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Caballos que ayudan a eliminar barreras

Todos los viernes se desarrolla en Alpachiri una jornada de equinoterapia, a la que concurren también personas desde otras localidades. Gestionada desde el municipio «la actividad resulta una forma de fortalecer las herramientas de programas como Eliminando Barreras y Cumelén y ofrece la posibilidad de practicar equitación a niños y niñas del pueblo».
La incorporación de los caballos al Eliminando Barreras de Alpachiri se inició en 2017. «Hicimos contacto con la Asociación de Equinoterapia El Zorzal, de Matías Baldoni, adquirimos una combi adaptada y empezamos a viajar todos los viernes hasta la Asociación Agrícola Ganadera de Santa Rosa» recuerda Laura Granieri, responsable local del ProVida. «La idea funcionó muy bien y el intendente Rubén Muller decidió conformar un centro de equinoterapia en Alpachiri», sumándose a los restantes cuatro de El Zorzal (Santa Rosa, General Pico, General, General Acha y Realicó).
Desde noviembre de 2019 las clases de equinoterapia se desarrollan en un predio del Centro Tradicionalista El Lazo, a pocas cuadras de Alpachiri sobre la ruta 20. Allí hay actualmente cinco caballos, cuidados con esmero por Roberto Schoenfeld. «Hicimos una capacitación aquí con los otros centros de El Zorzal, trajimos dos caballos y luego sumamos tres más. Desde El Zorzal de Santa Rosa vienen todos los viernes a desarrollar las clases. Esto permitió mantener la actividad durante todo el año y que puedan acercarse también otras localidades», como Macachín y General Campos.
Un vínculo especial.
«Obtenemos resultados espectaculares, es una gran herramienta para personas con discapacidad y para rehabilitaciones, incluyendo adicciones de todo tipo. Asisten unas 12 personas de Alpachiri, cada viernes a la mañana». Laura advierte que muchos nunca han visto a un caballo. «La terapia empieza por observarlo y continúa por acercarse, tocarlo, acariciarlo, caminar, lavarlo, cada cosa a su tiempo. Todos terminarán por montarlo, aunque tarden. Logran una conexión única con el animal, es una gran herramienta para la inclusión, para ayudarlos a relacionarse. Ellos acá se esperan, se encuentran y se dan ánimo mutuamente. No se animan ni a acercarse a un caballo y al tiempo se paran sobre los estribos. Hemos formado un grupo hermoso».
Hay otro grupo más numeroso de vecinos que llega los viernes por la tarde: decenas de niños y niñas de Alpachiri y Macachín que asisten a clases de equitación. «Formamos burbujas de cinco para cada caballo, guardamos la distancia y respetamos las medidas de prevención. Todo se desarrolla a cielo abierto y los acompañantes permanecen en otro espacio del predio». Como los demás programas municipales, es una actividad libre, gratuita y abierta. «Armamos un proyecto, adquirimos cascos, monturas y una valla de salto. Asiste una importante cantidad de niños y niñas, de 4 a 10 años, cada viernes y está funcionando muy bien».
Cada año se desarrollan en La Pampa olimpíadas de equitación de las que participan las personas que practican equinoterapia. «El año pasado se suspendieron y por ahora todo es incierto. Pero, quién te dice, en la próxima hasta podríamos animamos y hacer de anfitriones», concluye Laura.