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Bibliotecas pampeanas sienten el ajuste

WINIFREDA: ESTE AÑO COMPRARON MENOS LIBROS EN LA FERIA DEL LIBRO

El ajuste presupuestario del gobierno nacional se hizo sentir en las bibliotecas populares. La Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip) hasta el año pasado pagaba los viajes de dos representantes por institución para que pudieran asistir a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Desde este año, se decidió subsidiar los gastos de un solo responsable. Con ese dinero, además, los bibliotecarios pudieron comprar menos cantidades que en épocas pasadas. Estos datos fueron confirmados por la bibliotecaria y la presidenta de la Biblioteca Popular de Winifreda, Alicia Alzamendi y Graciela Gobbi respectivamente, cuando expusieron los libros adquiridos en la Feria.
Alzamendi contó «este año fui sola y he tratado de dejar conformes a los usuarios lectores adultos, juveniles y cubrir un poquito el sector infantojuvenil». Antes de partir hacia Buenos Aires, «los jóvenes me acercan un listado con títulos y trato de cumplir con la compra del material juvenil que me solicitan. En cuanto a las novedades algo se adquiere online en una de las editoriales, tenemos esa facilidad». Además trajo material de autoayuda, novelas históricas, románticas y el libro de Cristina Fernández «Sinceramente», que se convirtió en best seller.
«Cuando llegué al stand era un diluvio de gente que buscaba ese libro. Llegamos a comprar la cuarta edición», recordó Alzamendi. Luego precisó que la Conabip destinó un aporte no reintegrable de 25.800 pesos de los cuales una parte cubría los gastos de estadía de la bibliotecaria y 15.000 pesos estaban destinados a la compra de material bibliográfico. «El año pasado nos mandaron 26.100 pesos en total y compramos 135 libros, en cambio este año se compraron 77 ejemplares», reveló Alzamendi.
Las bibliotecas en la Feria compran libros al 50% de su valor comercial. «Pareciera que para este gobierno no hay inflación, pero los libros están carísimos, algunos cuestan $900 o $1.000, son pocos los que los pueden comprar y si las bibliotecas no tenemos ese descuento tampoco podríamos comprarlos». De ahí entonces la importancia de las entidades que los tienen a disposición de sus lectores.

Recortes.
Asimismo, Gobbi dio más datos del ajuste. «Siempre un miembro de la comisión y la bibliotecaria viajaban a la Feria y este año solamente hubo recursos para una sola persona. Alicia tuvo que andar por todos los stands de las editoriales», indicó.
A nivel local el movimiento es continuó en la institución y en una época de uso masivo de las nuevas tecnologías «por suerte hay muchos jóvenes que leen, mucha adolescencia que se ha volcado a la lectura, eso es buenísimo porque inculcan a los más chiquitos a que lean», manifestó Alzamendi.
Además, Gobbi destacó «todos los días niños y adolescentes desarrollan sus actividades escolares acá en vez de juntarse en la casa y uno los ve entusiasmados. Estamos recontra satisfechos con la función que está cumpliendo la biblioteca. Los dos turnos tienen sus propias demandas. Un manual está 700 pesos y les facilitamos ese material, lo llevan a la casa, el que no está para préstamo lo pueden fotocopiar, las facilidades que estamos brindando son las más optimas que podemos».
Eso se refleja también en el valor de la cuota mensual. El abono para asociarse es de 30 pesos, el pago trimestral $60 o $270 todo el año.

Aprueban nuevo nombre
La Biblioteca de Winifreda ya se llama “Manuel Lej”, en homenaje a un vecino que fue socio-colaborador de la institución durante dos décadas y media y falleció en julio del año pasado a los 75 años de edad. Desde su fundación en 1932 se denominaba “Domingo Sarmiento”. El cambio de nombre fue propuesto por la comisión directiva y unánimemente aceptado en una asamblea extraordinaria celebrada en octubre de 2018. Graciela Gobbi reveló que también fue aprobado por la Dirección de Personas Jurídicas de la provincia, “después tuvimos que hacer trámites en el Banco Nación donde nos depositan los subsidios, en la AFIP, en la Dirección de Rentas, en la Conabip, todos están concluidos”. Solo resta estampar la nueva denominación en la fachada del edificio. Alicia Alzamendi cumplirá 25 años como bibliotecaria de los cuales 24 años trabajó al lado de Lej por eso se emociona cuando lo recuerda como una muy buena persona que “leía muchísimo, encontraba un libro viejito y se lo llevaba para leer o releer. El mejor homenaje fue haberle puesto su nombre a la biblioteca con el apoyo de la comunidad”. Gobbi compartió sus dichos y agregó “fue un miembro solidario en la mayoría de las instituciones, una persona que todo el mundo reconoce como colaborador cada vez que se lo convocaba”.