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Caminará desde Bahía Blanca a Abramo

PELUQUERO PAMPEANO CUMPLIRA UNA PROMESA QUE LE HIZO A SU MADRE

El peluquero Héctor Oscar Garracini nació el 14 de septiembre de 1948 en Abramo, pero se encuentra radicado desde hace más de 50 años en la ciudad bonaerense de Bahía Blanca donde desarrolla su oficio. En los próximos días regresará a la localidad pampeana caminando, tal como se lo prometió oportunamente a su madre, y para celebrar sus 72 años de vida.
«Palito» o «El Pampa», como se lo conoce a Garracini, recorrerá aproximadamente 170 kilómetros caminando a lo largo de unos ocho días y en la localidad de Bernasconi podrá encontrarse con sus dos hermanas.
El hombre aprendió a cortar el pelo mirando a su mamá, a su tío, a sus hermanas y hasta a un vecino turco del pueblo pampeano. De padre carnicero, madre peluquera y con ocho hermanos «había que hacer de todo».

Peluquería propia.
Luego de la pérdida de su padre cuando tenía 13 años, viajó a la ciudad de Bahía Blanca a poner su propia peluquería. Lo logró a los 20 años, luego de trabajar muy duro y hasta sacrificar su larga y setentosa cabellera. Luego de liderar varios salones recaló en Rodríguez 30, donde estuvo dos décadas.
En breve, partirá desde Bahía Blanca hacia su pueblo natal, Abramo. Tiene todo listo: una bandera con fotos de sus más lindos recuerdos, un permiso para entrar en La Pampa y mucho entusiasmo.
En diálogo con un medio bahiense (La Nueva), el pampeano contó: «Cuando me salvé del servicio militar mi mamá me dijo ahora ponete tu propia peluquería, por tu cuenta, y le contesté que me iba a Bahía Blanca, unos años allá a cortar el pelo. Pero voy a volver; y voy a volver caminando», narró. Y así nació la promesa.

Aventura.
En el camino será escoltado en un motorhome por su actual compañera de vida y en el tango, Ana Zatti, quien lo acompañará durante todo el recorrido. «Estoy acostumbrado a caminar, no tantos kilómetros, pero sí cuatro o cinco por día. Además, vamos a ir entrando en los pueblos, que están muy cerca uno de otro, a unos 15 ó 20 kilómetros. No es un desierto», dijo.
Además, planean pasar una noche en la estancia de unos amigos y seguir adelante. Al llegar a Bernasconi, donde tiene una propiedad, se reunirá con dos hermanas que viven allí y hará la
cuarentena.
El día de su cumpleaños, el 14 de septiembre, ellas lo acompañarán desde el cementerio de este pueblo -donde están los restos de su padres- hasta Abramo, por un camino de tierra de poco más de siete kilómetros.
«Llegaremos juntos y festejaremos mi cumpleaños en la calle. Nos va a recibir la gente conocida del pueblo: compañeros de colegio. Voy muy seguido allá, cada 15 ó 20 días», señaló.