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Berón presentó investigación

Ante un público que colmó la sala Nervi del Centro Cultural Medasur, la antropóloga Mónica Berón presentó ayer el libro El sitio Chenque I. Un cementerio prehispánico en la pampa occidental», una publicación que resume 20 años de investigaciones en un enterratorio de las sierras de Lihué Calel.
La disertación tuvo lugar en el marco de la Tercera Feria Provincial del Libro y concitó la presencia de autoridades de la Secretaría de Cultura, personas vinculadas a la ciencia y a la historia regional, representantes de comunidades originarias, y mucho público interesado en la temática.
En una exposición didáctica y atrapante, Berón contó primero cómo fue la génesis del trabajo en Lihué Calel, luego cómo se estructuró la investigación, el desarrollo de la misma, y los enormes, sorprendentes y reveladores resultados que ha arrojado. El libro representa una compilación de muchos trabajos y se extiende a lo largo de 16 capítulos. Con más de 500 páginas de extensión, congrega a 17 autores y previo a su publicación fue sometido al análisis de más de 20 especialistas.
El sitio Chenque I se encuentra en plenas sierras de Lihué Calel y su extenso tiempo de uso por parte de dos comunidades bien diferenciadas, lo ubica como un lugar de características únicas a nivel regional.
El enterratorio refleja costumbres y hábitos a lo largo de 700 años de historia precolombina, desde 1.000 años antes del presente hasta unos 290 años atrás, sin ningún indicio vinculado a llegada del poblamiento europeo al continente.

Sorpresas.
Entre otras sorpresas que arrojó la investigación, el lugar representa el primer registro físico de un tocado craneano, algo que no se había hallado hasta el momento en nuestro país -se lo había detectado en pinturas y en estatuillas de barro, pero nunca en un resto humano-, y la muy temprana presencia de un perro domesticado. En este caso, el can está enterrado «amorosamente abrazado», según contó Berón, a un niño de unos 3 años, que a su vez porta un ajuar de características particulares.
Muchos de los 250 cuerpos encontrados en la fracción que se investigó -una cuarta parte de la superficie total del enterratorio- presentan evidencia de haber sido enterrados previamente en otros lugares, y luego trasladados hasta el corazón del territorio pampeano para su descanso final.
Las piezas ornamentales también arrojaron una sorpresa tras otra, por caso una pequeña cuenta recubierta con cobre estañado -el sitio es un libro abierto a la metalurgia precolombina-, una rareza por cuanto el estaño se encuentra en pocos lugares de nuestro país, y muy alejados de aquí.
En cuanto a los adornos que portaban los cuerpos, los hay desde aquellos fabricados con materiales de la Araucanía, hasta collares de cuentas elaborados con bivalvos recolectados en cercanías de lo que actualmente es la ciudad de Bahía Blanca.
Sobre la procedencia de los cuerpos, Berón comentó que los hay de una gran variedad de lugares, con una fuerte presencia de regiones chilenas.
Muchos restos presentan evidencia de haber sufrido episodios de violencia y a su vez se encontró un grupo de unas 17 personas que, a juicio de Berón, integraron un grupo de guerreros. Incluso, varios de ellos portaban aún puntas de flechas que podrían haber sido la causa de su muerte.
La extensa y minuciosa presentación de la investigadora motivó un gran interés de parte de los concurrentes, reflejado en la numerosas preguntas formuladas al cabo de la charla y la cantidad de ejemplares adquiridos.