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Artesanos de Victorica, un encuentro con la identidad pampeana

«En Victorica nació La Pampa». Al convertir ese dato histórico en consigna, el municipio trazó un camino hacia su identidad. Mientras rescata memoria con manos ancestrales, la primera localidad «civilizada» de La Pampa habilita como museo la casa del cacique Gregorio Yancamil y se exhibe, orgullosa, entre los mejores artesanos del mundo.
Cuando llegaron los soldados de Julio Argentino Roca vivían, unos 8 mil ranqueles en Leuvucó. Actualmente, en el ingreso a Victorica, el Paseo Artesanal «Cholo» Riela recuerda a un artista y personaje muy querido del pueblo. «Expresándose a través del arte, nuestros artesanos transmiten la memoria histórica y un conocimiento ancestral. También son un recurso turístico y una herramienta para desandar el camino hacia nuestra identidad», dice Gloria Cazenave, directora local de Cultura.
Hace unos meses Victorica creó mediante ordenanza el Consejo de Feriantes, coordinado desde la municipalidad y conducido por los artesanos Juan Pablo Olguín y Guillermina Cabral, y la manualista Laura Torres. Guillermina, que nació en la colonia Emilio Mitre, hoy es toda una celebridad: sus ponchos son famosos a nivel mundial, ganó cuatro veces el primer premio en la Rural de Palermo y hace un par de meses la edición latinoamericana de la revista Vogue envió una misión especial para entrevistarla, encabezada por el reconocido fotógrafo Sebastián Arpesella. Desde su humilde telar del oeste pampeano, es una de las pampeanas más importantes del mundo.

Victorica ancestral.
«El contenido cultural de Victorica es muy fuerte. Hemos sostenido una idea en el tiempo para visibilizar y revisar etapas de nuestra historia que sólo respondían al relato de los ganadores, y asumimos la tarea de revalorizar y acompañar ese proceso» de revisión, explica Gloria. Hoy Victorica presenta al mundo los artículos producidos por sus artesanos en el espacio «Pocho Riela», y también en el Paseo Guillermina Cabral durante cada edición de la Fiesta Nacional de la Ganadería, «una gran vidriera para nuestros artesanos».
El «Negro» Mario Dazo («otra institución del pueblo»), dedicado a la madera, el platero Enrique Capdvielle (que participó en alguna edición del Fashion Week), Guillermina con sus ponchos; Juan Pablo Olguín (huesos); Ester Peraca, Marcela Raful, Marta Barraza y Belén Herrera (tejidos), Nidia Kette (cerámica y platería), García Monasterio (orfebrería y talabartería) y Zolange Yolguin (macramé) son algunos de los artesanos reconocidos de Victorica. «A partir de la nueva ordenanza, elaboramos un calendario anual y adecuamos diferentes espacios para que puedan exponer sus trabajos al menos una vez por mes».
«Tratamos de que las fechas coincidan con los fines de semana largos, porque hace muchos años que Victorica es un punto estratégico para el tránsito que circula desde y hacia San Luis», explica Gloria. De esta manera, los artesanos de Victorica siguen forjando historia y futuro con sus propias manos, expresándose a través del arte y descubriendo los orígenes de nuestra difusa identidad. Ellos son un recurso turístico y también una forma de mantener viva la memoria.