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Aprueban la instalación de fábrica de columnas

EXIMEN A LA CEW DE PRESENTAR UNA EVALUACION DE IMPACTO AMBIENTAL

La Subsecretaría de Ambiente del gobierno provincial eximió a la Cooperativa Eléctrica de Winifreda (CEW) de presentar una Evaluación de Impacto Ambiental de la fábrica de columnas de hormigón que está construyendo en un predio de su propiedad ubicado dentro de la zona urbana. En cambio le aprobó la Declaración Jurada Ambiental que aportó para garantizar que la obra no impactará negativamente sobre la superficie terrestre, el agua, el aire, flora y fauna y el entorno socio cultural como producto de las actividades que se pretenden desarrollar.
Ambas decisiones quedaron asentadas en la disposición 205 fechada el 5 de septiembre de 2017 y firmada por el subsecretario de Ambiente, Fabián Tittarelli. El funcionario provincial estampó su rúbrica luego que la Comisión Técnica Asesora del Ente de Políticas Ecológicas reunida el 5 de julio de 2017 analizara el estudio presentado por la CEW y sugiriera la eximición de la Evaluación de Impacto Ambiental.
No obstante, observó que la entidad deberá informar sobre la disposición final de los descartes del proceso, describir en forma detallada las instalaciones donde se acopiarán áridos y cemento, las operaciones de carga y descarga y completar la forestación del perímetro del predio.
Esta información junto con la Declaración Jurada Ambiental fue subida por la cooperativa a su página de Facebook. Es manifiestamente reveladora porque no se dio a conocer en febrero de este año cuando la CEW realizó una asamblea extraordinaria en la que solicitó autorización a sus asociados para tomar un millonario crédito -gestionado ante Provincia- para invertirlo en la compra de equipamiento, obra civil y capacitación del recurso humano de la futura fábrica.
En esa reunión, el asociado Ariel Platner expresó que había solicitado el estudio de impacto ambiental, «nunca me lo pudieron encontrar».

Mano de obra.
La entidad emplazó su proyecto en una quinta de su propiedad, ubicada en la calle San Martín, «donde finaliza la zona urbana más densamente poblada». Así localizó ese lugar. A unos 30 metros de distancia hay viviendas, hacia un costado un barrio, a 100 metros el hospital y a 400 metros la plaza central.
La radicación de la fábrica de columnas fue autorizada de manera condicional por la intendenta Adriana García el 11 de mayo de 2017 a través de la resolución 126; 14 días después, el presidente de la CEW, Javier Gómez, solicitó ante Ambiente la eximición de presentación de Evaluación de Impacto Ambiental y presentó la Declaración Jurada realizada por las ingenieras en Recursos Naturales y Medio Ambiente, Daniela Caldentey y Marianela Collazo. Hace unos días, la instalación del emprendimiento fue aprobada por mayoría en el Concejo.
El proyecto de ordenanza fue enviado por la jefa comunal, quien afirmó que la fábrica «es de sumo interés para la comunidad dado que posibilitará fuentes de trabajo estables y genuinas».
En los considerandos sostuvo que la cooperativa diversificará su matriz de servicios sumando la producción de columnas pretensadas de hormigón, que generarán «más de 12 puestos de trabajo de modo directo». La quinta donde se emplaza el galpón industrial cuenta con todos los servicios «para dar inicio de modo inmediato el proceso de producción». Este será «de muy bajo impacto ambiental y contaminación prácticamente nula por cuanto no se generarán residuos peligrosos». Las características del predio «reducirán los efectos del impacto visual», puesto que en la vista oeste de su frente se construirá un moderno edificio con fachada que no dejará ver la estructura metálica del galpón. Además cuenta con «una importante y antigua población de árboles» que morigera dicho impacto.
El manejo de sustancias áridas y cemento se hará en transportes y depósitos cerrados minimizando la posibilidad de emanaciones de polvo. Si bien la quinta está dentro del área urbana «no existe impedimento legal» para la radicación de la fábrica.

Zona industrial.
La ordenanza 372/11 creó una zona industrial, comercial y de acopio al norte de las vías del ferrocarril, «sitio donde no existen predios aptos para este emprendimiento fabril dado que no cuentan con gas natural».
El área que fue designada como Parque Industrial «no encuadra en los requerimientos mínimos de la legislación de Parques Nacionales» lo que «impide la radicación de emprendimientos industriales en condiciones de ser beneficiados con políticas de fomento».
Al momento del debate, los ediles de Propuesta Frepam avalaron la fábrica y los empleos que creará, pero no su ubicación. «Esto no es como desarmar una plaza o un campo de doma», expuso Sergio Salotti recordando acciones que llevó a cabo la mandataria comunal en sus cuatro años. «Se quiere instalar una fábrica dentro del pueblo. Los 12 puestos de trabajo que se van a dar están fenómenos, pero el lugar no es el correcto porque estará situada a 100 metros del hospital y cerca de viviendas. El golpeteo de las máquinas, la entrada de camiones, el movimiento de columnas serán un trastorno para los vecinos», aventuró.
Les dijo a sus pares del PJ «estamos a tiempo de seguir trabajando en un proyecto bueno y factible para el pueblo». Ellos tuvieron otra visión. Adriana Grosky coincidió en que «el lugar no es el adecuado, pero quiero una fábrica para Winifreda al igual que toda la comunidad».
«Teniendo en cuenta el contexto social y económico que estamos viviendo en el cual se van cerrando pequeñas empresas y fábricas en el país considero que sería importantísimo para el pueblo que pudiese darse este proyecto», afirmó.
Su compañero de bloque, Marcos Ponce, recordó cuando en 2006 se cerró la fábrica de lácteos «La Lomita» y sus empleados se quedaron sin trabajo. Y que «en Winifreda se esté proyectando una fábrica en momentos en que estamos sufriendo el neoliberalismo es para ponerse contentos».