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Un joven pampeano destacado en Qatar

ESTUDIANTE PAMPEANO PARTICIPÓ EN LA INTERNACIONAL JUNIOR SCIENCE OLYMPIAD EN QATAR

La IJSO es una competencia para estudiantes de hasta 15 años que se realiza todos los años desde 2004. Su objetivo es promover en los jóvenes el valor de la enseñanza de las ciencias de la naturaleza.
Una destacadísima actuación tuvo el adolescente pampeano Agustín Ezequiel Sansón (15), que viene de participar de la16a. Edición de la Internacional Junior Science Olympiad, realizada en Doha, Qatar. Estudiante del Colegio Santo Tomás, había sido seleccionado, junto a otros dos estudiantes, luego de analizarse los puntajes de la Olimpíada Argentina de Ciencias Junior (OACJ), organizada por el Centro de Desarrollo del Pensamiento Científico en Niños, Niñas y Adolescentes (Recreo) de la Secretaría Académica de la UnCuyo.
Agustín, es hijo de Laura Vigliotta y José Sansón, ambos médicos; y tiene un hermano menor, Lucas (14). Hizo toda la primaria en la Escuela n° 1 «Domingo Faustino Sarmiento» -donde fue abanderado-; y cursa el secundario en el Colegio Santo Tomás, donde también es un destacado estudiante que no se ha llevado nunca una materia, al punto que tanto en primero como en tercer año logró los mejores promedios.
«Siempre me interesaron como materias Física, Ciencias, Matemáticas, Química y Biología; y ya desde chiquito me atraía la astrofísica… las estrellas, la historia griega, la mitología…», cuenta en diálogo con este diario.

«No me gusta estudiar» (¡¡¡)
«¿Cómo me enteré de esta competencia? Fue por la profesora de Física-Química, Marina Carignani, quien nos contó en el curso sobre el taller de Olimpíadas de Ciencia Junior que se hacía en Mendoza… Me dijo que yo podría ir, y bueno, se dio así», explica con sencillez pero eso sí, un poco ansioso porque era la hora de la pileta, de juntarse con los amigos y pasar una linda tarde de vacaciones. Porque si bien tiene una facilidad especial para el conocimiento, no puede decirse que sea el típico chico que se la pasa estudiando.
Es más, sorprende cuando asegura: «No me gusta estudiar; lo hago cuando hace falta… pero sí me gusta aprender», completa. De todos modos, como regalo de Navidad, en estos días se compró 5 libros de Física.

Seleccionado para ir a Qatar.
En la instancia nacional de las Olimpíadas, desarrollada entre el 2 y el 6 de septiembre en Mendoza, tomaron parte alrededor de 250 estudiantes de instituciones del nivel inicial y medio de 18 provincias del país.
Allí Agustín resultó seleccionado por el Comité Nacional de Ciencia y auspiciado por el Instituto Balseiro para viajar como becado. Junto a Maite Sahdel Gas, del Colegio Arturo Illia de Mar del Plata; y Juan Pablo García, de la Escuela Industrial DF Sarmiento de San Juan, constituyeron la Selección Argentina, que fue acompañada a Qatar por las docentes Brenda Gabriela Ponce y María Clara Zonana.

Bronce entre 70 países.
El equipo estuvo en Doha desde el 30 de noviembre hasta el 13 de diciembre, donde compartieron con otros 700 estudiantes de 70 países. La actuación de los estudiantes argentinos fue excelente, logrando dos medallas de bronce.
El mejor equipo fue uno de la India, que se adjudicó el oro; y después resultaron con muy buenos resultados los países orientales, que son preparados durante años para competir en esa olimpíada.
«Cuando llegamos nos sacaron el celular durante un tiempo, y nos lo devolvieron después de la prueba, que la hicimos en tres días, el 5, el 7 y el 9 de diciembre. Nos tenían solos en un hotel, apartados, con un tutor de Jerusalén…», dice y cuenta asombrado por algunas circunstancias que le tocó vivir en Doha.

Una cultura distinta.
Agustín se mostró un poco sorprendido por algunas características propias de un país que se nos puede ocurrir tan lejano como extraño en su cultura. «Nosotros pasábamos todo el tiempo con chicos de habla hispana, de Colombia, Costa Rica, España y Bolivia… «Y sí, algunas cosas nos llamaban la atención, como que las mujeres qataríes y árabes iban muy cubiertas… algunas muy tapadas el cuerpo, otras que se les veía el rostro, y algunas solamente los ojos», señala.
En el hotel los chicos y chicas estaban separados. «Las chicas ocupaban hasta el piso 15, y nosotros de ahí hasta el 40… además en el traslado en micros íbamos en uno los varones y en otro las mujeres», dice todavía asombrado.

El mate boquense.
«¿La comida? Nos adaptamos, había hummus (especie de puré de garbanzos), comida árabe, pan turco… pero igual nosotros los argentinos tomábamos mate», agrega Ezequiel. El chico es fanático de Boca, y no sólo que el mate que llevó a Qatar tiene los colores xeneizes, sino que buena parte del día en el hotel lucía la camiseta de Boquita.
En el futuro sostiene que tiene la idea «de hacer Física, y después si se puede astrofísica o física de partículas».

Una marcha más.
Agustín es un adolescente que tiene una inteligencia especial, que según indican quienes lo conocen tiene también una gran sensibilidad; un pibe que piensa constantemente en su familia y sus amigos y no se la cree para nada.
«La verdad es que me gusta aprender… soy curioso, pero no me la paso estudiando. Eso sí, cuando lo hago me concentro mucho», admite.
Es, al cabo, un pibe como tantos.. amiguero, que le gusta el fútbol -juega en Médanos Verdes-, que además practicó karate de los 5 a los 13 años, disciplina en la que -de la mano de los Hussein- llegó a ser cinturón negro.
Un chico como tantos, salvo que tiene lo que a veces se considera -comúnmente- como una marcha más… ¿Una inteligencia superior? Es probable que sí. Seguramente que sí.