Un ciclo de cuatro años

CRECE LA CONCENTRACION DEL MERCADO FINANCIERO EN ARGENTINA

Cuando se recuperó la Democracia, en nuestro país había más de 450 entidades financieras. En la actualidad, no llegan a 100. Como un designio trágico, el ciclo se repite cada cuatro años.
POR SERGIO DRAQUE
El sistema bancario ha sido históricamente, desde sus orígenes (que la mayoría ubica en Florencia, Venecia y otras ciudades de la península itálica), un elemento central en la economía de cualquier región o país. El rol de intermediario financiero, recibiendo dinero como depósitos y colocándolo en préstamos a empresas e individuos, lo convierte de hecho en un factor esencial de la vida social, convirtiéndose en “generador de moneda”. Ya en tiempos más cercanos se ha sumado su actuación “transaccional”, como cobrador de impuestos y servicios, pagador de sueldos y jubilaciones, banca electrónica, etc.
En la Argentina, el devenir de los bancos ha acompañado las vicisitudes sociales y políticas desde el siglo XIX. Un estudio del Banco de Basilea (BIS – 2007) establece que en los últimos 40 años ocurrieron en nuestro país cuatro graves crisis bancarias: 1) 1980 a 1982, 2) 1989-1990, 3) 1995-2001 y 4) 2001-2005. Es decir, en promedio una crisis cada cuatro años.
Si bien las causas de las crisis han sido de distinto tipo y origen, un factor común es la influencia externa, especialmente el flujo de capitales y divisas. La crisis del 80/82 fue causada fundamentalmente por la suba de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de EEUU, que impactaron en la tasa variable a la cual se habían endeudado muchas entidades y empresas nacionales, con la lógica consecuencia de numerosos incobrables. En el caso de 1989 la hiperinflación posterior al fracaso de los planes Austral y Primavera desembocó en una total carencia de reservas para enfrentar la demanda de dólares (El valor de billete verde pasó de Australes 24,3 a principios del 89 a A 1.950 en fin del año).
En cuanto al período 1995/2001, la crisis se originó principalmente por la salida de capitales (financieros/golondrinas) producto de la fuerte devaluación del peso mexicano a fines de 1994 conocida como “efecto tequila”, que puso en pánico a estos inversores y huyeron en manada de los llamados “mercados emergentes”. En el 2001, los diez años de convertibilidad provocaron un gran atraso cambiario, más el endeudamiento externo necesario para sostenerla, y la creciente fuga de capitales y retiro de depósitos del sistema produjo la crisis que concluyó con el llamado “corralito”.

Consecuencias.
La consecuencia de estas crisis se reflejan claramente en la evolución de dos variables: la cantidad de entidades y el número de trabajadores bancarios.
La cantidad de entidades financieras se redujo drásticamente entre 1981 y 2003, pasando de un total, incluyendo bancos e instituciones no bancarias, de 469 a sólo 97.
Los Bancos Públicos cayeron a menos de la mitad (de 35 a 15), fruto en mayor parte del proceso privatizador de la década del 90. Los Bancos Cooperativos también sufrieron el impacto de las crisis y de la liberalización económica, ya que pasaron de 44 en 1991 a solamente 2 en 2003. Tanto públicos como cooperativos son tradicionalmente quienes ofrecen asistencia crediticia a las micro y pequeñas empresas regionales.
Estos números hablan de una concentración del negocio bancario, con menos entidades y una presencia porcentualmente mayor de bancos privados nacionales y extranjeros.
Si se considera la cantidad de empleados de entidades financieras se observa también una notoria disminución en el período 1990-2003, pasando de 133 mil a solamente 86 mil, lo que representa una variación negativa del 36%. Indudablemente deben existir causales relacionadas con un mayor uso de tecnologías de la información, pero es indudable que también este decrecimiento ha estado influido por las sucesivas crisis de nuestro sistema bancario.
Estos datos, en el inicio de un nuevo ciclo de liberalización económica, nos interrogan sobre la posibilidad de repetir experiencias de achicamiento del sistema financiero.

Compartir