viernes, 18 septiembre 2020
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«Aprendí a valorarme como mujer»

MONICA "LA GATA" ACOSTA, LA EX CAMPEONA QUE LLEGO AL BOXEO POR VIOLENCIA DE GENERO

Ayer lunes, en el día del boxeador por la «Pelea del Siglo» entre Luis Angel Firpo y Jack Dempsey ocurrida el 14 de septiembre de 1923 en Estados Unidos, la ex campeona del mundo Mónica «La Gata» Acosta aseguró que las mujeres sienten que ese día también les pertenece. «Nosotras sentimos que también es el día de la boxeadora».
A seis años de haberse retirado, Acosta aseguró que el boxeo le permitió valorarse como mujer, y recordó que uno de los momentos más emocionantes fue cuando realizó su primera pelea como profesional, uno de los días en el que más lloró.
La santarroseña colgó los guantes, aunque sigue ligada al boxeo con la misma dedicación y pasión de siempre: trabaja como entrenadora en su gimnasio propio de box junto al ex púgil Roberto «Pocho» Arrieta, y su aspiración es convertirse en dirigente.
La ex púgil comenzó a practicar boxeo con Ricardo Campanino y luego siguió con Roberto Pedehontaá. «Sufrí violencia de género por esa razón me hice boxeadora. Quise aprender a defenderme, y alguna vez lo pude hacer».
-¿El boxeo te dio lo que fuiste a buscar?
-En el gimnasio conseguí la contención que necesitaba. Aprendí a valorarme como mujer, a defenderme y ser reconocida. El boxeo me terminó dando una familia (está casada con Arrieta y tiene dos hijos, Vinicius y Lautaro). El boxeo cambió mi vida.
-¿Cuál es el momento que más recordás en el boxeo?
-Cuando debuté como profesional (el 15 de septiembre de 2007, triunfo ante la bonaerense Etel Arano), es el día que más recuerdo. Antes de la pelea, tuve mucho miedo a la derrota, no me sentía segura. Se me cruzaban muchas cosas por mi cabeza, los días en los que me sentía abatida, triste. Estaba lista para dar un paso importante y tenía temor.
-¿Qué sentiste después de la pelea?
-Me desahogué llorando mucho, por el presente que estaba viviendo y por el pasado. Había ganado a los golpes, y por golpes había llegado al boxeo. En esa pelea y en otras siempre recordé los golpes, la violencia de género que había sufrido de muy joven.
-¿Cuándo fue el día que sentiste que ya no ibas a sufrir violencia?
-El boxeo me daba seguridad, pero la tranquilidad la conseguí cuando me acerqué a Jesús, cuando pude perdonar a las personas que me habían lastimado. En los días previos a la pelea con Alejandra Oliveras me hice creyente en Dios. Antes de Oliveras, cuando tuve que medirme con la colombiana (Lely) Florez, tenía miedo a ser derrotada porque ella era una boxeadora creyente.
-¿Cuál fue el triunfo más importante?
-La victoria ante Oliveras fue sin dudas el hecho deportivo más importante en mi carrera, por todo lo que se generó en torno al combate. Para mí ella era como un fantasma, un nombre de mucho peso en el boxeo, que había enfrentado a Marcela «La Tigresa» Acuña. Yo venía peleando para ser reconocida y necesitaba el triunfo, que logré merecidamente.
-¿Cómo te sentís a seis años de haberte retirado como boxeadora?
-Estoy bien porque sigo en el boxeo a full. Estoy en la comisión femenina nacional de boxeo, casualmente por eso el pasado domingo tuve una reunión a través de Zoom con campeonas y ex campeonas. Con todas tengo una excelente relación, como con la Federación Argentina de Box y con organismos internacionales. Además trabajo en nuestra escuela de box, con mi esposo Roberto, y en un gimnasio.
-¿Qué asignatura pendiente te quedó?
-La asignatura pendiente que me quedó es no haber podido enfrentar a la mejor de todas, la noruega Cecilia Braekhus, que hace poco perdió el invicto.
-¿El boxeo femenino es reconocido como se lo merece?
-No, todavía falta mucho camino por recorrer. En el boxeo, las mujeres no son valoradas como se lo merecen, ganan menos que los hombvres. Hay que seguir luchando por un montón de cosas, no debemos bajar los brazos. Por esta razón mi aspiración es convertirme en dirigente, y trascender como tal.

Siete años profesional
Mónica “La Gata” Acosta se retiró del boxeo en 2014 a los 36 años después de siete en el profesionalismo, finalizando su carrera deportiva con un registro de 19 victorias, dos derrotas y dos empates. Su primer título de campeona fue el de la Federación Latinoamericana de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), al vencer por puntos a Silvia Beatriz Lescano, en Cochicó de Victorica.
Claro que el primer logro importante lo consiguió cuando alcanzó la corona del Consejo Mundial de Boxeo superligero al derrotar a la colombiana Darys Esther Pardo, en el club Sportivo de General Villegas, el 19 de junio de 2019. Y en 2011, ganó el título mundial superligero de la AMB superando por puntos a la santafesina Alejandra Oliveras, el 18 de febrero de 2011 en el Coliseo del club Estudiantes de Santa Rosa.
La boxeadora pampeana se destacó por su carisma y por su entrega en cada una de los combates que realizó, sorprendiendo a propios y extraños con sus victorias.