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¿Antídotos de una nueva generación?

PUNTO DE VISTA

POR ALEJANDRO VILLARREAL
Y MANUEL WOLFSON (*)
En las últimas semanas, y en paralelo a la publicación de estos textos, han ido apareciendo
nuevas propuestas para dar batalla a la infección. En general, se publican en revistas científicas luego de pasar una revisión por pares. Es decir, los trabajos terminados son enviados a estas revistas donde son revisados y evaluados por la editorial y por colegas (pares). Luego de un tiempo, ese artículo saldrá o no publicado, según el consenso de todas las partes. En este momento las revistas científicas están enviando mails a investigadoras/es de todo el mundo preguntando si pueden revisar artículos sobre Covid-19, los cuales se deben estar apilando en sus escritorios. En estos mails de reclutamiento se agrega: «si usted decide entrar en este programa de evaluación, esperamos su devolución en 5 días». Normalmente, el promedio de tiempo para esta devolución es de un mes (puede ser menos, pero siempre es más, mucho más).
Vamos a mencionar una propuesta novedosa, recién salida del horno y lejos de ser aprobada
para su uso en la clínica. Sin embargo, queremos hacer el recorrido de cómo se construyen o
diseñan esas estrategias según conocimientos previos y empleando nueva tecnología.
Recordemos que las partículas virales del Covid-19 entran a la célula luego de unirse a una
proteína en su membrana celular. Esa proteína, la ACE2, funciona como llave de entrada a la
célula. Quitar la ACE2 de los pacientes infectados no es una opción, por dos razones: 1) porque la ACE2 cumple funciones vitales para nuestro organismo, y 2) porque es muy difícil quitar una proteína del cuerpo. Hay algo que no dijimos, pero lo decimos ahora. Existe otra versión de la proteína ACE2. Esta versión, no está unida a membrana y puede nadar libremente por los espacios fuera de la célula y en sangre. La llamaremos ACE2 soluble. Esto plantea un problema para el virus porque ahora tiene dos opciones: 1) se une a la ACE2 de membrana y entra a la célula, 2) se una a la ACE2 soluble y no entra a la célula. En realidad, en el mundo de las moléculas, no se toman decisiones. Allí abajo gobierna la química y la física. Podemos pensar que ambas versiones de la ACE2 compiten por las partículas virales. Recordemos el juego de la «cinchada» en el cual dos equipos tiran de los extremos de una soga. Gana el que tira más fuerte.
Y tira más fuerte el que tenga más fuerza o el que cuente con más personas. En este caso,
podemos suponer que ACE2 de membrana y ACE2 soluble tiran con la misma fuerza. Entonces ¿quién gana? La que esté en mayores cantidades. La teoría dice que si hay poca ACE2 soluble, el virus se une más a la ACE2 en membrana y entra a la célula (punto para el virus). Pero si hay mucha ACE2 soluble, ésta gana e impide que el virus entre a la célula (¿punto para la célula?).
Un artículo reciente, que revisa la bibliografía previa en este tema, propone que distintos grupos de personas presentan distintas cantidades de ACE2 soluble en circulación y, consecuentemente, pueden estar más o menos protegidas de antemano. Tal parece ser el caso de las mujeres y las niñas y niños. Según este artículo, esa ACE2 soluble puede llegar hasta la placenta, en el caso de una mujer embarazada, confiriendo protección al feto. Como bien indican en ese artículo, estos datos no son concluyentes, pero sugieren tenerlos en cuenta en los futuros estudios.
Si este mecanismo que contamos es cierto, entonces se podría fabricar, en el laboratorio, una
versión inyectable de esa ACE2 soluble, para que compita por el virus y no lo deje entrar en
nuestras células. Se publicó un trabajo a comienzos de mayo donde no sólo fabricaron esa
versión soluble de la ACE2 humana, sino que también probaron el método en órganos artificiales humanos, llamados «organoides». Estos se generan a partir de células humanas las cuales, bajo las condiciones adecuadas, se agrupan formando estructuras tridimensionales como un órgano, en este caso, un riñón. Infectaron con el virus y observaron que el tratamiento con la ACE2 soluble inhibió la infección de esos organoides. Según el trabajo, parece un método muy efectivo. Pero para que esto se convierta en un tratamiento de utilidad en la clínica se necesitan superar muchas pruebas. No olvidemos que ACE2 tiene funciones importantes en el cuerpo y un desbalance en sus cantidades podría generar problemas. De todas formas nos pareció un buen ejemplo que muestra cómo se está atacando el problema desde distintos ángulos. (NOTA 11)
En la siguiente entrega, en la Nota 12: «Lucero del Alba», discutiremos sobre el nombre, el tamaño del virus y cómo verlo.

FOTO: ILUSTRATIVA.

(*) Doctores en Biología. Investigadores de Conicet. Universidad de Buenos Aires.