Toffoni: el fiscal pidió seis años

MUERTE DE PESCARA: LA DEFENSA RECLAMO LA ABSOLUCIÓN DEL COMERCIANTE

Mientras el fiscal Máximo Paulucci pidió 6 años de prisión “de efectivo cumplimiento” para Leonardo Toffoni, su defensa argumentó por su absolución al considerar que había actuado “en legítima defensa” cuando quiso neutralizar el accionar de dos individuos que habían ingresado en su comercio con fines de robo, incidente en el que resultó muerto el joven Nicolás Pescara.
Ayer fue el momento de los alegatos del juicio que se inició la semana anterior, y tal como se preveía quedaron planteadas las diferencias entre lo que sostenía fiscalía, la querella y la defensa del despensero.

Las posiciones.
En tanto Paulucci consideró que hubo exceso en la legítima defensa, y que debía considerarse la pena en concurso real por la utilización de arma de guerra sin autorización, la querella, representada por el abogado Sebastián País Rojo, tuvo duros conceptos para el comportamiento del despensero -pidió una pena mínima de 20 años de prisión-, y no dejó de apelar a expresiones que pretendían alertar a los jueces acerca de que debían “dejar un mensaje” para que no se pensara que “una vida vale más que otra”. La abogada Vanessa Ranocchia Ongaro alegó en favor de su defendido, señalando que respondió a una agresión de Nicolás Pescara, y que Toffoni actuó en legítima defensa.

La fiscalía.
Paulucci recordó que la causa estaba caratulada como “Homicidio por exceso en la legítima defensa agravado”. Después de hacer referencia a que se basaba en una amplia prueba documental, mencionó cómo fueron los sucesos aquella madrugada del 4 de mayo de 2014. Eran alrededor de las 6 de ese domingo, cuando una suerte de explosión alertó a Toffoni -y a otros vecinos del barrio- que algo estaba aconteciendo. Relató el fiscal que el despensero se vistió, pantalón y zapatillas, tomó el arma -un Colt 38 special- y cruzó la calle hacia el comercio, ubicado a unos 30 metros en diagonal de la vivienda donde dormía junto a su esposa.
Paulucci no dejó de contemplar algunas circunstancias en torno al momento para valorar el accionar de Toffoni. Admitió que el despensero “estaba validado”, y razonó que “en un primer momento quería retenerlos hasta que llegara la policía”.
Después los acontecimientos se produjeron de tal forma que desencadenó en la muerte de Nicolás Pescara. El fiscal adujo que “hubo una agresión” del joven Pescara contra Toffoni, lo que originó la reacción, con lo que entendía se daban “las pautas de la legítima defensa, aunque de manera excedida”.

Pescara “se abalanzó”.
Amplió señalando que las pericias son suficientemente claras como para determinar que el despensero no ejecutó a Pescara, porque el disparo se realizó en forma ascendente, desde una distancia de alrededor de un metro.
Reflexionó Paulucci que si bien Toffoni había neutralizado a los ladrones de su despensa, y que fue el hecho de que “Pescara se abalanzó” sobre él lo que produjo el disparo. Fue terminante en señalar que hubo “agresión” del joven, pero que Toffoni no obstante tener derecho a defenderse incurrió en un exceso. Indicó que la reacción resultó “desproporcionada”, que hubo “acción dolosa” y que el comerciante se pudo haber defendido de una manera “no tan desproporcionada”.
En el final de su exposición Paulucci reconoció que el comerciante demostró durante el proceso arrepentimiento por lo sucedido, pero reprochó “la desproporción absoluta” en comparación con el daño producido en su comercio, que se limitaban a la rotura de la puerta y el robo de algunas botellas de alcohol.

