Advierten un “paralelismo” con el 2001

FESTEJO POR EL DIA DEL NIÑO

La cálida y soleada tarde acompañó el festejo del día del niño durante la jornada de ayer. En distintos puntos de la ciudad, chicos y chicas comieron, jugaron y celebraron su día, impulsado por distintas organizaciones y entidades sociales. LA ARENA concurrió, en esta ocasión, al comedor de Villa Germinal, y a La Usina de la Cooperativa Popular de Electricidad.
Más allá de las tortas, chocolatadas, peloteros y metegoles, entre otras comidas y juegos típicos de los niños, hubo una característica que englobó los eventos: las derivaciones de una crisis social que golpea al país y, naturalmente, a La Pampa.
En Villa Germinal, por ejemplo, se festejó el cumpleaños número 16 del comedor, ya que nació un sábado de agosto del 2002. En este sentido, quienes coordinaron el encuentro, encontraron varias similitudes entre la actualidad y aquel año: cada vez es mayor el número de niños que frecuentan el lugar, y muchos son los que comen una sola vez al día.
En tanto, en la CPE reconocieron el momento histórico y, a diferencia de otros años, llevaron adelante diferentes actividades vinculadas a la situación social y a los derechos de los niños. A partir de la ley sancionada en el 2005, sobre la Protección Integral de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes, tuvieron la iniciativa de proponer talleres, como de narración y de pintura, donde destacaron los conceptos de libertad, educación y derechos de la niñez.

“Vemos similitudes con 2001”.
En la esquina de las calles Italia y Chaplin se ubica el comedor de Villa Germinal, surgido al calor de la crisis del 2001. Precisamente se inauguró al año siguiente, un sábado de agosto, y ayer mismo, aprovecharon el festejo del día del niño para celebrar los 16 años de existencia.
Empezaron desde temprano con las actividades. Al mediodía, aproximadamente el centenar de niños y niños que concurrieron almorzaron choripanes, y luego disfrutaron del esparcimiento.
Bajo el cielo despejado, los protagonista del día alternaron juegos inflables, metegoles, y otros entretenimientos, rodeados de padres y madres que, entre otras cosas, escuchaban Kumbia Acuática, la banda musical que hace cuatro años acompaña el emprendimiento solidario.
En tanto, “Miki” Fiol, uno de los fundadores del comedor, dijo a este diario que existe un “paralelismo” con respecto a la situación del 2002. “Vemos muchas similitudes con 2001/02, porque nosotros arrancamos en plena crisis y se llenó. Ahora ha habido un resurgimiento de esto”, expresó el militante, quien además contó que están buscando ampliar el salón “porque ha quedado chico, ya que la demanda cada vez es mayor”.
“Muchos si no fueran por estas organizaciones no comerían. Ahora se está viendo que tienen una sola comida buena, y tienen que esperar al día siguiente. La situación está igual de crítica, la diferencia es que ahora tenemos 16 años de experiencia”, destacó.
“Nosotros funcionamos con 4 mil pesos por mes, ¿te imaginas si toda la fuga de capitales que ocurrió este año se volcara a estas organizaciones, lo que sería?”, se preguntó Fiol, referente del comedor que agrupa alrededor de 50 chicos los sábados para comer.

Talleres vinculados a la crisis.
El festejo en La Usina de la Cooperativa comenzó a las 14:30 y duró hasta las 18:00 horas. Empezaron con distintas actividades deportivas, como por ejemplo juegos de básquet en el playón y fútbol a cargo de la escuelita “Los Dieguitos”.
En simultáneo, se desarrollaron talleres de rollers, tambores, danza, música, entre otros. Sirvieron chocolatadas, jugos y facturas. Calculan que entre gente que iba y venía, alrededor de mil personas participaron del encuentro.
El titular de la Defensoría de la Niñez, Juan Pablo Meaca, también se hizo presente y desde una carpa charló con los niños sobre la importancia de la niñez y sobre sus derechos, mientras ellos pintaban en hojas.
El secretario de Educación Cooperativa, Armando Lagarejo, contó que la particularidad del festejo, “a diferencia de otros años” fue “darle un marco de rescatar los derechos de la niñez, en momentos de crisis, a partir de la ley sancionada en el 2005, sobre la protección de los niños”.
Por esta razón, “hubo talleres que se orientaron en ese sentido, como los de confección y diseño, donde los chicos diseñaban en tela, cuestiones relacionados a la libertad y sus derechos”, dijo, y por último señaló que “lo mismo se hizo con el taller de narración, es decir, con las cosas que se leyeron”.