Ocho condenados por lesiones

VIOLENCIA DE GENERO

La Justicia santarroseña dictó ocho condenas por delitos de lesiones y amenazas donde las víctimas fueron parejas o ex parejas. Dos de las condenas estuvieron a cargo del juez de audiencia Carlos Besi; otras dos fueron del juez de control Néstor Daniel Ralli y dos más a cargo de Mauricio Piombi. Una fue realizada por el juez de control Gabriel Lauce Tedín, y la restante fue emitida por el Tribunal de Audiencia. En todos los casos se trató de juicios abreviados.
Ralli condenó a Fabricio Enzo Maccagno a un año y tres meses de prisión en suspenso, como autor de los delitos de lesiones leves calificadas por el vínculo en concurso real con amenazas simples, en perjuicio de su ex pareja. Le impuso como reglas de conducta, durante dos años, fijar domicilio, someterse al cuidado de la Unidad de Abordaje, Supervisión y Orientación para personas en conflicto con la ley penal, no contactarse con la víctima, y someterse a un tratamiento psicoterapéutico. El juez también condenó a Juan Marcelo Orozco a seis meses de prisión en suspenso por el delito de lesiones leves calificadas por el vínculo, en perjuicio de su pareja, y fijó las siguientes reglas de conducta durante dos años: Fijar residencia, someterse al cuidado de la Unidad de Abordaje, Supervisión y Orientación para personas en conflicto con la ley penal, y abstenerse de realizar todo acto de perturbación y/o intimidación con respecto a la víctima.
Por su parte, Piombi, condenó a Diego Armando Puebla a un año y seis meses de prisión por ser autor de los delitos de amenazas simples y daño simple, en concurso real, en perjuicio de su pareja. El 18 de junio del año pasado, la jueza de control María Florencia Maza, en otro juicio abreviado, lo había condenado a tres años en suspenso por el delito de lesiones gravísimas, Piombi le unificó ambas penas en una única a tres años de prisión de efectivo cumplimiento. El mismo juez condenó a Pablo Federico López a seis meses de prisión en suspenso como autor de los delitos de lesiones leves agravadas por la relación de pareja y amenazas simples, concursando ambos en forma real.

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