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Caminar kilómetros para estudiar

Ni el frío, ni las hostiles ráfagas otoñales ni el repentino calor norteño detienen las ganas de estudiar de dos hermanos pampeanos.

Tampoco la pandemia ni las exigencias diarias atormentan el entusiasmo de Alexander y Axel Altamirano: dos jóvenes de la zona rural de Rancul que a diario caminan kilómetros y kilómetros para conectar sus celulares a la red y, de esta forma, estar al día con las clases.

Uno, Alexander, va a la Universidad, mientras que su hermano menor cursa el primer año del Instituto Agrotécnico de Rancul.

Ambos, debido a la cuarentena, viven en el campo, a unos 18 kilómetros de Rancul, con Lorena y Alberto: sus papás.

«Son chicos muy buenos, muy centrados, y no dejan de estudiar pese a todo esto que estamos pasando», dijo a LA ARENA Aldo, su abuelo, de 65 años.

Aldo y su mujer viven en Rancul y pueden hablar por teléfono ya que la señal llega sin problemas. «A mi hija y su marido, como a los chicos, les resulta un poco más difícil con Internet y esas cosas», agregó.

El hombre se escucha orgulloso porque la historia de sus nietos tomó algunos ribetes mediáticos durante las últimas horas.

«Nos pone muy contentos que se de a conocer el esfuerzo que hacen los chicos», señaló el hombre, quien en todo momento destaca su fanatismo por el deporte de la provincia.

«Quiero aprovechar este momento para mandarle un saludo a todos los ciclistas de La Pampa», ironizó.

Las autoridades del Instituto Agrotécnico de Rancul dieron a conocer en sus redes sociales la travesía que Axel (como alumno) y también su hermano realizan para no perder el hilo de sus estudios.

«Axel Andrada Altamirano, alumno de primer año de Técnica Agropecuaria, vive en el campo con su familia y tiene que hacer el aislamiento muy lejos del colegio. Allí, diariamente recorre cuatro kilómetros para poder conectarse a Internet y realizar las tareas. Su hermano, que ya está en la universidad, hace el mismo recorrido para cumplir con sus obligaciones. Después, en el tiempo libre y siempre que puedan, ayudan a sus padres en las actividades del campo», indicaron desde el establecimiento.

Y amplíaron: «Desde el inicio de la cuarentena, ha hecho mucho calor, también mucho frío y ha soplado bastante fuerte el viento. Desde que las clases presenciales se suspendieron, Axel nunca dejó de trabajar, de estudiar y jamás dejó de cumplir con sus deberes. Felicitaciones Axel y muchas gracias a la familia por el acompañamiento».

El recorrido de los hermanos Altamirano comienza en su chacra, a pocos kilómetros de la conocida Escuela «El Tala», y continúa por un camino vecinal hasta un paraje.

«Desde allí, sus teléfonos reciben señal, y mandan la tarea realizada como hacen todos los chicos: capaz que a ellos les cueste un poco más por esto del aislamiento pero lo pueden hacer sin problemas», expresó su abuelo al definir que ambos «están en el campo siempre».

Aldo describió a sus nietos como «muy ordenados, muy educados, y siempre están tranquilos».

Y recordó que tanto Alexander como Axel de manera permanente colaboran con las tareas del hogar.

«Axel vive mucho con nosotros en el pueblo pero ahora, con todo esto de la pandemia, prefirió irse con sus papás al campo», dijo su abuelo.

El hombre rememoró a sus dos nietos pero también a su otra nieta María Cecilia que vive en San Luis.

«Somos una familia muy unida, pero estamos en un momento muy especial, por todo esto que está pasando: nos pone muy contentos que los chicos no abandonen y sigan con sus estudios», completó.

La historia de Alexander y Axel se asemeja a otra crónica cuyo protagonista fue un chico que pese a las dificultades jamás se le cruzó la idea de abandonar las clases.

El niño, en este caso, llamado Jeremías González Ordienco, de solo siete años, también vive en un puesto rural, junto a su familia, a unos 30 kilómetros de Santa Isabel.

El alumno, aún hoy, galopa en su caballo «Peludo» hasta llegar una colina para poder obtener señal de Internet en su celular y, de esta forma, enviar la tarea a su profesora Sonia.

La historia de Jeremías, publicada originalmente en mayo por LA ARENA, dio la vuelta al mundo y llegó a países como Rusia, Alemania y Estados Unidos.

FOTO: FACEBOOK.