miércoles, 18 septiembre 2019
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«Cada vez viene más gente a pedir»

«Cada vez viene más gente a pedir», aseguró Camila Santillán, una joven que está a cargo de la atención al público en una conocida panadería de la ciudad de General Pico, en la que regalan el pan que sobra, a las familias más necesitadas.
Durante los últimos días se conoció que «La Dulce Esquina», que funciona en la esquina de las calles 2 y 7 bis de esta ciudad, había comenzado a regalar sus productos para ayudar a las familias de menos recursos. Esto se hizo por iniciativa de los propios empleados, quienes decidieron armar bolsas de panificados y colocarlas en un canasto para que la gente lleve «lo que necesite».
La joven, contó que si bien la iniciativa tomó mayor trascendencia durante los últimos días, se puso en marcha hace por lo menos dos meses, como una de forma de ayudar a ayudar a las familias a las que cada vez se les hace más difícil conseguir el alimento.
«Surgió entre nosotros, porque cuando limpiábamos las zorras a la noche antes de cerrar, veíamos que era mucho lo que quedaba. Se hace mucha mercadería a la mañana, hay días que se vende todo y otros que no. Entonces los días que quedaba, nos daba lástima tirarla porque viene mucha gente a pedir», contó la joven en diálogo con LA ARENA, quien señaló: «Vienen niños, adultos, abuelos, gente grande que no tiene, gente que tiene mucha familia. El kilo de pan está a 70 pesos el kilo de pan y en una familia en la que son 6 o 7, es muy difícil darles a todos. Además hay mucha gente que no puede comprarlo».

Empleados solidarios.
En la entrada al local, los empleados de la panadería ubicaron un canasto con un afiche que indica: «Llevate lo que necesites». Incluye bolsas con «el pan que queda de la noche, bizcochos, panes saborizados, tostadas y todo lo que vaya quedando y que tenemos que sacar, porque no lo podemos vender más», según precisó la trabajadora.
«Yo me tomo el trabajo cuando cierro a las 21.30, de separar en bolsas. Hay pan que se usa para rallar, y hay pan que lo ponemos en bolsas», contó Camila, quien junto a Brian Ramos y Marcelo Bladabara pusieron en marcha esta iniciativa solidaria.
«Lo pensamos entre nosotros y primero armamos a escondidas el famoso canasto, que era nada más para la gente que viene, que cada vez es más y nos daba lástima tirar la mercadería. Pero cuando venían los patrones (Jorge y Alberto) lo sacábamos, porque no nos animábamos a consultarles. Hasta que lo charlamos con ellos y nos dijeron que no había problema», recordó la joven.
«Fue una iniciativa de nosotros, porque era mucho lo que quedaba, y cuando se conoció esto, empezó a llegar más gente. Cada vez viene más gente, niños, más que nada. Esta bueno, porque si no es mercadería que queda y que tendríamos que tirar porque no tenemos lugar. Esta una forma de colaborar, y se colabora con el merendero del Barrio Federal, a donde se llevan bolsas de facturas», finalizó.