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Areas protegidas: La Pampa tiene 1%

SE DESARROLLARON JORNADAS EN SANTA ROSA

La Argentina cuenta con el 5 al 10 por ciento de su superficie en áreas protegidas, un total de 452 áreas con un 8 por ciento de superficie terrestre y un 4 % de superficie marina. Dentro de ese mapa, La Pampa suma 107.732 hectáreas bajo área protegida, lo que da un porcentaje del 1 por ciento respecto a su territorio.
La afirmación corresponde a María Paula Bertolini, bióloga especializada en planificación de Areas Protegidas Privadas, oriunda de Misiones y que disertó ayer en el marco de las primeras Jornadas Participativas sobre Investigar y Aprender en nuestras Areas Protegidas, que llevan adelante la Subsecretaría de Ambiente de la provincia y la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNLPam.
Bertolini, en tanto, mencionó un dato alarmante: un millón de especies de plantas y animales del planeta, están en peligro de extinción.
Las jornadas se realizaron en el Medasur y en su exposición, Bertolini remarcó el valor de las áreas protegidas como herramientas de conservación «y cómo es importante implementarlas de manera eficaz bajo los lineamientos internacionales que son conceptos nuevos en este tema. También para abrir el panorama respecto de lo que es necesario para conservar no sólo parques estrictos, sino un sistema, un mosaico de áreas conectadas e integradas al paisaje». En ese marco mostró el ejemplo de Misiones y de la Fundación Temaiken, que administra una reserva privada y en la cual se desempeña.
«Pero básicamente -sostuvo respecto de su charla- se centró en cómo implementar esas áreas, en cómo evaluar la efectividad de manejo, cómo contemplar otros usos productivos e interactuar con los otros actores que hacen a la conservación y así asegurar procesos y la generación de recursos para que sea sustentable».
La autora rescató en principio el trabajo de la provincia de Misiones como «uno de los más avanzados por su biodiversidad, por su historia y su ley de áreas protegidas, además de contar con una carrera de guardaparques, con lo cual es un ejemplo».

La provincia.
Bertolini remarcó que La Pampa también tiene su sistema, su Ley, y tiene muchas condiciones para poder implementarlas, «además del trabajo de la Subsecretaría, la Facultad, con lo cual quise dar aliento para trabajar en la creación de nuevos espacios, mirando no solo su superficie, sino su integración con el paisaje y sus valores naturales».
Otro punto importante en su exposición fue respecto de apuntar a la conservación privada «como un sistema de gobernanza en áreas protegidas que hay que impulsar, y que es la oportunidad para sumar superficie para llegar a las metas y compromisos que tenemos como país». En ese sentido se refirió al convenio de Diversidad Biológica por el cual los países firmantes, entre ellos la Argentina, se comprometen a aumentar la superficie de áreas protegidas, «para lo cual -expresó Bertolini- hay que mirar al privado, a empresas, a Universidades, a particulares y tratar de integrarlos, y que puedan motivarse en establecer esas áreas, y conservarlas en la producción, en buenas prácticas productivas y que se puedan dar esos procesos naturales».

Situación crítica.
En referencia a su presencia en La Pampa se mostró «encantada de estar compartiendo un clima tan distinto al de Misiones, aunque ya conocía algo de los ecosistemas. Trabajé un tiempo en Lihué Calel, pero estaba deconectada de cómo estaba implementándose», por ello dijo «me fui informando de su trabajo, que es bueno. Hay que avanzar porque es poca la superficie, pero vamos bien».
«Están dadas las condiciones para que si se aumenta la superficie se puedan implementar áreas protegidas». A su vez aclaró que «hay otras provincias que no tienen buenas leyes, ni un sistema, ni esa vocación política de trabajar en esta problemática».
En principio sostuvo que «las áreas protegidas permiten conectar al ser humano con la naturaleza». También señaló que «las áreas protegidas son herramientas para la conservación de la biodiversidad, sobre todo ante la problemática ambiental mundial que es crítica».
Respecto a una definición de área protegida manifestó que «tiene que ser un espacio definido, delimitado, luego tiene que tener una norma que la crea como tal y la regule. Además tiene que estar gestionada, implementada y manejada por alguien (que es lo más difícil), y basarse en la conservación a largo plazo de sus procesos, sus servicios ecosistémicos y valores culturales».

Meta para 2020 es llegar al 17%
Durante su exposición, Bertolini explicó que existen áreas protegidas que son manejadas por gobiernos nacionales, provinciales o municipales; otras que son gobernadas por privados, universidades, ONGs, empresas y privados; y otras co-manejadas, donde intervienen privados y públicos. «Si bien no hay muchos ejemplos en Argentina en ese sentido, en el sur está el Parque Nacional Lanín con las comunidades mapuches», resaltó.
La especialista también informó que el planeta cuenta con una superficie terrestre de 14,9 por ciento en áreas protegidas, mientras que la meta para 2020 es llegar al 17 por ciento. E hizo hincapié también en la deuda marina: «todavía falta para llegar al 10 % propuesto para el 2020 de áreas protegidas marinas (hoy estamos en el 7,5 por ciento)».