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«Ahora soy el flaco Tito Alvarez»

HISTORIAS MINIMAS DE POR AQUI NOMAS

Hace mucho tiempo no se lo ve con su figura bonachona caminando despacio -casi como arrastrando los pies- las calles de la ciudad. Norberto Aníbal Alvarez (75), Tito para todo el mundo ha sido un queridísimo personaje de Santa Rosa. «Si me ven ahora no me van a decir más El Gordo Álvarez…», expresa con cierta ironía. Es que está muy delgado y tiene dificultades para trasladarse, porque «me tienen a las vueltas con una operación de caderas», agrega para explicar lo que le pasa.
Cabe decir que por estas horas Miguel Díaz -destacadísimo ex jugador de nuestro fútbol y por años trabajador del Banco de La Pampa-, lo fue a visitar y posteó una foto donde se lo ve a Tito en su domicilio de calle San Juan 1058, donde pasa todas las horas de su vida…
«Salgo sólo cuando me toca ir al médico, y me tengo que gastar unos buenos pesos de mi jubilación en eso», dice siempre rezongón quien fuera gran «juntador» de pibes que jugaban al fútbol en distintos barrios santarroseños.
Tito es de esas personas que se caracterizan por su sencillez, por una candorosa inocencia que los torna absolutamente queribles. Es de esa gente que no tienen maldad, aunque él a veces disimula un poco su ingenuidad con un carácter que precisa poco para mostrarse gruñón y quisquilloso, a veces por cosas muy menores.

Quién es Tito.
Por si quedan distraídos, cabe decir que aunque el círculo en el que ha sabido moverse siempre tuvo que ver con el fútbol, es difícil que alguien más allá de ese espacio no conozca quién es. Porque hay muchísimos pibes -hoy hombres- que encontraron en Tito Álvarez a quien los captó para jugar ya en un baby fútbol -tan populares en una época de otra Santa Rosa-, o para vincularlos a un club donde llegaron a hacer una carrera.
«Yo tuve los mejores…», se jacta Tito, que aún conserva sobre un aparador algunos de los tantos trofeos que ganaron sus equipos de chicos: «Titaco Sayago, que era un crack, y ahora es entrenador», repite algo que alguna vez nos dijo, «pero también los hermanos Miguel y Gustavo Díaz, Huguito Pérez (fallecido)»… Tito entrecierra los ojos y busca en su memoria: «Estuve de muy jovencito armando los famosos equipos de Elgea, de la familia Gambulli, y allí tuve a Dante Castro de arquero, a Claudio Pérez Martínez… un montón; y en otros equipos a Pipi Guzmán, Horacio Rosales; en la época del Club Argentino, con don Caliba, a Lucio Pérez, Globito Videla, Quique Gómez… Un montón de muchachos a muchos de los cuales hace mucho que no veo», indica.
Le gusta recordar que hubo un tiempo en que «los chicos bajaban el vidrio de un auto y me gritaban ‘Chau Tito’… y también ex jugadores que les decían a sus hijos: ‘Miren, este es el técnico que tenía cuando empecé en el fútbol’… y era tan lindo verse reconocido, porque ahí uno se da cuenta que algo hizo», dijo alguna vez orgulloso Tito.

Vendedor de Telebingo.
Lo visitamos en su casita de casita de San Juan 1058, que cuando el gobernador era Ismael Amit la Provincia le dio a una tía: Aquí pasé 60 años de mi vida… Ella me la cedió y aquí estaré hasta el final», nos comentó.
Fanático de River, Tito Álvarez dice que lo vio «todo en el fútbol… Desde el Club 17 de Octubre que ahora es el Club Independiente, pasando por el All Boys de tantos regionales, y también a Atlético Santa Rosa». Cuenta que pasó por el Club Argentino, y que lo último que dirigió fue el club Sarmiento con el que fue campeón provincial con la categoría ’91, en quinta división. «Fue hace algunos años, pero ahora no puedo… tengo este problema en las piernas y casi no salgo de mi casa… igual me las rebusco para seguir vendiendo Telebingo: alguna gente viene a buscar los cartones aquí a mi casa, pero también hay una señora que me ayuda a repartirlos… Eso, más la jubilación, que es la mínima, más o menos me las arreglo. Tengo el PAMI y algunos remedios me dan, pero gasto mucho en taxi cuando tengo que ir al médico… ¡Qué le voy a hacer!», completa con cierta resignación.

Entre todos, más fácil.
Vive solo, y tal vez necesitaría que en mayor medida aquellos a los que alguna vez Tito les tendió la mano para que fueran jugadores de fútbol, se involucraran para retribuirle de alguna manera. Miguel Díaz estuvo en estos días con él, y estaría dispuesto a iniciar una movida que ayude a que su transcurrir sea un poco -aunque sea un poquito- más fácil… Entre todos sería más fácil y tipos como Tito se lo merecen.
Difícilmente volveremos a ver su figura regordeta, su rostro mofletudo y el pelo peinado «a la cachetada», caminando las calles de la ciudad. Bamboleando su cuerpo, arrastrando los pies, deteniéndose en cualquier baldío donde estuviera picando una pelota de fútbol para descubrir algún pibe talentoso… como tantas veces hizo.
Por eso actitudes como las del ex jugador que recientemente fue a visitarlo son para destacar… porque es una acción solidaria para respaldar a una persona candorosamente buena. Seguro que Miguel Díaz encontrará a muchos que -como él- quieran darle una mano a Tito Álvarez. ¡Seguro que sí! (M.V.)