Argentina, entre noches blancas

*Fabricio Coller.

San Petersburgo encandila. La más linda de las ciudades rusas, dónde Argentina jugará su chance de clasificación este martes ante Nigeria, es sorprendente. No tan solo por su entramado de canales e islas, adornados de templos ortodoxos y fachadas barrocas, neoclásicas o renacentistas. Si no también por las mundialmente conocidas e increíbles noches blancas, donde la luz solar permanece casi las 24 del día: 1.30 de la madrugada oscurece, hasta las 3 que inicia el amanecer.

Al quedar tan próxima al Círculo Polar, en este lugar no llega a hacerse del todo de noche desde finales de mayo hasta mediados de julio y entonces sus terrazas siguen animadas a deshoras, sus teatros se llenan de festivales y sus vecinos se echan a la calle para celebrar el fin de un invierno que parece no tener fin. Justamente esta semana, es donde los días son más largos y es sin duda, el mejor momento para conocerla.

Esta situación se extiende a lo largo de varias semanas entre la primavera y el verano, y la luz no llega a desvanecerse del todo en este pedazo del planeta. Fue el zar Pedro I el Grande quien mandó a construir este templo que es uno de los atractivos turísticos más importante de Rusia. La maravilla de sus palacios y construcciones antiguas sobre el delta de la desembocadura del río Neva, luce más apropiado y animado que nunca en tiempos mundialista.

Una gran particularidad se produjo en la noche del sábado aquí. Como es tradición todos los años, y por el fin de escolaridad de los estudiantes, se realizó la ceremonia de las velas de escarlatas a la orilla del río, donde una verdadera multitud presenció los fuegos artificiales que iluminaron el cielo de manera asombrosa. Eso sí, para poder arrojar las luces de colores hacia el oscuro cielo, se debió aguardar hasta las 2.15 de la madrugada.

Argentina se juega su chance en esta bella e histórica ciudad. Que la luz no se apague, que el reflejo del día mantenga las esperanzas intactas y que la selección toda se ilumine de fútbol y esperanza.

Tren a la ilusión.

El trayecto que une Moscú de San Petersburgo en tren, fue lo más vibrante que como testigo presenciamos en el Mundial. Largas horas de recorrido en un transporte útil, cómodo y placentero. La misma tarde que Nigeria e Islandia disputaron su partido.

El vagón que por más del 50 por ciento cubrían hinchas argentinos, se veía conmovido con cada gol nigeriano. Imposible radio o televisor, la información llegaba con cada contacto de familiares argentinos en nuestro país. El resto de los pasajeros, poco entendían. Más bien, se sorprendían.

Fue el viaje a la ilusión, el que permitió que Argentina renazca y pueda despertar de esta pesadilla. Claro, para que ello ocurra el equipo de Sampaoli primero deberá ganarle a los africanos y luego sí soñar con el pase a octavos de final, que hoy seriamente está en riesgo. (Especial desde San Petersburgo)