Piden 18 años de prisión para Purreta

La Cámara en lo Criminal 1 escuchó ayer los alegatos en el marco del juicio por el homicidio de Andrea López, cuyo principal y único acusado es el ex boxeador Víctor Purreta. Luego de escuchar al fiscal, a la querella y a la defensa, el tribunal pudo oir por primera vez en el debate la voz del presunto homicida, quien se declaró inocente y preguntó qué pasaría con Andrea si la causa se cerraba con una condena en su contra por asesinato. La sentencia se dará a conocer el martes próximo, 7 de octubre, a las 18.
La audiencia comenzó a las 17, en el Centro Judicial. Apenas los jueces Alejandra Ongaro, Miguel Angel Gavazza y Elvira Rosetti de González se sentaron en la sala, la primera, presidenta del Tribunal, pidió al fiscal Jorge Amado que comenzara su alegato. El recinto estaba colmado, por militantes de las organizaciones que acompañan a Julia Ferreyra, la madre de Andrea, en su larga lucha por esclarecer el caso.

Dolo eventual.
El fiscal comenzó aclarando que se referiría a López como víctima y no como desaparecida, ya que, en su opinión, la hija de la querellante había fallecido en la madrugada del 10 de febrero de 2004: "Purreta la mató a través de golpes con un rebenque, puños y patadas. Fue e la casa de Maestros Puntanos, entre Farinatti y Maestros Salecianos, en presencia del hijo de ambos. Es un caso paradigmático de violencia de género".
Dio crédito al testimonio del hijo de Purreta y López, quien declaró mediante Cámara Gesell en el año 2011. El niño, que entonces tenía 11 años, dijo haber visto a su padre golpear a la mamá hasta dejarla inconciente y luego ver al primero intentando reanimarla sin éxito. Amado también enumeró a los testigos que dijeron haber escuchado de boca del menor esa misma historia en momentos diferentes.
A su entender, Purreta no quiso matarla pero debió figurarse que golpeándola del modo que lo hacía iba a terminar quitándole la vida, sobre todo, porque el victimario no solo era físicamente más fuerte sino que además era boxeador profesional. Por ese motivo, encuadró el delito como homicidio simple con dolo eventual y pidió una pena de 18 años, a la cual solicitó que se sumara la que el acusado está purgando desde agosto de 2012, de 7 años y medio, sumando así 25 años de prisión.

Alevosía.
El abogado querellante, Omar Gebruers, coincidió con Amado en que López fue asesinada en la madrugada del 10 de febrero de 2004, pero discrepó en cuanto al dolo eventual. El representante de Julia Ferreyra consideró que Purreta la mató porque es un psicópata, para quien Andrea era un objeto para obtener dinero, a través de la prostitución.
Gebruers afirmó que la víctima había decidido por múltiples razones no someterse más a la explotación sexual a la que su pareja la obligaba, situación que decidió al ex púgil a deshacerse del "objeto", pues ya no le era útil. Afirmó que actuó con alevosía, porque aprovechó la debilidad física que él mismo le había provocado a su víctima en los días previos al golpearla salvajemente.
Sostuvo que la noche en que Andrea fue vista por última vez, estaba muy deteriorada físicamente y que esa situación, más el conocimiento que Purreta tenía sobre el poder de sus puños, fue utilizada deliberadamente para matarla. Sumó a esto la superioridad física y la ventaja que le otorgaba el lugar donde ambos se encontraban: la intimidad de la casa propia, cuyos únicos vecinos eran su madre y sus hermanos, los cuales, sabía, no iban a intervenir ante los gritos de Andrea, como no lo había hecho en golpizas anteriores.
Para Gebruers, Purreta ocultó el cuerpo hasta organizar un viaje a Pehuajó donde se deshizo de él. El abogado aseguró que en los alrededores de esa ciudad bonaerense están ocultos los restos de la víctima. En concreto, solicitó la pena de prisión perpetua, más reclusión por tiempo indeterminado y la unificación con la pena que está cumpliendo actualmente, declarándolo reincidente si es que no lo está.

"Está viva".
La defensa de Gómez se sostuvo en tres ejes: el pedido de nulidad del testimonio del niño en Cámara Gesell por no haber contado Purreta con un abogado defensor designado al momento de la realización del procedimiento, situación que, alegó, lo privaba de su derecho constitucional a una legítima defensa; la falta de efectividad de la Cámara Gesell por haberse realizado siete años después de los hechos y por haberse permitido que la psicóloga de parte de la querella hubiera permanecido junto al niño al momento de declarar, cuando debía estar afuera; y la ausencia del cuerpo de la víctima, como elemento fundamental para acreditar el homicidio.
El defensor afirmó que, aún si esas tres "irregularidades" procesales fueran dejadas de lado, lo único que había era un testimonio que acreditaba que el papá había golpeado a la mamá, pero que eso no probaba el homicidio, del mismo modo que, según planteó, no lo hacía ninguna de las medidas probatorias que se ordenaron a lo largo de la investigación. En ese sentido puntualizó en el caso el rebenque mencionado por el fiscal: "Se lo peritó y no se encontró ningún indicio".
Gómez pidió la absolución de su defendido y, en todo caso, si las fallas procesales a las que se refirió no eran tenidas en cuenta, consideró que los hechos relatados por Gebruers y Amado solo alcanzaban para acusar a Purreta de homicidio preterintencional, es decir, sin intención. "Lo que se pudo haber querido fue dañar la salud de una persona, pero no la muerte", planteó.
Por último, mirando al Tribunal, advirtió: "Si condenamos a una persona en estas condiciones totalmente irregulares, se va a cerrar la posibilidad de encontrar con vida a Andrea López, quien para esta defensa seguramente está viva". Antes, Gómez había citado a un testigo que dijo verla en un prostíbulo de Santa Cruz en el año 2007 y alimentó la posibilidad que estuviera secuestrada desde hace diez años por una red de trata, situación por la cual nunca más se comunicó con su familia.

Purreta: ¿Y Andrea?
El ex boxeador Víctor Purreta habló por primera vez desde que se inició el debate oral y público. Lo hizo anoche, cuando Gómez finalizó su alegato, el último de la extensa audiencia que comenzó a la tarde y se extendió durante tres horas y media.
El tono del acusado parecía el de una persona conmovida. Comenzó manifestándose dolido con la querella, a la que acusó de haber intentado dejar a su hija Brenda (media hermana del hijo que tuvo con Andrea) como encubridora de un delito. Luego marcó una contradicción entre algunos de los testigos que declararon en la causa a propuesta de la querella y, más adelante, aseguró que luego de diez años de investigación no pudieron probar su vinculación con la desaparición de López.
"¿Y Andrea? Si sabemos que hay una familia sufriendo. Mi hijo también sufre. Tal vez vaya a ser condenado. Tal vez la querella esté contenta con una condena. Me pueden dar una pena de 50 años. Esta es la forma de ganar. ¿Y Andrea? ¿Qué va a pasar con Andrea? ¿Esto va a quedar así nomás y Andrea no va a aparecer?", concluyó.