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Bajó la tasa de embarazo adolescente

EN LOS ULTIMOS CUATRO AÑOS DESCENDIO DE 13,69 A 10,16 POR CIENTO

El defensor de Niñas, Niños y Adolescentes de La Pampa, Juan Pablo Meaca, reveló que la tasa de embarazo adolescente descendió en la provincia desde el 2016 al 2019. Durante este período, el porcentaje bajó del 13,69% al 10,16%. «Estos índices marcan la imperiosa necesidad de seguir apostando a una política focalizada en la implementación de la ESI en todo nuestro territorio», sostuvo.
El funcionario explicó que los datos sobre la tasa de embarazo adolescente (10 a 19 años) se desprenden del informe anual 2019/2020 que realiza el organismo, donde se analizó la situación del embarazo adolescente en la provincia y la evolución para evaluar las políticas de la Educación Sexual Integral (ESI) y anticoncepción que se realizan en la provincia, y los efectos que los mismos programas producen en la política pública de niñez.
En ese marco, precisó que «en el 2019 nacieron en La Pampa 4.143 niños/as de los cuales 421 corresponden a adolescentes/niñas, teniendo una tasa de embarazo de adolescentes/niñas del 10.16% en referencia al total de nacimientos».
Un análisis de estos índices permite concluir que se ha registrado «una baja de dicho porcentaje». Si se evalúan los datos de años anteriores, se observa que en el año 2018 la tasa fue del 11.91% (554), en 2017 fue del 12.49% (606), y del 13.69% del 2016 (690)».
A su vez, reveló que en el año 2019 los nacimientos de madres con menos de 15 años fueron 8, habiendo sido 10 en el 2018. «Que estos índices marcan la imperiosa necesidad de seguir apostando a una política focalizada en la implementación de la ESI en todo nuestro territorio, de espacios de salud accesibles para niños, niñas y adolescentes para hacer las consultas sobre anticoncepción, recibir toda la información y métodos que puedan requerir».
«Como meta se debe establecer que recién a partir de los 18 años de edad como adultos/as se inicien los procesos de maternidad y paternidad, en etapas personales elaboradas y elegidas de personas en total desarrollo madurativo y personal», agregó.

Políticas públicas.
En diálogo con Radio Noticias, el defensor planteó que el tratamiento del embarazo adolescente «está relacionado con un montón de políticas públicas que se aplican desde un montón de áreas», incluyendo al Ministerio de Salud, de Educación con la Educación Sexual Integral, Desarrollo Social y las organizaciones sociales.
En esa línea, explicó que a partir del Consejo Provincial de Niñez, en 2014 se creó una comisión que empezó a trabajar para profundizar las políticas públicas en cuanto a embarazo adolescente. De esta manera, se comenzó a analizar los espacios, si la información que se difunde es adecuada, cómo llega a los y las adolescentes.
«Salud con las consejerías hizo un excelente trabajo, porque es un espacio donde puede acudir el adolescente para informarse y hacer las consultas que tenga que hacer», resaltó.
A su vez, destacó la importante campaña que se viene implementando en relación al uso de anticonceptivos, de educación sexual y el fortalecimiento de los «espacios amigables».
Estos espacios «son fundamentales», debido a que se crearon en base al análisis de «cómo accede la niña, el niño o adolescente a los espacios de Salud. La gente de Maternidad e Infancia trabajó muchísimo en eso, porque muchas veces el o la adolescente ante los espacios gubernamentales ve una barrera. Lograr que llegue, que no se sienta intimidado, que se anime a consultar depende del espacio y el personal que tenés».

Adolescencia sin maternar.
Meaca sostuvo que «la sociedad tiene que tener claro que en este tema tenemos que lograr que los chicos terminen la adolescencia sin el tema de la paternidad o la maternidad». En ese sentido, explicó que el embarazo adolescente implica «la deserción escolar» y «todo un proceso de maduración que no corresponde con la edad».
«El tema del nacimiento lo pone en una posición donde la etapa de la adolescencia se pierde y pasa directamente a la etapa de adulto. Entonces implicaba que los abuelos oficiaban también de padres».
También trae aparejado «la necesidad de empezar a trabajar, al margen de que hay legislación que lo prohíbe, porque el nacimiento implica que deje la escuela y empiece a buscar una salida laboral».
«Lo que hizo Unicef es empezar a plantear la necesidad de una política pública, que la base es la necesidad como sociedad de esto que se está logrando, que estos índices empiecen a bajar», agregó y comentó que «la meta última de esto implica que los procesos de maternidad y paternidad empiecen a los 18 años, y no antes, en un marco que tiene que ser decidido y voluntario».
«Nos pasa muchas veces que se presentan adolescentes con 17 o 18 años que ya han maternado o paternado y ya están condicionados para lo laboral, lo educativo, cómo se proyectan para el futuro», concluyó.