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Reclamo a obra social: «Cada día que pasa es un retroceso en el tratamiento»

UN DESESPERADO RECLAMO A OBRA SOCIAL

Hace siete años el caso de Francesco Pidone Belcher, un pequeño que nació con un severo problema neurológico, conmovió a toda La Pampa. Osdop se negaba a cubrir los costos del tratamiento que debía transitar para tener una vida mejor. La lucha fue ardua pero con el tiempo pudo acceder al cuidado médico que precisaba. Es más, gracias a una gran campaña solidaria -que tuvo sus problemas- pudo viajar a China donde recibió un tratamiento con células madre. Ahora, el pequeño enfrenta otro obstáculo en su larga historia de batallas.
La Obra Social de los Docentes Privados (Osdop) se niega a hacerse cargos de los costos de una silla postural que precisa con suma urgencia. Así lo reveló en diálogo con LA ARENA Marcos Pidone, el papá de Francesco: «Nosotros ingresamos el pedido en diciembre del año pasado y vienen con ‘peros’ pero nada responde a nuestro pedido. Lo único que quieren reconocer es una silla de traslado que lejos está de las necesidades que tiene nuestro hijo».

Nueve meses.
«Hace nueve meses que estamos esperando y hoy directamente nosotros no tenemos una silla postural porque la que recibimos de la obra social, que nos la dieron cuando tenía dos años, por el uso y por lo que ha crecido Francesco ya está inutilizable», explicó Marcos, quien alertó que cada día que pasa «es un día perdido» y un «retroceso» en su tratamiento. «Por eso la desesperación nuestra porque ya hemos llegado a un momento en que necesitamos una respuesta».
Pero ¿cuál es la diferencia entre ambas sillas? «La diferencia es que la silla postural tiene mayor cantidad de sujeciones en lo que es en su cabeza, torso, pelvis y las piernas» ya que él «no controla aún su cuerpo» y esto le ayuda «a mantenerse erguido y fijo» para alimentarse o para estudiar. Las sillas de traslado tienen algunas sujeciones pero son más básicas, son para pasear y sus características están lejos de responder a las necesidades que tiene Francesco», respondió el papá.
«A mí me soluciona este problema esa silla y yo voy a seguir luchando por eso, para que él pueda comer tranquilo, estar bien y que no tenga un retrazo en todo lo que avanzó hasta ahora», se lamentó.

Una «auditoría».
La decisión de negarle el derecho a Francesco de tener su silla postural se basa en una cuestionable «auditoria» que la obra social realizó sobre el pequeño en Buenos Aires, donde encomendaron a Osdop a «reconocerle» únicamente «una silla de traslado» que curiosamente vale tres veces menos, apuntó Marcos.
«En todo este ínterin a nosotros nos mandaron a Buenos Aires, a hacer una especie de ‘auditoría’ para corroborar si el pedido de la silla postural que habíamos hecho era válido. Resulta de que ese lugar vino recomendada una silla de traslado que el costo es tres veces inferior a la que nosotros estamos necesitando», amplió el papá, al tiempo que adelantó que van a ir «hasta las últimas consecuencias».
-¿La primera silla postural a la que accede, se la reconoció la obra social?
-Sí, es la primera silla nos la entregó la obra social cuando Francesco tenía dos años. Entonces no sabemos por qué, en su momento sí y ahora no, nos da rabia. En diciembre cuando ingresamos el pedido la obra social pidieron presupuesto y salía más de 500 mil pesos, pero como son importadas ahora está cerca de los dos millones de pesos.
Si bien el eje de este tipo de reclamos se suele enfocar siembre en el monto del remedio o el insumo que se necesita, en este caso una silla, Marcos señaló que «no hay que encontrarle justificativo por el lado del dinero» ya que está en juego la salud de su hijo.
«Yo le advertí a la obra social, les dije que no estaban cumpliendo y que iba a buscar otra forma. La semana pasada empecé por una carta documento donde ellos lo único que me responden es con el informe que me hicieron de la ‘auditoría’. Ahora nuestra abogada va a iniciar una demanda, vamos a ir hasta las últimas consecuencias», concluyó Marcos.

Fotografía: ilustrativa