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Una pyme abocada al servicio

Autopartes Human es un emprendimiento familiar que, tras casi tres años de vida, se ganó un lugar en el mercado gracias a la confianza de sus clientes. No solo se dedican a la venta de autopartes sino que también ofrecen accesorios y equipamientos para vehículos.
«Nunca es el momento perfecto», reza una de las frases más populares del emprendedurismo y que tranquilamente puede graficar los inicios de ‘Autopartes Human’, el proyecto familiar de Julio Human (41) y Mónica González (40) que en octubre de 2016 dio sus primeros pasos sorteando varios, y serios, obstáculos. Sin embargo, casi tres años después, el emprendimiento santarroseño tomó fuerza, logró abrir una segunda sucursal en Toay y tiene como sueño comenzar a fabricar sus propios productos. «La idea está», se esperanzó la pareja.
«Todo surgió como un proyecto y una posibilidad familiar, viendo que ya hacía más de 20 años que estaba en el mismo rubro decidí abrirme solo. La oportunidad se dio cuando una empresa de Buenos Aires me propuso empezar a vender sus productos acá, nos dio un poco de mercadería e iniciamos el emprendimiento. Fue todo a pulmón, sin un peso», explicó Julio sobre ese día donde, finalmente, se animó a dar ese gran salto junto a su esposa y sus dos hijos, Valentina (16) y Felipe (7).
Rememorando esos primeros meses, Julio señaló que utilizaron el dinero que tenían disponible -que provenía del sueldo de docente de su pareja- para comprar materiales para construir las estanterías y los primeros muebles para el local. «Mi tío nos ayudó a soldar todo en mi casa. Era cobrar un mes, comprar fierros, cobrar otro mes, comprar las maderas», precisó el comerciante.
Sin embargo, ese no fue el único obstáculo que debió atravesar Autopartes Human ya que para funcionar necesitaban de un local, bien ubicado y amplio ¿El problema? Cómo costear el alquiler y conseguir el apoyo de dos personas para la garantía del arrendamiento del lugar. «Eso fue todo un tema, pero Noemí y Fabio -la tía y el hermano de Mónica- nos dieron una mano porque se ofrecieron como garantes. Y también mi mamá, que nos dio el dinero para pagar el primer alquiler y hasta nos quiso dar seis meses por adelantado», exclamó Julio.
Pero no hizo falta. «Le dijimos que íbamos a ir viendo y por suerte el primer mes nos fue bastante bien, logramos despegar rápido. Lo que sí trabajábamos hasta las 12 de la noche, fue una locura», detalló Mónica, y agregó: «Arrancamos con lo básico con la parte de autopartes, fuimos incorporando más mercadería con el tiempo y después comenzamos a vender accesorios y equipamiento para vehículos».
Así, con lo poco que tenían a mano, iniciaron el camino para cumplir ese gran sueño que tuvo, en su primer trayecto, el apoyo incondicional de algunos familiares y amigos de la pareja. «Mucha gente nos bancó para armar la estructura del negocio y por eso estamos eternamente agradecidos», admitió la emprendedora.

Tiempos difíciles.
Un suceso marcó un antes y un después para la vida de Julio: un infortunado accidente puso en jaque a la familia y al emprendimiento que, en esos momentos, llevaba tan solo unos pocos meses andando. «Eso fue un fuerte sacudón para todos», admitieron los emprendedores.
«En un asado con unos amigos y la familia, me prendí fuego. Yo dije ahí ‘chau, se nos escapó el sueño’ pero gracias a Dios y al apoyo de mi mujer y mis hijos pudimos salir de esta difícil situación», recordó de ese fatídico día de enero de 2017 que terminó con una grave herida por quemaduras en una de sus piernas.
«Fui a Buenos Aires a hacerme el tratamiento para recuperarme y en tres semanas estuve de nuevo en Santa Rosa. Esos días fueron difíciles, hacía poco que habíamos abierto y Mónica se tuvo que poner al hombro todo y seguir bancando el negocio. Cuando estaba en Capital, gestionaba, hacía los pedidos y hasta con videollamadas le decía a mi hija dónde estaban los productos cuando venía un cliente y ella no sabía dónde buscar», contó sobre esos tiempos difíciles.

Crecimiento.
Luego de casi tres vertiginosos años, Autopartes Human no solo logró consolidarse sino que también pudo abrirse paso y al local de Santa Rosa -Spinetto 1555- se sumó este año una sucursal en otra localidad pampeana. «Hoy tenemos tres empleados acá y otro más en la sucursal que abrimos en Toay (13 de Caballería Este 1420)», explicó Mónica, a lo que Julio remarcó que fue una gran apuesta, haciendo referencia a la difícil situación económica que hoy atraviesa el país.
Actualmente, el emprendimiento apuesta a tres segmentos del mercado: autopartes, equipamiento y accesorios para todo tipo de vehículos. Aunque con la nueva sucursal, también incorporaron la parte de mecánica, no el servicio de taller, sino la venta productos específicos. «Eso se trabaja más por encargue y lo hacemos porque es una necesidad de ese local», aclaró el emprendedor.
-¿Qué te diferencia de la competencia en el rubro, por qué los santarroseños te eligen?
-Tratamos de vender un servicio hacia el cliente, estamos abocados a ellos y no tanto a lo comercial. Por eso creo que nos eligen día a día y confían en nosotros. No solo es que despachamos mercadería, sino brindar una solución. Nos interesa saber que el cliente quedó conforme. Además creemos que los dueños tienen que estar en el negocio, eso también ayuda y desde afuera se nota.

«No estancarse».
Con la mirada puesta hacia adelante, Julio y Mónica adelantaron que desde el emprendimiento familiar «hay un par de proyectos pensados para seguir creciendo» con «la idea de no estancarse». «Queremos fabricar», afirmó el emprendedor, quien mostró su interés por producir «más que nada accesorios» para los vehículos, en principio aquellos que tienen alta demanda en el mercado como cubre coches, fundas para asientos o las «cortinas» para ventanas.
«El proyecto está, lo quiero incursionar en Toay pero aún faltan algunas cosas, sobre todo un espacio, que tiene que ser amplio, para poder empezar. Esperemos que se dé, de empezar se puede dar trabajo a cinco o seis personas», aseguró entusiasmado el emprendedor.
También dijo que el plan es «seguir invirtiendo en ambas sucursales, confiando en el cliente y en La Pampa» y, quizás, abrirse hacia otros rubros en el mercado.