Amenazó con incendiarle la casa

El juez de control santarroseño Carlos Matías Chapalcaz condenó ayer a Hugo Miguel Alemany, como autor de los delitos de amenazas con armas, violación de domicilio y desobediencia judicial, todo en concurso real, los cuales deberán ser valorados en el marco de la ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres, a la pena de un año y dos meses de prisión en suspenso.
Con las pruebas reunidas durante la investigación fiscal preparatoria quedó probado que el pasado 5 de enero a la noche hubo una discusión de pareja después de que la víctima le pidiera a Alemany que se retirara de la casa. El imputado, “tornándose agresivo”, empujó a la mujer, tomó “un cuchillo -tipo de combate-, le apoyó el mango en el brazo izquierdo y luego regresó a su cama a dormir”.
Minutos después, la víctima volvió a pedirle que se fuera y Alemany, “en forma agresiva y desafiante le manifestó: ‘yo no me voy a ir de esta casa’, ‘vos llamá a los milicos y te voy a prender fuego la casa, quedáte dormida nomás que te voy a cagar matando, yo voy a volver y te voy a prender fuego la casa'”, según dice la sentencia. Recién en ese momento se fue en su vehículo.
El conflicto penal se resolvió por la vía del juicio abreviado, acordado entre el fiscal Walter Martos, la defensora oficial Silvina Blanco Gómez y el acusado, un jornalero de 35 años que admitió su culpabilidad. La damnificada también dio su consentimiento.
Entre los elementos probatorios tenidos en cuenta por Chapalcaz figuran mensajes de texto, el acta de secuestro del cuchillo con una hoja de 18 centímetros de largo y audios de la Oficina del Centro de Control, Operación y Monitoreo (Cecom), entre otros.
En un segundo legajo se comprobó que el 11 de marzo, a la tarde, Alemany le envió a su ex pareja dos mensajes de texto y que a la noche la llamó por teléfono. También que al día siguiente, al regresar a su casa junto a dos personas, se percató que el imputado estaba dentro de ella y que se retiró sin decir una palabra. Esos hechos ocurrieron cuando sobre Alemany existía una orden de restricción de acercamiento hacia la víctima y su domicilio.
El agresor debe cumplir con las siguientes reglas de conducta durante dos años: fijar domicilio -del que no podrá ausentarse sin autorización judicial-, someterse al cuidado del Ente de Políticas Socializadoras, prohibición de acercamiento personal a la persona y/o lugares de residencia de la víctima, abstenerse de usar de estupefacientes o de abusar de bebidas alcohólicas, y realizar un tratamiento psicológico.