Bastión de una delantera memorable

Poco menos de una semana atrás murió Carlos Cecconato. Para los que pisan las siete décadas de vida apenas si aparecerá como un nombre entre del fárrago de noticias de todos los días; para quienes superan esa edad será –junto con la repetida evidencia del paso del tiempo– el revivir de una leyenda: la delantera de Independiente de Avellaneda en los años 50 del siglo pasado.
Mucho antes del “jogo bonito” brasileño ya esos cincojugadores practicaban un fútbol vistoso, alegre, contundente. Por esos días enque la foto obligada del equipo eran seis de pie y cinco en cuclillas, cuandotodavía abundaban las palabras derivadas del inglés original (out in, insider,wing, player, half…) y avispados empresarios no habían inventado el “fútbolespectáculo” con su contribución a la decadencia de ese deporte, la delanterade Independiente hacía leyenda. Y tanto que el obligado seleccionador deaquellas épocas, Guillermo Stabile, cortaba por lo sano y formaba el equiponacional con lo mejor del momento: la defensa de Boca Juniors y la delantera deIndependiente, algo que creemos que no se volvió a repetir: Musimessi, Colman yEdwards, Lombardo Mouriño y Pescia por un lado y los rojos Michelli, Cecconato,Lacasia, Grillo y Cruz. Ellos jugaban el fútbol ofensivo y defensivo que nosencanta a todos; en ese grupo Cecconato era la hormiguita armadora de juego, elentreala que “bajaba” para servir a sus ávidos delanteros, entre ellos ErnestoGrillo, autor del “gol imposible” a los ingleses. Su dedicación y vuelo en elarmado del buen fútbol lo ubican en el panteón de los grandes del club rojo,desde Seoane hasta Bochini.
El tiempo, como ocurre siempre, desgastó su memoria perovivió en la remembranza de quienes gustamos de aquel fútbol.
Hoy la muerte vuelve a ponerlo en un efímero pero muymerecido recuerdo. (HWC).