“Que Sebastián estuviera vivo, fue nacer de nuevo”

El empresario pampeano Sebastián Vivona se encuentra internado en una sala común del Hospital Británico, en Buenos Aires, lúcido y fuera de peligro. Presenta varias fracturas y una contusión pulmonar pero ninguna de ellas reviste gravedad. Del accidente que protagonizó el martes, no recuerda nada.
Para la familia Vivona, el día martes 27 de mayo será difícil de olvidar. “Fue un día terrorífico” contó desde Buenos Aires, Hugo Vivona, padre de Sebastián Vivona, el muchacho pampeano que sobrevivió a la caída del avión de la empresa Kosiuko en las aguas del río de la Plata. “Mirábamos la televisión y escuchábamos que Sebastián no estaba entre los sobrevivientes y era terrible. Pensábamos que íbamos a ver cómo sacaban su cuerpo de adentro del avión”, relató Hugo Vivona en una comunicación telefónica desde Buenos Aires. Fueron horas de una angustia insoportable para la familia.
“Cuando nos dijeron que había habido un error y que Sebastián estaba vivo, fue como nacer de nuevo”, confesó el hombre con la voz a punto de quebrarse. Rato después, la misma televisión que lo había puesto al pampeano entre los pasajeros muertos informó que Sebastián era uno de los sobrevivientes.
La familia Vivona se movilizó rápidamente hacia Colonia, en Uruguay, para contactarse con Sebastián. La primera que pudo verlo en persona fue su esposa Josefina. Después lo hizo su hermana menor, Luciana, que también vive en Buenos Aires. Ayer, gran parte de la familia se había trasladado a Buenos Aires.

Lúcido.
“Pude verlo por unos minutos y lo encontré bien, lúcido y con buen ánimo”, contó el padre. Sobre el accidente no hablaron nada. “Los médicos nos dijeron que si él no menciona el tema, que no le preguntemos”, indicó. “Son experiencias muy fuertes, muy traumáticas, que pueden venir acompañadas por un shock emocional”, les explicaron los profesionales.
En el caso de Sebastián, desde que ocurrió el impacto contra la superficie del río hasta que fue rescatado, estuvo consciente en todo momento. Durante ese tiempo estuvo junto a los otros tres sobrevivientes y los cuerpos de las cinco personas que murieron en el choque. Según algunos medios, el pampeano había quedado atrapado entre los primeros asientos del avión, lo que le impedía salir por sus propios medios. Incluso sufrió un principio de hipotermia.
El primer parte médico que brindó el Hospital Británico dice que Vivona presenta seis costillas fracturadas, una quebradura en la muñeca izquierda, una contusión pulmonar secundaria y fractura de tibia y peroné derechos. “Ya le hicieron un montón de estudios y todos salieron bien. Está en una sala común, animado, come y habla, pero del accidente no recuerda nada. En ningún momento estuvo en Terapia Intensiva”, relató el padre.

Empresario.
Sebastián Vivona, de 43 años, era uno de los ocho pasajeros a bordo de la avioneta que cayó al río de la Plata tras un fallido intento de aterrizaje en el aeródromo de Carmelo, Uruguay. Vivona es miembro de una conocida familia santarroseña vinculada a casas de ropa como Vivona Hombres, Village y Cheeky.
En su caso, se desempeña como gerente de ventas de la marca Kosiuko -cuya familia tiene la franquicia para Santa Rosa- y viajaba a Uruguay a participar de un evento empresario. La avioneta pertenecía al dueño de la marca Kosiuko, Federico Bonomi.

El papel de la niebla
Para las autoridades argentinas, la niebla jugó “un papel muy importante” en el accidente que el martes provocó cinco muertos y cuatro heridos al caer una avioneta Beechcraft en el río de la Plata.
El vocero de la Armada de Uruguay, Gastón Jaunsolo, aseguró que “no estamos manejando ninguna hipótesis” sobre las causas del accidente aéreo pero confirmó que “ese avión venía hacia Carmelo, no pudo aterrizar por problemas meteorológicos y en su retorno a San Fernando fue cuando cayó, no sé si por un desperfecto o qué fue que lo ocasionó”.
El secretario de Seguridad argentino, Sergio Berni, dijo que “la niebla jugó un papel muy importante” en la caída del avión matrícula LV CNT, propiedad del empresario textil argentino Federico Bonomi, dueño de la marca Kosiuko. “Ya sea como causa primaria del accidente o en una complicación que tuvo el piloto con el avión, cuando intentó amerizar no pudo ver bien el lugar” por los densos bancos de niebla, dijo en declaraciones a una radio de Buenos Aires.
El impacto contra el agua fue tan fuerte que el avión perdió parte de la trompa, la cola y se quebraron sus dos alas.

“Los medios son terribles”
Hugo Vivona aceptó mantener una conversación telefónica al cerciorarse de que la llamada provenía del diario LA ARENA, desde Santa Rosa. “Lo que pasa es que acá los medios son terribles”, contó el santarroseño, sorprendido por el desenfado de algunos periodistas de Capital Federal. “Como será que hubo periodistas de Clarín y de La Nación que intentaron meterse en la habitación de Sebastián”, aseguró. Los cronistas no lograron su cometido porque cuando estaban por llegar a la habitación fueron interceptados por el personal de seguridad del Hospital Británico, que los retiró del sector restringido al que habían ingresado.