Baraldini declaró que las víctimas fueron “aleccionadas”

Luis Enrique Baraldini fue sin dudas un símbolo del terror generado por la represión de la última dictadura cívico militar en La Pampa. Ayer, el ex jefe policial amplió su declaración en el juicio de la causa Subzona 14 II y negó todas las acusaciones. Es más, acusó a las víctimas de haber sido “aleccionados” para declarar en su contra.
Durante una exposición que se extendió por poco más de una hora, el acusado por 214 delitos de lesa humanidad -como asociación ilícita, secuestros y torturas- habló ante el Tribunal Oral Federal de Santa Rosa y se mostró “orgulloso” de su gestión al frente de la fuerza de seguridad pampeana, además de negar las imputaciones.
Baraldini, que actualmente está en su casa con el beneficio de la prisión domiciliaria, acusó a las víctimas y testigos porque “muchos de ellos venían aleccionados” a declarar, “parecía que alguien los metió en un aula y les decía qué y cómo tenían que hablar”.
Manifestó que llegó a La Pampa en 1974, y que los hechos investigados ocurridos antes del golpe militar en 1975 -cuando él era oficial de logística del Ejército-, “no deben ser considerados como lesa humanidad porque había un gobierno constitucional, legisladores, diputados, el Superior Tribunal de Justicia”.
Siguiendo en esa línea, negó haber participado en procedimientos realizados por la toma de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de General Pico, tampoco “con los movimientos ocurridos dentro de la Universidad (UNLPam) ni con los siloístas, yo de esos hechos no participé”.
Por otro lado, en otro paso de su declaración indagatoria en la que no aceptó preguntas de la fiscalía ni de la querella, Baraldini, que fue jefe de la Policía pampeana después del golpe cívico militar del 24 de marzo de 1976, reiteró que los hechos “no deben ser juzgados” como delitos de lesa humanidad porque además “quedaron prescriptos”.
Sobre la fuerza de seguridad provincial, el ex militar dijo que “no tenía especialista en tareas de Inteligencia”, que se llevaba a cabo en el Cuerpo Ejército I con responsabilidad en las provincias de Buenos Aires y La Pampa y “brindaba la información y tenía el personal civil de inteligencia”.

Responsabilidad militar.
Baraldini, además, señaló que su actividad en la Policía fue “dura e incesante” y resaltó que eligió a Oscar Yorio, otro de los acusados, como secretario porque era “un hombre inteligente y capaz”. En su cargo, dependía del gobernador a través del ministro de Gobierno. Agregó que estaba dispuesto que debía prestar “ayuda” cuando lo solicitase al Destacamento de Exploración, que después pasó a llamarse Subzona Militar 14, en la lucha contra la subversión.
En ese momento, el jefe de la Unidad Regional I era enlace entre el Ejército y la Policía. “Había operativos de control de rutas, allanamientos, detenciones, pero siempre bajo la responsabilidad militar”, afirmó el acusado que se despegó del grupo de tareas al indicar que allí ocupaba el cargo de jefe policial. “No pertenecía a la Subzona 14”, aclaró.
Por otro lado y en referencia al ex gobernador Oscar Jorge -entonces funcionario de Contaduría-, manifestó que en una oportunidad cuando solicitó fondos al gobierno para equipamiento de la fuerza “llamaron a un contador de apellido Jorge que sabía cómo era el manejo de fondos y él estableció que era factible darme la posibilidad de contar con esos elementos”, de equipamiento, vehículos, borceguíes y armas.
Sobre Yorio, explicó que le dio “un apoyo importante” porque “me permitió entrar a la sociedad con la policía a través de distintos programas de educación vial y sobre adicciones que se realizaban en las escuelas. También destacó la creación de la Escuela de Policía.

