Irrigación (DGI), a cargo de José Luis Alvarez.
Según este plan, ahora se empieza a regar en Mendoza en forma “alternada” y “con agrupamientos” por lo que los regantes comienzan a recibir dotación de agua cada 16 días, duplicando el plazo que se esperaba en principio para recibir riego.
El sistema se extenderá hasta el 21 de febrero y luego vendrá un corte para “acumular” agua en los embalses hasta finales de marzo o principios de abril. Luego de eso se abrirá un nuevo riego hasta llegar a la corta anual. Los operadores turísticos están preocupados, pero por ahora el caudal permite la práctica de actividades acuáticas.
“Estamos en época de crisis hídrica y golpea a todos por igual por eso es necesario que todos nos apretemos el cinto”, sentenció Bujaldón, subdelegado de Aguas del río Atuel. Por sexto año consecutivo, la escasez del agua preocupa y los embalses El Nihuil y Valle Grande están al 24 por ciento de su capacidad.
Lo cierto es que la crisis hídrica generó un gran conflicto interno en Mendoza, donde los operadores turísticos reclaman por el servicio que ya vendieron y encuentran complicaciones para cumplir. Enfrente, los agricultores reclaman agua para el sistema riego.
Los productores cuestionan fuertemente las decisiones del gobierno. “Nos falta al menos el 60 por ciento de agua para cubrir la demanda del agro y ni que hablar del que tiene verduras y hortalizas, si no tiene una bomba se le va a hacer muy complicado, pero nos adaptamos a lo que hay”, dijo Miguel Telles, inspector de cauce de la Rama 3.

Sector turístico.
El sector privado, vinculado al turismo mendocino, puso el grito en el cielo al conocer que en la última semana de febrero por el cauce del río no correrá una sola gota de agua. Ante esto, desde la Cámara de Turismo de San Rafael se propone erogar menos agua y hacer más extensivo el plazo de erogación.
“Por ahora se pueden seguir realizando las actividades, pero a partir del 20 de febrero no se podrán ofrecer los mismos servicios. No se entiende el criterio de erogación, desde noviembre se largan 46 metros cúbicos y después vienen las decisiones drásticas, por qué no erogar un poco menos y que se extienda en el tiempo”, dijo Cristian Draghi.
En el mismo sentido, la Asociación Turística Cañón del Atuel pidió analizar la posibilidad de hacer sueltas parciales de agua a partir del 21 de febrero o para Semana Santa..
“Hay gente que viene por 3 días, se podría hacer una erogación en determinados días, un fin de semana, o escalonados entre semana de un par de horas para que las empresas puedan cumplir con lo que tienen contratado”, afirmó Marta Sotomayor, titular de la asociación turística.
En tanto, el subdelegado Bujaldón explicó que “lo que se contempla es el pico de demanda, en noviembre y diciembre es cuando más agua necesitan los cultivos (para darle tamaño a los frutos) a días de la cosecha”.

“Un desastre ecológico”.
El diario Uno de Mendoza planteó que los embalses El Nihuil y Valle Grande están al 24 por ciento de su capacidad y que “el descenso de cuatro puntos más en el nivel de las reservas acuíferas podría significar un desastre ecológico”.
En ese sentido, sobre el “desastre ecológico”, el matutino indicó que “el agua se degradaría por el aumento de la temperatura, y además de perder las propiedades y no ser apta para el consumo, se produciría la mortandad de peces, entre otros aspectos”.
Además, agrega la publicación, “otra de las consecuencias en la disminución de las reservas acuíferas, las centrales hidroeléctricas tampoco podrían operar porque no habría caudal con la fuerza suficiente para mover las turbinas”.