Posición de la querella.
Aunque las partes no difirieron demasiado en cuanto a cómo habrían sido los hechos, la diferencia estuvo entre la legítima defensa que esgrimió la abogada de Toffoni y la posición de la querella que sostuvo que para que se diera esa figura debiera haber “una agresión ilegítima” por parte de Pescara, y “eso no está probado”, refirió Sebastián País Rojo.
Dijo que Toffoni debió representarse que al “correr 30 metros con un arma cargada porque sus bienes se vieron afectados” debió prevenirlo de que podía darse un desenlace como el que se produjo. “Estamos lejos de una conducta impulsiva e irreflexiva de Toffoni”, que “sabía de la posibilidad de un desenlace lesivo. Quien tiene un arma cargada y le apunta a una persona al medio del pecho, no puede decir después que no quiso matar”, a la vez que puso en duda que el comerciante no supiera que el arma estaba cargada.
Pidió no presentar como víctima a quien es en realidad el victimario. Y reclamó que los jueces al fallar no dejen un “mensaje preocupante que se puede dar a la sociedad”, y se preguntó “si una vida vale más que otra. Si Toffoni hubiera esperado el accionar de la policía ahora estaríamos en un juicio por tentativa de robo de Pescara, pero estamos en el juicio por la muerte de Pescara”.
En cuanto al corte de Toffoni en su muñeca izquierda, especuló con que pudo producirse con los restos de vidrios de una de las hojas de la puerta.
Al concluir pidió la pena de 20 años de prisión efectiva con costas.

Legítima defensa.
Por su parte la abogada defensora, Vanessa Ranocchia Ongaro, no dudó en afirmar que el desenlace fatal se produjo después que Toffoni recibiera una agresión de parte de Pescara, que “se abalanzó” sobre el comerciante, y que incluso le produjo una herida profunda en un brazo.
“Toffoni no mató queriendo hacerlo. Fue una fatalidad, una verdadera tragedia”, sostuvo, a la vez que indicó que todo se produjo en “un claro contexto de defensa legítima imprudente”.
Relató como a su juicio acontecieron las cosas, y señaló que Toffoni sólo quiso retener a los ladrones hasta que llegara la policía. Mencionó que los testigos -incluso el fiscal y la querella dijeron lo mismo- coincidieron en expresar que Toffoni les decía: “Tírense al suelo que viene la policía”.
Sostuvo que hubo una “defensa racional”, que la agresión a Toffoni comenzó cuando se escuchó la explosión de la puerta, y siguió cuando Pescara “se le abalanzó”. Agregó que “vio una sombra de 2 metros de altura -el joven medía 1.85 y tenía el casco puesto”, y que Toffoni resultó agredido y herido, y que fue en ese momento que se disparó el arma.
Realizó algunas precisiones, basada en los juicios de los peritos, dijo que el disparo fue ascendente y a unos 75 centímetros de distancia, que el dermotest demostró más presencia de pólvora en las manos de Pescara que en las del mismo Toffoni, lo que entendía demostraba que las manos del joven estaban muy cerca del cuerpo del comerciante.

“No hubo exceso defensivo”.
Ranocchia insistió en que su defendido “no quiso hacer justicia por mano propia”, y que quedó demostrado con que le dijo a su esposa que llamara a la policía, que le anunció a Pescara y Carmona que llegaban los uniformados, y que se descarta cualquier intención homicida cuando no le disparó a Emiliano Carmona que sí, se tiró al piso. La conducta de Pescara, de agredirlo, motivó lo que sucedió después, afirmó.
Desechó “todas las pretensiones acusatorias”, indicando que “no hubo homicidio simple, tampoco exceso defensivo”, y concluyó que ninguna de esas opciones “podría concurrir realmente con el delito de portación de arma de uso civil condicional”.
En referencia a este punto dejó expuesta “una opinión subsidiaria, cual sería incluir el accionar dentro del artículo 189 bis, inciso 2º, 6º párrafo, que prevé la penalización reducida cuando por circunstancias del hecho y condiciones personales del autor, resulte evidente la falta de intención de usar el arma portada con fines ilícitos, entendiendo que no fue llevada con intenciones ilícitas”.
Concluyó señalando que Toffoni “no buscó ese resultado”, y que lo sucedido “fue una verdadera tragedia de la que nadie sale indemne. Se perdió la vida de Nicolás Pescara, pero también Toffoni perdió buena parte de la suya, porque quedó modificada de tal manera que nunca más volverá a ser como antes”, concluyó.

“No quise que pasara”
Entre sollozos, apenas inteligible, Leonardo Toffoni aceptó dar un breve testimonio final, cuando los jueces le dieron la posibilidad de expresarse, al cabo de los alegatos que se conocieron ayer. “Solamente quiero decirle al señor Pescara que me perdone. No lo produje yo… No quise que pasara. Perdón por la parte de culpa que me pueda tocar”, dijo brevemente. El defensor Marcos Paz, en una breve intervención pidió tener en cuenta la condición de “nocturnidad” en que se produjo el hecho; y dijo que los jueces no debían dar ningún ejemplo con su fallo, sino atenerse a la ley.

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