“Orgulloso”.
Baraldini, que fue jefe de Policía desde diciembre de 1975 hasta noviembre de 1979, afirmó que la fuerza de seguridad “logró” su misión “de protección a la sociedad” a partir de “las facilidades” que le dio el gobierno. “Estoy muy orgulloso de haber sido jefe de Policía y de haber comandado a esos policías que se brindaron con todo y es lo que veo acá”, agregó.
Comentó que el Ejército “era una pirámide, yo había alcanzado el tercer escalón, el cuarto era la Subzona y el quinto era el Cuerpo de Ejército I. Eso se cortó por el medio, se está juzgando ese escalón para abajo y no veo acá a los que siguen en la pirámide en los escalones superiores”.
Además, felicitó al médico policial Máximo Pérez Oneto, otro acusado, porque “me ayudó bastante, sobre todo enseñando los primeros auxilios a la Policía a los conductores de los patrulleros y por su esfuerzo en tener un consultorio y atender a toda la policía. Tenía también sus obligaciones en la Seccional Primera, donde había dos tipos de detenidos, por delitos comunes y por la Subzona 14. Los primeros estaban a disposición de la Justicia, pero en cuanto a los otros yo no tenía absolutamente nada que ver en su permanencia, traslado o libertad, eso lo administraba la Subzona 14, a través del Cuerpo Ejército I”.
Por otro lado, Baraldini destacó que la provincia “era considerada una zona verde, de esperanza, eso había logrado la Policía en sus actividades específicas, ya que no hubo atentados, asesinatos y no hubo contrabandos de bebés”.

Bolivia.
Baraldini estuvo prófugo de la Justicia argentina en Bolivia desde el año 2003 hasta que fue capturado en 2011, por lo que pudo evitar su participación como acusado en el primer juicio de la causa Subzona 14 realizado en La Pampa en noviembre de 2010 contra represores pampeanos.
Sobre esto, dijo que no estaba prófugo, que desempeñaba tareas de profesor de equitación en el Colegio Militar, luego en la Federación Ecuestre de Bolivia, y que en una oportunidad se presentó en la Embajada Argentina y “el agregado militar me dijo que no había ningún pedido de detención”.
Luego, explicó que fue capturado en el aeropuerto de Santa Cruz de la Sierra. “Fui secuestrado. Las autoridades argentinas recibieron a un secuestrado como detenido”, manifestó.

Arauz.

El ex militar además refirió al Operativo de Jacinto Arauz -ocurrido el 14 de julio de 1976- en el que el Ejército y la Policía coparon la localidad y secuestraron y vecinos y docentes del Instituto José Ingenieros, siendo trasladados al puesto caminero, donde fueron detenidos y torturados. Fue “un operativo secreto”, dijo Baraldini, agregando que “no me dijeron nada, solo me pidieron efectivos”, en referencia a los militares.
Explicó que en ese procedimiento actuó un escuadrón al mando del capitán Lagos, y recordó que él fue hasta Arauz porque se había escapado uno de los detenidos, el profesor Guillermo Quartucci. “Se ordenó hacer un rastrillaje y la fuga pasó a ser una responsabilidad de la Policía, así lo tomó (Favio) Iriart”, indicó el acusado. Allí también se encontró con Roberto Constantino que “era el enlace y me brindaba información”. Para buscar a Quartucci, los militares revisaron y allanaron cada casa del pueblo, pero no lo encontraron.

“Era un malandra con uniforme”
El ex policía Juan Domingo Gatica (71) negó las acusaciones en su contra y cargó, en el inicio de su relato, contra la familia “los Becos” Rodríguez, que son sus primos, y afirmó que no intervino en el procedimiento que terminó con la detención de sus integrantes en la Zona Norte.
Además, rechazó haberle pegado con la culata en la cabeza a María Cristina Rodríguez. “Mienten, inventan”, dijo. Agregó que “los Rodríguez siempre fueron delincuentes comunes y nunca fueron perseguidos políticos. Son todos malandras comunes, pasaron a 500 metros de delitos de lesa humanidad”.
Por otro lado, Gatica negó haber participado del Operativo de Jacinto Arauz, aclaró que “nunca detuve a una persona para la Subzona 14” y comentó que en una oportunidad le dijo a Luis Baraldini, entonces jefe policial, que “era un malandra con uniforme”, al acusarlo por los permanentes traslados de una comisaría a otra.