Subzona 14: tras los testimonios, citan a declarar a Aragonés

VARIAS VICTIMAS SEÑALARON AL DIRIGENTE PIQUENSE COMO "BUCHON" DE LOS MILITARES

El ex diputado del PJ y actual militante de Cambiemos fue citado como testigo en el juicio por delitos
de lesa humanidad. Las víctimas lo señalaron como delator de los militares en General Pico.
Carlos Aragonés fue citado para declarar el martes 14 de noviembre en una nueva audiencia del juicio de la causa denominada Subzona 14 II, en la que se investigan delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar.
Aunque se encargó de negarlo, el ex sindicalista fue acusado directamente en tribunales por testigos y víctimas de la dictadura como delator de los militares, antes y después del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.
Una de las víctimas que lo mencionó es Rosalinda Gancedo, quien fue detenida ilegalmente en General Pico, en dos oportunidades, y en una de esas ocasiones fue torturada en la Seccional Primera de Santa Rosa, donde funcionaba un centro clandestino de detención.
En su testimonio, Gancedo recordó que fue detenida por cuestiones políticas y que la Universidad Tecnológica Nacional realizaba “un fuerte trabajo social profundo” lo que generaba “rispideces con la CGT, principalmente con Aragonés”, quien en ese momento pidió la intervención de la UTN.
Dijo que en enero de 1975 caminaba por la calle y fue interceptada por dos patrulleros. “En uno de ellos, estaba Aragonés y dijo: ‘es alumna de la facultad deténganla'”, recordó. “Nosotros quedamos marcados por Aragonés, fue uno de los civiles que nos marcó”, agregó.
También en la última semana, Francisco Tineo, quien también estuvo en la toma de la UTN de Pico, advirtió que Aragonés aportó denuncias al capitán Oscar Cobuta, quien estaba a cargo de la comisaría norteña. “Obviamente a quienes denunciaba no eran los que pensaban como él, yo escuché la conversación porque se paraban a un metro”, indicó.

Sindicalista y diputado.
Sindicalista de Empleados de Comercio y ex secretario general de la CGT pampeana en los años 70, Aragonés llegó a ser diputado nacional y fue señalado por sus prácticas macartistas contra estudiantes de la UTN donde cursaba ingeniería.
De esa época perdura otra foto: la de Aragonés junto al coronel Ramón Camps, antes de que se transformara en uno de los genocidas más emblemáticos que por entonces dirigía el destacamento de Caballería Blindada 101 de Toay.
El día que se fue de la provincia, la sociedad de General Pico lo despidió en el Recreo Mercantil de los Empleados de Comercio que conducía Aragonés.
Según el diario Página 12, el ex sindicalista, que ahora se muestra con los referentes de Cambiemos en la provincia, “se había valido de su cargo para acopiar información, incluso de quienes departían por protocolo o de manera amigable con él. Desde el gobernador José Aquiles Regazzoli hasta otros dirigentes de la sociedad civil. El gremialista era uno de ellos. Pero cayó preso por peronista y compartió pocos días la detención con quienes después lo acusarían de buchón”.
El mote de “padrino” le viene a Aragonés por haber impulsado a Marín en su camino a la gobernación en 1983.