Queja contra mutual del Servicio Penitenciario

ASEGURADO DENUNCIA CORTE DE SERVCIOS

Daniel Terk es un vecino oriundo de General Roca, Río Negro, que hace cuatro años decidió radicarse en Santa Rosa con su familia. Denunció que su padre, trabajador retirado del Servicio Penitenciario Federal, no puede atenderse con los profesionales habituales porque la obra social “está cortada”
Terk tiene 46 años, su padre 80 y su madre, 78. Con tratamiento de larga data, su progenitor padece del corazón, presenta un “coágulo en la sangre”, presión alta y aorta agrandada.
El denunciante, que llegó en horas de la mañana de ayer a este diario para explicar la situación, reflejó que una médica hematóloga que atendía a su padre, dejó de hacerlo por no trabajar con la mutual. Además, indicó que su madre debió ser internada por “líquido en los pulmones” y cuando su hijo fue a autorizar la orden para uno de los estudios que debía practicársele, las secretarias de la mutual le indicaron que debía dejarla en la oficina y pasar a retirarla “al cabo de unos días”.
El hombre, visiblemente molesto con la situación, contó que “mi papá tiene que atenderse con profesionales, que al estar cortada la obra social, le cobran la consulta”. Como ejemplo, citó que el hematólogo que lo atiende le factura 500 pesos por visita, “y debe ir cada 20 días, no siempre tiene el dinero”, aseveró.
Terk mencionó que “la mutual tenía sede en la calle Cervantes, pero esa oficina cerró. Ahora, solo atienden en una oficina, ubicada frente a la cárcel de mujeres”. Lo preocupante, según él, “es que a mi padre le descuentan la cuota de la mutual, pero está teniendo que hacer frente a su tratamiento de su bolsillo”.
Al finalizar, no descartó iniciar acciones legales contra la obra social.