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Baudino: «Fue un sistema aplastante»

EX RECTOR DE LA UNLPAM EN EL JUICIO A LA SUBZONA 1.4

«Había un discurso único, hasta el ’83 estuvieron prohibidas las actividades políticas. Fue un sistema aplastante», dijo en un tramo de su testimonio Sergio Baudino, el ex rector de la UNLPam que en la mañana de ayer habló en una nueva audiencia de la tercera etapa del juicio de la Subzona 1.4, en el marco de la represión ilegal en La Pampa durante la última dictadura cívico militar.
«Este juicio es en sí un acto de justicia, implica un resarcimiento al daño, contarlo frente un tribunal que es incuestionable y que la dictadura nos negó cuando éramos acusados. Fuimos injustamente perseguidos y hoy tenemos la oportunidad de que nos escuchen quienes nos reprimieron, con todas las garantías de la defensa en juicio», señaló Baudino durante su declaración virtual.
El ex rector fue secuestrado en Santa Rosa cuando era un estudiante, en el ’77 (luego lo trasladaron a una unidad penal en la capital bonaerense, La Plata, hasta el ’79), y ya había ofrecido su declaración en la segunda etapa del juicio. Ayer tomó nuevamente la palabra, al igual que Luis Barotto y Graciela Bertón. Para hoy se espera el testimonio de Rosa María Audisio, Pedro Belliardo, Jorge Luis Canciani y María Inés Cortada.
Durante su testimonio, Baudino remarcó también que en los juicios hay una deuda porque el castigo judicial no alcanza a la porción civil de la sociedad que participó activamente de la dictadura militar. «El juicio es un resarcimiento, pero no es completo porque ¿cuántas personas dejaron de estudiar, cuántos acallaron sus pensamientos sociales y políticos porque sabían que era peligroso?», cuestionó.
Y añadió: «Se hizo cultura el ‘no te metás’, el no arriesgar la libertad, por ponerte a pensar cosas raras. Había un discurso único, fue un sistema aplastante».

Sin arrepentidos.
Baudino aseguró que sus padres «también fueron víctimas» de la dictadura. Recordó que desde Caleufú viajaban a La Plata para visitarlo en su época de estudiante, y cuando llegaba a la Unidad 9, «sufrían vejámenes en las requisas previas también durante dos años y medio».
En su testimonio, recalcó que con la llegada de la democracia en el ’83 «no cambió todo de golpe, se comenzó a luchar por los derechos humanos, estuvo el Nunca Más, pero estaba la teoría de los dos demonios, ponían a la misma altura situaciones que no lo son».
Baudino lamentó que quienes fueron responsables de la represión ilegal en el país «nunca reconocieron que lo que hicieron estuvo mal, se niegan a dar información sobre los desaparecidos, no hay un arrepentimiento».
En ese punto, no dudó en afirmar: «Los delitos practicados por el Estado son de lesa humanidad, por lo tanto imprescriptibles. Es imposible perdonar, más aún si los propios autores no muestran ninguna señal de arrepentimiento. Hubo mucho dolor, mucho daño. No se puede perdonar». Y dejó en claro que «nunca» se dejó ganar «por el rencor y el odio».

Barotto.
Otro testimonio que se escuchó el martes a través de la audiencia transmitida por YouTube fue el de Luis Alberto Barotto, quien fue secuestrado cuando era miembro del centro de estudiantes de la Universidad Tecnológica Nacional de General Pico.
Barotto era pareja de Raquel Barabaschi, quien declaró en la audiencia anterior y es uno de los símbolos de quienes sufrieron lo peor de represión ilegal.
Según aseveró, en diciembre del ’75 el ex jefe de la Policía, Luis Baraldini, encabezó un allanamiento en la casa de Barabaschi buscando armas. Allí la secuestraron y la trasladaron detenida a la Seccional Primera de Santa Rosa.
Barotto también señaló que «Carlos Aragonés y Rubén Marín, en diciembre del ’75, fueron a pedir la intervención de la provincia porque tenía un ministro ‘marxista'», en referencia a Santiago Covella, que había participado en la toma de la UTN. «Eso selló nuestro destino de tortura y cárcel cuando llegó el golpe de Estado», sostuvo.
Barotto apuntó que «no se podía llevar a cabo el desastre que hizo la dictadura sin la connivencia civil, eclesiástica y también judicial», de esa época al tiempo que dejó en claro su postura de «diferenciar la clase de persona que somos las víctimas con respecto a los torturadores», en relación a las constantes presentaciones que hace el abogado de Baraldini porque, supuestamente, no está en condiciones cognitivas de declarar en el juicio.

Bertón.
Por su parte, Graciela Bertón, hija de Samuel Ezel Bertón, recordó lo sucedido en Jacinto Arauz: «Durante tres días el pueblo en su totalidad fue blanco de un desmesurado y violento operativo de represión».
Su padre fue detenido en julio del ’76 en Jacinto Arauz cuando un operativo militar ocupó la localidad con la excusa de supuestas actividades «subversivas» en el colegio secundario.
«Durante tres días el pueblo en su totalidad fue blanco de un desmesurado y violento operativo de represión, y no solo fueron víctimas los detenidos directos, sino todos los compañeros del colegio que vieron delante de sus propios hijos como fueron secuestrados y sacados de sus aulas y llevados al puesto caminero», recordó.
Según Graciela, que en ese momento tenía 14 años, actuaron 150 miembros de la Policía Federal, de la Policía Provincial y del Ejército, «con un helicóptero y tanquetas».
Y apuntó a la responsabilidad civil, en relación a quienes denunciaron a los docentes del colegio «con rumores sin ningún tipo de fundamento, que rodó como una bola de nieve que se hizo cada vez más grande, y que la Subzona 14 usó como excusa para esa tremenda acción violenta e invasiva de la privacidad de todas las personas del pueblo».