Berhongaray pide “prohibir” el “fracking” en La Pampa

"NO EXISTE CERTEZA DE QUE NO SE CONTAMINE EL AMBIENTE"

Las denuncias de organizaciones ambientalistas por la extracción de hidrocarburos a través del sistema fracking y la posible contaminación de napas en Mendoza, que podría afectar las aguas del río Atuel, encendió la alarma en La Pampa, que carece de una legislación al respecto.
El diputado Martín Behongaray (Frepam) afirmó ayer que “por el momento, no hay una respuesta uniforme” en el país sobre el uso del método de extracción de hidrocarburos no convencionales y que en La Pampa hay que “prohibirlo directamente” hasta que “no existan garantías científicas de que no hay riesgo de contaminación ambiental”.
El presidente de la comisión de Ecología de la Legislatura agregó que “hay que denunciar cualquier intento de Mendoza o de cualquier provincia que pretenda utilizar el sistema de fracturación hidráulica para explotar minas con reservas de hidrocarburos no convencionales”.
En las últimas semanas, ONGs ambientalistas denunciaron que el gobierno mendocino autorizó el fracking en cuatro pozos en la zona de Malargüe y advirtieron que las napas están contaminadas con hidrocarburos, una situación que podría contaminar el río Atuel, que es interprovincial, afectando los intereses de La Pampa.
-Pero en Mendoza esa actividad la autorizó el gobernador Alfredo Cornejo por vía de un decreto…
-Es un acto de irresponsabilidad y además de cuestionable legalidad, porque hay enormes dudas en el mundo detrás de
la técnica del fracking. Hay algunos riesgos que son conocidos y otros desconocidos porque es un secreto empresarial muy bien guardado de las empresas que se encargan de la operación. Pero lo concreto es que se ponen en riesgo los acuíferos porque se usan enormes cantidades de productos químicos que tienen una alta toxicidad, son altamente contaminantes.
-¿Por qué dice que el decreto es de cuestionable legalidad?
-Porque un gobierno no puede tomar esas decisiones de manera unilateral cuando se trata de recursos que son interprovinciales, y está claro que se viene actuando sobre una cuenca que la provincia de Mendoza comparte con La Pampa. Ese tipo de decisiones además de arbitrarias, son inconstitucionales.
-¿Por qué avanzan en el mundo este tipo de técnicas como el fracking?
-Muy simple, hay mucha plata de por medio. Cada vez hay menos yacimientos de gas convencionales porque se vienen agotando, y surge la necesidad de explotar los yacimientos no convencionales que presentan algunas dificultades técnicas para la extracción porque ese gas está alojado en rocas que tienen una baja porosidad y son poco permeables, lo que hace mucho más lento y menos rentable al proceso. Para agilizarlo se usa la técnica del fracking que acelera el ritmo de extracción y así se hace rentable la explotación. Se inyectan grandes cantidades de agua a alta presión y se usan aditivos específicos de los cuales muchos tienen una alta toxicidad.
-¿Cómo responde la legislación argentina a esta cuestionada técnica?
-Por el momento no hay una respuesta uniforme. Con esta historia de que los recursos naturales son de las provincias, lo cual es falso cuando hablamos de recursos interprovinciales, cada provincia decide lo que le parece. El tema del fracking debe formar parte de los presupuestos mínimos ambientales a ser exigidos en todo el país, y que hasta que no exista certeza científica de que una práctica semejante no va a contaminar, hay que prohibirla terminantemente.
-¿Hoy no está esa certeza?
-Todo lo contrario, todos los indicios hablan del enorme riesgo ambiental que hay detrás de esa actividad. Hay riesgos de explosión, de escapes de gas, de escapes de ácido sulfhídrico que es sumamente tóxico, pueden ocurrir derrumbes de la formación sobre la tubería, y todo eso puede perjudicar seriamente a los acuíferos subterráneos y hasta contaminar el aire. Además es bestial las cantidades de agua que se utilizan en cada pozo.