Baraldini, un jefe “sin respuestas”

SUBZONA 14 II: TESTIGO SEÑALO AL MEDICO POLICIAL PEREZ ONETO

“Recuerdo la angustia de mi madre sin saber porqué estaba detenido”, dijo la hija de una víctima que fue torturada por los militares en la última dictadura.
Claudia Celia Zolecio, la hija de Héctor Manuel Zolecio, que fue detenido en 1976 durante el terrorismo de Estado en la provincia, cuando ella tenía 17 años, declaró ayer en el juicio de la causa Subzona 14 II y señaló al ex jefe policial Luis Baraldini y al médico Máximo Pérez Oneto, acusados en el debate.
Era funcionario del gobierno provincial y fue detenido por fuerzas policiales en su domicilio el 11 de abril de 1976 hasta el 27 de ese mismo mes, siendo alojado en la Seccional Primera de Santa Rosa.
Fue trasladado por la noche en el baúl de un auto al Tiro Federal, donde sufrió una sesión de tortura con picana eléctrica y golpes mientras era interrogado. Luego, fue devuelto a la Seccional Primera y necesitó atención médica por el maltrato recibido.
“No estuve el día de la detención, pero recuerdo la angustia de mi madre sin saber el porqué ni el tiempo que iba a estar detenido, las reiteradas visitas a Baraldini buscando explicaciones, sin respuestas, volvía frustrada y muy triste”, dijo Zolecio.
Sobre el día que regresó su padre, que había sido detenido en su casa y sin orden judicial, a principios del año 1976, la testigo dijo que “estaba muy mal, mucho tiempo después me enteré lo que había padecido, porque nunca me contó ni quise saber”.
Sus padres, recordó, “trataron de protegernos y que no supiéramos lo que estaba pasando, por eso yo no estaba el día de la detención, me había ido a dormir a la casa de una compañera”.
Manifestó que su padre no tuvo contacto con ninguna autoridad judicial, que estuvo detenido en la Seccional Primera y sufrió consecuencias “físicas y psíquicas, tormentos y eso lo dañó muchísimo, cuando no tiene porqué sufrirlo, sin motivo lo dañaron de esas dos formas”.

-¿Su madre pudo ver a su padre durante la detención?, preguntó el fiscal Leonel Gómez Barbella.
-Lo vio en el hospital (Lucio Molas), estaba internado. Una sola vez. Mi mamá no podía tener contacto con él. Ella iba a ver a Baraldini para ver a mi papá, pero no podía.

-¿Cuales fueron las consecuencias para usted?, consultó el querellante Franco Catalani.
-Mi papá era una excelente persona. A toda la familia nos afectó que él pasara por esto sin sentido alguno. Para mí forma parte del pasado, mi papá lo pudo superar y nosotros también.

-¿Sufrió consecuencias sociales?
– Traté de ignorar algunas cosas para seguir asistiendo al colegio pero el medio es chico y todo se sabe, y uno recibió miradas… en fin, nada más.

Pérez Oneto.

Zolecio explicó que a su padre “lo torturaron, lo picanearon y le pegaron” y confirmó que “lo revisó el doctor Pérez Oneto”, uno de los acusados en el juicio. Recordó que la víctima “tuvo problemas de cadera” por la detención y las torturas, agregando que “era un hombre joven, y después eso lo avejentó, el tiempo de tratamiento fue mucho, tuvo una secuela visible cuando rengueaba”.