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«Ahora creemos que hay un futuro»

UNA MIRADA FILOSOFICA DEL ESTALLIDO SOCIAL Y POLITICO EN CHILE

Ya casi un mes atrás, la sociedad chilena salió a la calle no solo para decir basta a la desigualdad sino también para instar a la clase política un cambio al modelo de país que se instaló en 1973 con la dictadura de Augusto Pinochet. Este estallido no fue algo que tomó de sorpresa a muchos en ese país. Así lo precisó Carlos Pérez López, doctor en Filosofía, chileno, que vive y trabaja en Rosario.
Pérez López estuvo de visita estos días en Toay y analizó desde una perspectiva filosófica la crisis social y política que se desató Chile hace casi un mes y explicó cuáles fueron los orígenes en el país trasandino del sistema económico neoliberal que hoy la sociedad rechaza.
«La situación en Chile es muy complicada por muchas cosas», admitió el filósofo, principalmente por la «tensión» que se vive en la calle. Sin embargo, apreció que lo que sucede «es difícil tapar el sol con un dedo» y que «las movilizaciones, las protestas, la violencia, no es una cosa de algo que pasó en una semana sino algo que se viene arrastrando por muchísimos años, más de 30 porque hay que sumarle la dictadura (1973-1991). Allí se cocinó todo lo que nos ha pasado durante estas tres décadas».
¿Por qué explotó este 2019 y no hace años? En pocas palabras, Pérez López precisó que durante la dictadura se instaló el mito de que «no estaba bueno hablar de política, ni de religión, ni de fútbol» porque «son las cosas que nos pueden dividir. Crecí como parte de una generación que no está acostumbrada a estar en diferencias o a debatir». Y simplificó: «Eso significó que no hayamos podido discutir las cosas que estaban mal por mucho tiempo».

Remanentes.
El filósofo chileno habló por Radio Noticias y sostuvo que la dictadura pinochetista dejó dos grandes legados que, luego de 30 años, desencadenaron en el estallido social: un modelo económico neoliberal y una Constitución que legitimó y legalizó ese sistema.
Sobre la primera, Pérez López dijo que «lo que dejó el paso de Pinochet en el país fue la manera en que hemos tenido que vivir, un modelo económico neoliberal que es una manera de formatear la vida. Muchas veces cuando uno dice ‘neoliberal’ se queda en la etiqueta y no toma se toma conciencia de que ese modelo se inscribe en los cuerpos en muchos aspectos de la vida».
Por otro lado, indicó que otro «remanente» que quedó de la dictadura fue la constitución que actualmente tiene la nación trasandina, «que se fabricó por juristas y por militares y que nos rige hasta hoy desde 1980. En esta normativa esta la base de todos los problemas que tenemos hoy y por lo cual estamos reclamando».
«El modelo neoliberal gobierna con la deuda, y es la deuda la que nos tiene con un grillete atado en los pies en todas las dimensiones de la vida de un país: la educación, la salud, el sistema previsional, entre otros. Todo este sistema está escrito en nuestros cuerpos y es algo que queremos sacarnos de encima», remarcó Pérez López.
«Este modelo acostumbró a la sociedad a no debatir porque toma tiempo debatir. Toma tiempo sentarse y discutir, y a muchos el tiempo le empieza a temblar cuando no está de acuerdo con algo. Por suerte, la generación que viene ahora creció sin miedo y esto se ha notado muchísimo», celebró el filósofo y continuó: «No es una frase cliché es real, no tienen miedo a enfrentarse a la Policía, de enfrentarse a los carros hidrantes y a la Policía, que responde con balas».

Sobre mitos.
Sin dudas, este tipo de sistemas socioeconómicos se sustentan en falsas creencias. Sin embargo, estos mitos hoy se están cayendo en Chile. «Si tuviera que definir algún mito, que sostuvo esta injusticia, es el de la ‘igualdad’. Es interesante escuchar el discurso de Piñera hace unos días cuando dijo ‘queremos igualdad de oportunidades’. Ese concepto deja de ser como lo pensamos, de repartos, sino es una igualdad del liberalismo», señaló el filósofo.
Y explicó: «Esto implica ir al supermercado, pararse frente a la góndola y elegir el producto que queramos, eso aplicado a la educación, a la salud y a todo. Cada uno va a esta góndola de la educación y elige lo que puede pagar».
Este no es la única creencia que se ha impregnado en la sociedad chilena ya que hay otros que «son más cotidianos. Yo viví en particular con dos: uno que ‘para ser alguien en la vida había que estudiar en la universidad’ y, cuando uno ya se incorpora a esta idea, nace otro mito, que ‘el trabajo dignifica’. Pero resulta que hoy en día hay trabajos que se dan en condiciones muy precarias que están lejos de dignificar, al punto que uno tiene que trabajar el doble para poder cubrir las necesidades que el propio sistema va generando».
Es por esto, que al no alcanzar a cubrir esas necesidades, el sistema obliga a casi toda una población a tomar créditos para afrontar estos gastos. «Lo que hay aquí en Chile es toda una generación de ciudadanos endeudados, de consumidores. Y a la larga este sistema satura y es lo que acaba de estallar», amplió Pérez López.

Salida con sospechas.
No obstante, esta idiosincrasia ya se puso en debate. «Esto que pasó sabíamos que iba a pasar, tarde o temprano, ahora llegamos a creer en que hay un futuro, algo se abrió», se esperanzó el filósofo aunque puso algunas sospechas en la salida a la crisis que la clase política propuso a la sociedad.
«Queremos salir de eso, pero acaba de pasar algo que me pone en sentimientos encontrados, que es el llamado de plebiscito para hacer una nueva Constitución. Me parece que está muy bien porque no se puede seguir con la Constitución militar, pero el problema es que cuando uno da buenas noticias es ver quién las da. En este caso viene de un lugar que no genera confianza, que es la clase política chilena».
Pero, ¿por qué hay sospechas? Según acusó el filósofo «los políticos en Chile durante estos 30 años han sido cómplices, no solo el oficialismo sino también la oposición. Acá surge una segunda pregunta, que es el modo en que se va hacer».