Repercusión en España por secta católica

La investigación por la secta católica, que funciona bajo el nombre de Servi Trinitatis, repercutió en la ciudad española de Cuenca, donde tiene su origen en los años ’80 este instituto secular cuyo director general es llamado padre Grati, aunque su nombre verdadero es Gratiniano Checa Colmena.
Un periodista de la cadena Ser -que posee más de 200 emisoras y es líder en audiencia- se comunicó ayer con LA ARENA requiriendo detalles de la denuncia presentada hace dos semanas por el abogado Omar Gebruers, en nombre de familiares de algunas internas y una mujer que formó parte de la congregación y pudo salir de ella. El tema llegó a ese país a partir de un despacho de la agencia internacional española EFE y, hasta ayer, el padre Grati no había hablado públicamente del tema.
En la causa penal que tramita el juez Carlos Flores están denunciados por el delito de reducción a la servidumbre los curas Antonio Martínez Racionero y Ricardo Latorre Cañizares, ambos naturales de Cuenca, y responsables locales del instituto. Ellos llegaron a Santa Rosa en 1995 y desde entonces se desempeñan en la Catedral. El primero es, además, el vicario general de la diócesis, o sea el número dos detrás del obispo Rinaldo Fidel Brédice.
Servi Trinitatis fue aprobada en 1988 por el obispo de Cuenca como una asociación pública de fieles; mientras en el 29 de junio del año pasado, el arzobispo de Madrid, el cardenal Antonio María Rouco Varela, lo reconoció como instituto secular.
Una hermana de Latorre es la concejala de Festejos del Ayuntamiento de Cuenca y, en estos días, está organizando la presentación allí el 1 de julio del mítico cantante norteamericano Bob Dylan. Ella pertenece al conservador Partido Popular.
La secta tiene solamente cuatro sedes en el mundo: Madrid, Santa Rosa, Lomas de Zamora y Valencia, en Venezuela. Cuenta con 40 miembros en la rama masculina y 150 en la rama femenina.
La investigación de Flores, que hasta ahora incluyó una inspección ocular en la sede local -ubicada en la calle O’Higgins- y varios testimonios, avanzaría en los próximos días con la citación de otros testigos y más adelante con las declaraciones de las ocho mujeres que viven allí. El último paso de la etapa de instrucción podría ser las indagatorias de Martínez -que ayer ofició misa en la Catedral- y Latorre.
Los de denunciantes dijeron, entre otras cosas, que las mujeres que forman parte de la secta no pueden acercarse a menos de un metro de otras personas, abrazarse con sus padres e ir por la avenida San Martín, y hasta están obligadas a entregar el dinero que ganan.

Defensa.
En tanto, el cura párroco de Trenel, Cristóbal Kletkiewicz, está acostumbrado a generar polémica con sus dichos. En abril aprovechó un acto oficial -la inauguración de una escuela- para agradecerle abiertamente al gobernador Oscar Mario Jorge el veto a la ley de abortos no punibles, lo que generó malestar. Ahora, utilizó su página de internet (iglesiapampeana.blogspot.com) para defender enérgicamente las actividades del Instituto Servi Triniatis, cuyos responsables fueron denunciados por reducir a servidumbre a jóvenes católicas.
La defensa del “padre Cristóbal” (como se lo conoce en Trenel) se basa, específicamente, en denostar las informaciones publicadas por este diario y otros medios, tildándolo de “herejía”. Según publica en su web, la “herejía” se basa “en la popular superstición, tan moderna como infantil, de que todo lo impreso, particularmente usando hermosas y sabias palabras, es cierto”. Pero va más allá en su análisis de la función periodística, de la que dice “se ha transformado en función de enseñar a los lectores lo que deberían pensar y hacer”.
En su particular resumen, conjetura que la “herejía” consiste en “creer lo que se publica” y que los lectores católicos y bautizados caen en ella “guiándose y creyendo en todo lo que el diario enseña sobre la fe católica”. Pero lo más increíble de lo que publica Kletkiewicz es lo que entiende como los “métodos” para llevar adelante dicho “movimiento herético”: “incitar o inventar las exposiciones o denuncias judiciales para darles luego una difusión extensa en su diario, llenando así su espacio como anzuelo atractivo para el pueblo”, desconociendo lisa y llanamente las denuncias realizadas ante la justicia y la gran cantidad de testimonios que se han conocido en los últimos días que relatan los acontecimientos y el accionar de Servi Triniatis y quienes conducen ese instituto secular.
Kletkiewicz utiliza su blog como una habitual tribuna para denostar al periodismo pampeano, y sobre todo a este diario. Lo fue en pleno debate por la votación de la ley de abortos no punibles (ley Peppino), con inflamados discursos donde denunciaba “campañas a favor de la muerte” por parte de los medios, los diputados y los movimientos que apoyaban la iniciativa. Antes, había generado polémica en la misma localidad cuando se negó a bautizar a un niño porque sus padres no aportaban una colaboración económica a la Iglesia San Antonio de Padua, donde realiza sus tareas parroquiales.

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