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Burger King eligió a una pampeana

De esos primeros movimientos en la sala ATTP a tomar clases semanales con Norman Briski, de armar tímidamente alguna obra para escaso público a multiplicar su imagen en un número incalculable de ojos que la observan, a través de una pantalla, decirle a un amigo que las dos hamburguesas de una multinacional es gracias a una promoción de «2×1».
Aunque hace apenas unos días que llegó a los 21 años, Candela Báez Kroneberger parece haber recorrido un largo camino relacionado a lo artístico: al baile, la actuación, la música, la radio. Y como su búsqueda diaria de hacer lo que la moviliza y conmueve nunca se detiene, hoy se sorprende al verse como la cara visible de Burger King, una de las gigantes hamburgueseras del mundo que la eligió para publicitar el corto publicitario «Ser amigo del King, garpa».
«Desde hace tiempo que participo en cortometrajes, empecé con muchos estudiantes de cine que necesitan gente para sus cortos, entonces es algo que genera mucho laburo. Me fue interesando el mundo de la pantalla y de a poco incursioné en ese ámbito. Apareció la oportunidad de Burger y me presenté. Hicieron una selección, fui pasando distintas instancias hasta que quedamos un chico y yo», contó Candela a LA ARENA.
«Me sorprendió la atención en cada detalle, el día de la grabación un auto me pasó a buscar por mi casa y después estuvieron todo el tiempo atentos a cada cosa que yo pudiese necesitar. Fueron varias horas y eso sí, ¡me tuve que comer como 14 hamburguesas!», se ríe Candela sobre la parte «menos atractiva» de filmar el comercial.

Unica.
A los responsables de la cadena multinacional les «encantó» su trabajo. En principio firmó un contrato de un año como «coprotagonista» pero luego le ofrecieron ser la única imagen en lo que publicitariamente se denomina «imagen de consumo», es decir; fotos, videos e imágenes donde solo aparece ella.
«Es muy lindo llegar a algo así, recibí muchísimas felicitaciones y a la vez muchos contactos de trabajo. Es fuerte de pronto verte en todos lados, sobre todo porque no es fácil llegar a un lugar así, pero al mismo tiempo me da un gran impulso en todo sentido», valora Candela, que luego de terminar el secundario en el María Auxiliadora santarroseño emigró a Buenos Aires para estudiar la Licenciatura en Actuación, una carrera de 5 años en la UNA (Universidad Nacional de las Artes).
Pero además de sus estudios, Candela parece tener una energía extra, porque sus días es como si se extendieran más de 24 horas: toma clases de teatro con Norman Briski, comenzó a conducir un programa de radio («me sirve mucho para practicar la voz, me encanta hacerlo»), produce música («voy a grabar una canción»), filma comerciales y realiza talleres de teatro para adolescentes, como el que realizó en la reciente Semana Santa cuando regresó a su ciudad para compartir horas de trabajo con su amiga Laura Mateu.

Vocación.
Cuando Candela tenía 4 años ya comenzó a tomar clases de baile: clásico, contemporáneo, brasileño. Ya se destacaba por su gestualidad y facilidad para ocupar la escena. Tiempo después comenzó con un taller de teatro con Julio Gre en el teatro ATTP de la calle Bolivia y ya su perfil era inequívoco.
«En el secundario te hacían esos tests vocacionales y cuando yo lo hice la psicóloga me dijo que no había una orientación que diga ‘actuación’. Lo más cercano que me aparecía era musicoterapeuta, pero creo que estaba claro qué era lo que me atraía», dice Candela y recuerda especialmente las enseñanzas de Gre y de quienes la guiaron en sus primeros pasos en las salas de la ciudad.
«Todos esos años de aprendizaje en Santa Rosa me marcaron muchísimo, fueron mi fuente y gracias a eso tengo una base firme en la que apoyarme con todo lo que hago y emprendo en esta etapa en Buenos Aires. Con mi gran amiga Laura Mateu armamos Didascalias y el año pasado, con todo paradísimo por la pandemia y sin saber qué hacer, empezamos a dar talleres de teatro para adolescentes. Es lo que nos gusta, lo que nos apasiona y nos brindamos con todo a eso, es lo que buscamos transmitir».
La jornada de Candela seguirá como un tren en marcha. La chica que en el secundario buscaba «Teatro» en el test vocacional se multiplicará para hacer todo lo que marca su agenda y cuando baje por las escaleras de algún subte, cuando observe desde un colectivo el cartel en alguna plaza, cuando se detenga en una pantalla publicitaria en el cine o cuando busque algo en YouTube y aparezca un aviso podrá encontrarse ella misma sonriendo con dos hamburguesas, apenas unos segundos de un trabajo que, en definitiva, será uno más de los muchísimos que ya realizará. Como una verdadera profesional de lo que hace, actuar.

Una de las marcas más reconocidas
Aunque en La Pampa no tiene sucursales, Burger King es una de las marcas más reconocidas del mundo capitalista. «Cada día más de 11 millones de personas visitan los restaurantes de Burger King» alrededor del planeta. «Son hamburguesas 100% hechas a la parrilla y a un precio accesible. Fundada en 1954, es la segunda cadena de hamburguesas en el mundo», resalta la propia firma estadounidense (la primera en ventas en ese rubro es también de ese país y es Mc Donald’s) en una referencia que sirve para tomar dimensión de hasta donde pueden multiplicarse las imágenes de Candela.
En la Argentina, donde opera desde 1989, Burger King tiene 45 locales y emplea a 2.700 personas. La licencia para el país está en manos de la firma mexicana Alsea, que en 2013 se convirtió también en la propietaria de Starbucks Argentina.