Moccagatta, el amigo de Patucho que salpica a Mac Allister

EL ECHADO FUNCIONARIO ESTUVO SOSPECHADO DE SER TESTAFERRO DEL EX MINISTRO

“Estoy convencido que mi subsecretario es totalmente inocente”, dijo ayer el secretario de Deporte de la Nación, Carlos Javier Mac Allister, en alusión a Orlando Moccagatta, quien fue apartado del cargo horas después de la difusión de una investigación periodística del programa televisivo Periodismo Para Todos, que conduce Jorge Lanata en El Trece.
El que fuera entrenador del nadador olímpico José Meolans era el representante de la empresa Myrtha Pools hasta el 30 de noviembre de 2015, es decir, unos días antes de asumir en Deporte. De acuerdo a la investigación periodística, desde la Secretaría que dirige Mac Allister presionaron a distintas instituciones para que compraran las piletas de esa reconocida firma a través de los subsidios que la Nación otorgaba a esas entidades.
Con la enorme difusión que tuvo el caso, el apellido Moccagatta comenzó a ser recordado también por el vínculo que lo une al ex ministro de Bienestar Social de La Pampa, Santiago “Patucho” Alvarez. De hecho, en el juicio realizado contra el ex funcionario, Maccagatta declaró como testigo por una propiedad que Alvarez tenía a su nombre en otra provincia pero, según el entrenador de nadadores, era suya y no de Patucho.

Los amigos.
La amistad entre el ex funcionario pampeano y el ahora ex funcionario nacional es uno de los lazos que refuerza los testimonios de personas que aseguran que Alvarez “trabaja” actualmente en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard). Esa versión, desmentida en su momento por Mac Allister, indica que, como “Patucho” no sería una buena imagen para Deporte -considerando la condena que pesa sobre él- trabajaría “oculto” desde un country de Buenos Aires, aconsejando a “Colores” en políticas deportivas.
“No voy a decir que no conozco a Patucho, como lo conocen todos ustedes desde siempre, pero no está trabajando para mí en la Secretaría”, había dicho Mac Allister ante la consulta de LA ARENA en diciembre del año pasado.
Alvarez fue condenado en abril de 2014 por un tribunal pampeano que le impuso una pena de cuatro años y medio de prisión por enriquecimiento ilícito. En diciembre de ese mismo año, el Tribunal de Impugnación Penal confirmó la condena tras rechazar sus apelaciones. El Tribunal dejó asentado en el fallo que el delito de enriquecimiento ilícito era uno de los actos más deleznables.
No solo lo condenaron, sino que además le reclamaron la devolución de gran parte del dinero que, según determinaron, le robó el Estado pampeano. Junto a la pena de prisión, la Justicia le aplicó una inhabilitación absoluta por 8 años para ejercer cargos públicos y le impuso una multa de 550.000 pesos más intereses -contando desde septiembre de 2002- como una suerte de reintegro del dinero que se apropió del Estado pampeano y nacional. Patucho está en libertad porque volvió a apelar el fallo.

El último testigo.
Moccagatta fue el último testigo en declarar en el juicio contra su amigo. Fue en marzo de 2014, cuando se desempeñaba como entrenador de la selección argentina de natación. Tuvo que explicar ante el Tribunal una operación inmobiliaria de abril de 2002, por la cual llegó a ser sindicado como testaferro del ex ministro. Según la pericia oficial, el departamento que Moccagatta tenía en Neuquén debía incluirse en el patrimonio de Patucho; mientras que para la pericia de parte era un crédito a cobrar.
“Yo tenía una deuda hipotecaria con el Banco Galicia, que a raíz de la crisis se me hizo imposible de cubrir -manifestó el testigo-. Con mi señora estábamos desesperados porque era la casa familiar. Hablé con Alvarez, y como él tenía un dinero en el corralito, con esa plata (124.000 pesos) cubrí la hipoteca”. A su vez, con la venta del inmueble, el imputado justificó la extracción de los fondos del corralito. “Fue un acuerdo dentro de la ley. El departamento nunca dejó de ser mío y los dos tuvimos la posibilidad de hacer la operación que queríamos”, remarcó Moccagatta.
“Pactamos que le devolvería la plata en cuotas. La deuda la saldé con la venta del departamento. Incluso después de aquella operación, lo alquilé un tiempo, cobré los alquileres y seguí pagando los servicios”, concluyó. Su declaración la hizo con el boleto de compra-venta en la mano, que se firmó en Santa Rosa y en el que intervino el escribano Marcelo Cavalli.

“Mi subsecretario es totalmente inocente”
El secretario de Deporte de la Nación, Carlos Mac Allister, afirmó ayer que está “convencido” que Orlando Moccagatta, ex subsecretario de la misma cartera, “es inocente” de las irregularidades administrativas de las cuales fue acusado, y además defendió la entrega de subsidios.
“Avanzamos puertas para adentro, porque estoy convencido que mi subsecretario (Moccagatta) es totalmente inocente. Lo que estamos haciendo es suspenderlo momentáneamente y abrir una investigación para que pueda demostrar su inocencia”, explicó Mac Allister a la agencia Télam.
Moccagatta fue acusado en una investigación periodística del programa Periodismo Para Todos, que se emite los domingos a la noche por Canal 13, de favorecer a una empresa constructora de piletas olímpicas -Myrtha Pools-, con la que tuvo vínculos contractuales hasta unos días antes de asumir en el cargo.
“Si yo pensara que él es culpable, lo que hubiera hecho es tomar otra decisión. Se hará la investigación que corresponda y, después que estoy convencido que mi subsecretario es totalmente inocente”, agregó el ex futbolista.
El juninense, antes de ingresar a la función pública, era el representante de la empresa de piletas de natación Myrtha Pools y se lo acusa de recomendar a las provincias comprar con los subsidios que otorgaba la Secretaría las piscinas que él mismo vendía.
Según PPT, Moccagatta renunció a la presidencia de Project Management Pools SA, la firma representante de las piletas italianas, el 30 de noviembre de 2015, pero la empresa sigue manteniendo la misma dirección, el domicilio particular del ahora ex funcionario.
Mac Allister defendió también la entrega discrecional de subsidios a clubes de golf, de polo y de automovilismo. “Decían que sobre 4.100 subsidios que dimos, había cinco o seis clubes que los habían recibido y que no tenían necesidad porque su situación económica era buena. Lo que expliqué es que, aparte de la situación económica, hay una ley y que las decisiones que tomamos están amparadas en esa ley”, aclaró.
Sobre los subsidios al Yacht Club de Olivos, el Náutico de Mar del Plata, el Huarpes Polo Club de San Juan y el Córdoba Golf Club, argumentó que “fueron pedidos por los municipios y las provincias”.
“Contamos con la anuencia de ellos para dárselos”, dijo.