“Una intentona de provocar zozobra”

EL PROCESAMIENTO DE PRINA SE BASA EN DOS PRUEBAS NO MUY SOLIDAS

Para el juez federal, los huevazos que recibió el presidente de la Nación el jueves 12 de octubre se prepararon con una meticulosidad extrema y con la premeditada intención de “causar zozobra” al Presidente.
Con tono moralista e imputándole una planificación cual si fuera un atentado terrorista, el juez Facundo Cubas imputó al docente Aníbal Prina la autoría de los huevazos contra el presidente Mauricio Macri y le enrostró haber ofendido a todos los argentinos con ese hecho. Las pruebas que sostienen el procesamiento de Prina se limitan a una captura de pantalla de una parte de una conversación virtual en Facebook, y a la grabación de una cámara de videovigilancia que, según el magistrado, permite identificar con claridad al docente en el momento de lanzar los huevos al auto presidencial.
Desde el Frente Peronista Barrial hicieron llegar a LA ARENA una copia del auto de procesamiento que Cubas dictó el martes contra Prina por aquel incidente. Con esta divulgación, el FPB quiso mostrar la debilidad de los argumentos que sostienen el procesamiento.
El procesamiento dictado el martes 31 de octubre contra Prina se basa en una serie de pruebas recogidas por el Juzgado Federal pampeano en los días posteriores al 12 de octubre, cuando Macri hizo una fugaz visita a Santa Rosa en el marco de la campaña electoral. De todas ellas, las que permitirían achacar una responsabilidad a Prina en ese hecho son solo dos: impresiones de pantalla de la red social Facebook, y la filmación de una cámara de seguridad instalada en el trayecto por donde circuló el presidente Macri esa tarde.
Pese a que lo negó expresamente, el juez Cubas dio por hecho que con la publicación en Facebook, Prina se autoadjudicó los huevazos. En la indagatoria, Prina negó ese autoría y dijo que la mención fue una broma en una conversación virtual con una prima.
Respecto de la cámara de seguridad, Cubas afirmó que la grabación permite acreditar la presencia de Prina en la rotonda norte de la ciudad con plena seguridad y “desde por lo menos una hora y media antes de la llegada del Presidente de la Nación”.
“Con solo observar las imágenes, puede verse a Prina, fácilmente identificable por su fisonomía, vestido con pantalón de jean claro y campera azul, ubicado junto a otras personas sobre la rotonda, donde habían colocado un cartel tipo pasacalles (…); también puede verse que ante el paso de la caravana de vehículos, entre ellos aquel que conducía al presidente de la Nación, ingeniero Mauricio Macri, el grueso de los manifestantes, y entre ellos Prina, cruza la calle hacia la vereda noroeste al tiempo que con sus brazos realizan movimientos hacia arriba y abajo que, a su vez, provocan que todo el cuerpo movilice como tomando impulso hacia arriba”.
Luego cita los testimonios recogidos de los integrantes de la guardia policial, ninguno de los cuales remite a la persona de Prina.
“A este cuadro y a la imagen de la cámara de seguridad donde se lo ve a Prina en actitud de arrojar algo hacia la cápsula presidencial, se suma el reconocimiento que el propio imputado hizo a través de la red social Facebook”, escribió Cubas, sin prestar atención a la desvinculación que hizo Prina cuando se lo consultó en la indagatoria.

Cuasi terrorista.

La reconstrucción de los hechos que hizo Cubas ubica a Prina -siempre dando por descontada su participación en el incidente- como organizador de un ataque cuasi terrorista y con una meticulosidad extrema.
Dice el auto de procesamiento: “Queda claro entonces que al momento del hecho Prina tenía pleno conocimiento que el blanco de su ataque era el Presidente de la Nación y su comitiva, preparó con anticipación la emboscada asegurando el factor sorpresa y junto a otras personas se proveyó de suficientes elementos que lanzarían para infringir daños en el auto presidencial”.
Que hayan sido huevos o piedras de pequeño tamaño “no quita relevancia a la intentona del imputado de provocar zozobra en quienes recién arribaban a la provincia”, argumentó el juez. “Prina debió calcular todo ese contexto en el cual se desarrollarían los acontecimientos. No obstante, junto a otras personas preparó, pensó cuál sería el mejor lugar para el ataque y lo llevó adelante con total saña; no le importó que, además del Presidente, otras personas y hasta los mismos motoristas, pudieran sufrir daños como resultado de su accionar. Como hombre instruido está claro que tenía plena conciencia de las consecuencias de su conducta”.
De acuerdo con la descripción del expediente judicial, quien no conociera en persona a Aníbal Prina, sino que lo hiciera por primera vez a través de este escrito, seguramente saldría corriendo antes que cruzárselo en una vereda.

CRITICAS A LA CUSTODIA
Cubas también fue muy duro con la custodia presidencial. “Es evidente -aseguró- que los acontecimientos la superaron y no estuvieron a la altura de sus responsabilidades, quedando de manifiesto su ineficacia, falta de profesionalismo y hasta aspectos propios de ingenuidad en la visita del primera mandatario”. Según consta en el expediente, el juez cuestionó que se hubiera utilizado el vehículo de un particular, un automotor Audi propiedad de Guillermo Omar Winkler, “sin el blindaje de rigor”, para trasladar al Presidente, y que la elección de un camino alternativo haya quedado en manos de alguien ajeno a la custodia, sin respetar las opciones que se habían previsto.

Entre los reclamos y los valores

Con tono de reprimenda y lenguaje de apercibimiento, el juez Facundo Cubas recordó que el Presidente de la Nación “nos representa como país” y sin importar el color partidario del que proviene “se le debe respeto y consideración”, porque ofenderlo “es hacerlo con el resto del pueblo”. Agraviar o denostar los atributos presidenciales “es transmitir esas provocaciones al resto de conciudadanos que representa” e incluso proyecta una imagen más que negativa hacia el exterior.
Para Cubas, el incidente de los huevazos “no puede considerarse inocuo, no fue un simple reclamo o manifestación de disconformidad” sino que “resulta indubitable y por más que el aquí imputado no se haga cargo y a fin de mejorar su situación procesal pretende reducirlo a la categoría de ‘chiste con una prima’, tan liviana argumentación no puede acogerse en beneficio de Prina”.
Cerrando su reflexión, el magistrado afirmó: “El erróneo convencimiento de que todo vale, que aquí no pasa nada y puedo hacer lo que me parezca porque estamos en Democracia, evidencia un pobre y desvalorado concepto de lo que significa la República, la democracia, el Estado y el Gobierno”.
“Alguien que como Prina ha alcanzado el mérito y distinción de instruir a estudiantes universitarios por parte de la sociedad, a través de sus mecanismos académicos representativos, desmerece tal distinción y lo torna carente de todo respaldo crítico favorable. Debiera saber entonces, para mejor transmitir valores a sus alumnos, que aquí no todo vale, que aquí sí pasa algo, y que no puedo hacer lo que me plazca”, sentenció.