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Buscan reducir volumen de basura

WINIFREDA: MUNICIPIO LLEVA VENDIDOS 21.700 KILOS DE RESIDUOS RECICLABLES

La Municipalidad de Winifreda concretó hace unos días la tercera venta de material reciclado generado a partir de la recolección diferenciada de residuos y su posterior clasificación en la planta de tratamiento.
La basura compactada en forma de fardos fue comprada nuevamente por la empresa «Eco Lincoln» de Buenos Aires, para su reutilización en la fabricación de ladrillos o bloques modulares. La comuna intercambia cada cargamento por bloques ecológicos, los tiene acopiados para ampliar las instalaciones de la planta.
Mientras que los vidrios fueron comprados por una empresa de Mendoza, que los funde y los convierte en botellas, vasos, frascos. Esta venta le generó recursos al municipio.
Hace unos días, en un transporte se cargaron 95 fardos de papel, cartón, tetra brik, botellas plástico color, botellas plástico cristal, bolsas de nylon y latitas de aluminio. Y en otro rodado los vidrios.

Separación.
El municipio lanzó el plan de separación de residuos en origen y recolección diferenciada el 3 de abril de 2018 y ya comercializó 12.500 kilos de basura reciclable más 9.200 kilos de vidrios. «El personal de la planta de tratamiento cargó el camión con los residuos que se pudieron clasificar para posteriormente ser vendidos. Si todos contribuimos con la separación en casa el trabajo de ellos se agiliza, se realiza en mejores condiciones de salubridad y los residuos inorgánicos que llegan sin ensuciar con yerba o restos de comida se pueden vender. Menos basura queda en el pueblo», publicó el municipio en Facebook.
«Colaboremos. Lleva solo un segundo decidir donde tiramos cada residuo, hasta que luego lo hacemos un hábito y ya no cuesta nada», dejó como mensaje.
La publicación apunta a que los frentistas tomen conciencia de la importancia de mantener limpio nuestro hábitat y separar los desechos domiciliarios, por el bien de la población y de las futuras generaciones.
De acuerdo al protocolo establecido, los inorgánicos se vuelcan en bolsas de consorcios o cajas, los orgánicos en un recipiente plástico y los sanitarios en bolsas rojas. Los patogénicos se descartan dentro de un plástico duro que se debe acercar al hospital. Casi el 80% de los frentistas adhiere a esta modalidad. Los desechos no reutilizables y los orgánicos van al nuevo basurero a cielo abierto.

Satisfacción.
La empleada de la planta, Lorena Munch, compartió en la red social la satisfacción que le dio subir los fardos al camión con sus compañeros de trabajo. «12.500 kilos de basura que ya se fue de nuestro pueblo. No se enterró, ni se quemó, se recicló», posteó.
«Su basura señor frentista es su consumo, si usted recicla, colabora con una mejor calidad de vida. Nosotros vamos a seguir trabajando para usted y su salud, pero con su ayuda sería mucho más fácil. Si no separa su propia basura, se nos dificulta reciclar, por lo tanto lo que queda tiene 2 destinos: se quema o se entierra», señaló y si eso llegara a suceder «automáticamente se contamina el aire que respiramos y las napas de agua. Queda a su criterio su salud y la de los suyos. Yo separo por mi bien y el de mis hijos. ¿Usted por quién lo hace?».
Reconoció a quienes adhieren al plan de separación en origen desde el día de su lanzamiento, a los que se toman «5 minutos» para poner un cartel que dice «cuidado son vidrios» cuando sacan la basura a la vereda, a los que son responsables y descartan jeringas y agujas dentro de plásticos duros. «Muchísimas gracias de parte de cada empleado de la planta de tratamiento ecológico», finalizó la trabajadora.