Nevó un tercio del promedio

NACIENTES DE LOS RIOS INTERPROVINCIALES

Esperan que las nevadas se intensifiquen y duren hasta septiembre. Si ello no ocurre, el volumen acumulado afectará el caudal de los ríos de la cuenca del Desaguadero, entre ellos el Atuel y el Salado.
A pesar de lo avanzado del invierno, en la alta cordillera mendocina donde están las nacientes de los ríos pampeanos no se han registrado nevadas de importancia. El gráfico estadístico muestra que el volumen acumulado apenas llega a una tercera parte del promedio de los últimos 10 años. Aún quedan dos meses para que el panorama se revierta, pero el pronóstico es incierto. No hay, ni en el país ni en el extranjero, un panorama claro.
Las novedad fue publicada ayer por el diario mendocino Los Andes ilustrada con un gráfico del Departamento General de Irrigación que muestra la evolución de las nevadas desde 2005 en adelante, y el valor promedio para esta década. Lo que se ve allí es que la línea que corresponde al año 2017 está lejos de los valores de años anteriores, incluso muy debajo del promedio.
Ricardo Villalba, del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla, CCT-Conicet), consideró que esto es preocupante, como también que el Boletín de Información Hidronivometeorológica, que elabora diariamente el Departamento General de Irrigación, sólo cuente con datos de tres de las nueve estaciones nivométricas.
En declaraciones a Los Andes, el investigador planteó que todavía quedan dos meses en los que podría caer más nieve. Y aclaró que se trata de un año en el que es muy difícil elaborar un pronóstico porque no hay fenómenos como El Niño o La Niña en el océano Pacífico, que suelen generar nevadas abundantes uno, y por debajo de la media la otra.
Las organizaciones internacionales que realizan estimaciones de largo plazo, indican que se tratará de un año normal en lo que a precipitaciones níveas se refiere, a falta de herramientas predictivas más certeras. Sólo la Universidad del estado de Columbia, en Estados Unidos, estimó que nevará un poco por debajo de la media, tal vez un 70 u 80 por ciento del promedio histórico.
“Lo cierto es que, en función de la nieve acumulada hasta el momento, se podría repetir la situación de 2010, que dio comienzo a una emergencia hídrica que se extendió hasta fines de 2015, cuando El Niño trajo nevadas abundantes”, estimó Los Andes.
Aunque también, indicó Villalba, podría haber precipitaciones significativas hasta septiembre inclusive. Por lo pronto, algunos pronósticos estarían mostrando probabilidades de nuevas precipitaciones en Cordillera para fines de esta semana o principios de la próxima.

Solo el 20 por ciento.
El licenciado en Geografía y docente de la Facultad de Filosofía y Letras (UNCuyo), Marcelo Giraud, señaló que el informe de Irrigación muestra que, al 10 de julio, en la estación nivométrica Horcones había acumulada la nieve equivalente a 36 milímetros de agua líquida, que es el 20% de la media histórica diaria, para esa fecha. En la estación de Laguna del Atuel, el acumulado llega al 38 por ciento de la media histórica diaria.
Giraud comentó que el invierno viene demasiado seco en Cordillera y que espera que ocurra algo similar a 2015, cuando la nieve se demoró pero llegó en agosto en abundancia, y no como en 2010, cuando la curva de acumulación dibujó una meseta que casi no se despegó de la parte inferior del gráfico.
Consideró que es demasiado pronto para comenzar a alarmarse, aunque si la situación se mantiene en agosto sí sería preocupante, ya que comprometería los caudales de los ríos para el verano. De ahí que, aunque reconoció que lo habitual es que para esta época ya haya nevado más, resaltó que quedan aún casi dos meses, hasta comienzos de septiembre, para que se produzcan nevadas importantes.