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Aborto: 8 causas a pampeanas

ENTRE 2012 Y 2020, SEGUN UN INFORME DEL CELS

Ocho mujeres de La Pampa fueron imputadas en causas penales por abortos entre 2012 y 2020, según reveló un informe realizado por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). A nivel país, el número asciende a 1.532, mientras que por eventos obstétricos 37 afrontan causas.
El documento, titulado «La criminalización por aborto y otros eventos obstétricos en la Argentina», fue remitido al Senado, que hoy debatirá el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). La presentación se realizó para que los y las legisladoras «cuenten con información rigurosa» sobre la situación, destacaron voceras de la ONG.
El documento fue elaborado sobre la base de datos oficiales relevados desde 2012 hasta la actualidad. «Le hicimos llegar el documento a las y los senadores, a quienes invitamos a cuidar la vida y la salud de las mujeres de sus provincias y que este informe sea tenido en cuenta a la hora de tomar su decisión», dijo a Télam una vocera de CELS.
La investigación se hizo en base datos oficiales de Santa Fe, Río Negro, Chaco, Chubut, Córdoba, Neuquén, Formosa, Catamarca, Corrientes, Tucumán, Mendoza, Salta, Buenos Aires, Jujuy, San Luis, La Pampa y la Justicia Nacional que tiene a cargo estas causas en el territorio de la Ciudad de Buenos Aires. El trabajo fue realizado por el CELS, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito, el Centro Universitario San Martín (CUSAM) y las profesionales María Lina Carrera, Natalia Saralegui Ferrante y Gloria Orrego-Hoyos.

Vulneración.

La investigación reveló que las mujeres criminalizadas «son pobres, sin trabajo remunerado, la mayoría con hijas e hijos, que viven en condiciones habitacionales precarias. Es decir, ya habían vivido la falta de acceso a derechos».
En los procesos penales que se llevaron adelante contra ellas «la mayoría no accedió a una defensa particular, sino que fueron representadas por la defensa oficial. Encontramos muchas violaciones de sus garantías al debido proceso», resaltó el CELS.
Las causas se iniciaron «con frecuencia cuando los equipos de salud violan su deber de confidencialidad y denuncian». También ocurrió que el pedido de ayuda de familiares, parejas o la misma gestante fue tomado como una denuncia.
«La posibilidad de que un pedido de auxilio sea la ocasión para iniciar la persecución penal es extorsiva: pone a estas personas y a sus familiares en la situación de autoincriminarse a cambio de atención en salud», señaló el análisis del CELS.
Además, consideró que en los hospitales «la estigmatización se convierte en violencia obstétrica, con enormes y duraderos sufrimientos físicos y emocionales. Las intervenciones de las fuerzas de seguridad y del poder judicial están marcadas por el ensañamiento».
Por otro lado, remarcó que «algunos medios de comunicación reciben información ‘filtrada’ de esos agentes estatales y despliegan coberturas morbosas».

Criminalización.

Por eso, el CELS consideró que la criminalización del aborto y de otros eventos obstétricos «no debe ser entendida solo a partir de las condenas. La condena en estos casos no es un elemento imprescindible para la imposición de un castigo».
La investigación detectó también allanamientos «sin orden judicial, por mera voluntad de policías o fiscales, al hacer elástico el concepto de flagrancia. En los casos analizados, las y los funcionarios intervienen cuando las mujeres piden ayuda por su salud y no en el supuesto momento flagrante del aborto».