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«¿Cantar? Cantar es ofrecer el alma»

Hay gente que tiene la capacidad para multiplicarse y poder llevar adelante diversas actividades. Paola es cantante, y mientras se desarrolla como tal hace radio, trabaja y realiza tareas solidarias.
MARIO VEGA
Siempre digo que hay pocas cosas que entregan más satisfacción que trabajar en lo que a uno le gusta. Se supone que hacerlo demanda obviamente esfuerzo, que es -innegablemente- algo alejado del ocio, del recreo, o de la diversión… y claro que es verdad. Trabajar significa asumir responsabilidades, compromisos, cargas… al cabo una suma de obligaciones para acceder a una paga que debiera subvencionar las necesidades básicas de una persona. Aunque esto último muchas veces no se da en la realidad.
Hay que señalar que cuando crecemos, a la par vamos soñando… muchas veces con realizarnos en actividades que -sin dudas- podrían resultar más agradables que el trabajo «habitual», ese que a veces nos abruma, o nos exige de manera tal que no siempre resulta placentero. Aunque también cabe admitir que hay laburos que son en sí mismo una fuente de satisfacción.

Lo que quisimos ser.
Y en este sentido seguro habrá abogados, médicos, carpinteros, chapistas, etc., -o trabajadores de cualquier oficio o profesión- que disfrutarán claramente de la tarea que les tocó desarrollar. Creo que los periodistas también nos regocijamos -más allá de broncas cotidianas, de enojos circunstanciales por el motivo que sea (como en cualquier tarea, es cierto)-, y mucho con lo que nos toca desarrollar.
Pero antes de la adultez, quizás púberes, es probable que casi todos hayamos tenido otros sueños… estábamos los que tal vez nos convencíamos que seríamos jugadores de fútbol profesional, o estrellas de la música, o de la actuación. Aunque no faltaría el que quería ser policía, bombero, veterinario… o lo que sea. Tantas cosas. Ilusiones de jóvenes que en muchos casos se fueron esfumando a medida que la vida nos llamó a la realidad. Hubo que trabajar, a veces de lo que viniere…
Están los que tuvieron la suerte de poder desenvolverse en lo que más les gustaba y, debo confesar, en lo personal el periodismo fue la síntesis de muchas ilusiones imaginadas en mis primeros años…

«Cantar es ofrecer el alma».
También existen los que llegaron a armonizar sus sueños -que parecían difíciles de concretar, aunque no digo eran imposibles-, con otras aristas más prácticas de la realidad: esto es debieron desarrollar una cosa distinta a la que imaginaron -aunque también esa actividad pudiera llegar a gustarle (o no)- y dedicarse paralelamente por ejemplo a jugar al fútbol, o practicar algún otro deporte en una suerte de amateurismo marrón (cobrando unos pocos pesos a modo de compensación por el esfuerzo de entrenar todos los días); o cantar, bailar, actuar, o lo que fuere. Actividades que quizás pudieran constituir la verdadera pasión, o vocación, de una persona.

Cantar es emocionar.
Y me parece que este es el caso de Paola Ruiz Díaz… «Para mí cantar es ofrecer el alma y que la gente se divierta y se emocione… cantar es poder bajarme de un escenario y sentir mi alma feliz!», confiesa apenas comienza la charla.
Debo decir que fue hace algunas noches, en el Casino, que redescubrí a una joven intérprete que -indudablemente- ha crecido como artista, y es capaz de cautivar a quien escucha la melodía de su voz.
Ya he confesado que estoy lejos de ser conocedor, que soy negado -sí, también en eso- en lo que se refiere a la música, pero esta voz, entre portentosa y dulce, logra sacudirme. No se lo digo, mientras ella sigue entonando casi en un susurro -a pedido, en medio de la charla- y Rodrigo -el fotógrafo- dispara su flash.

De dónde vienes, muchacha.
Nacida en Rufino, pero afincada desde su niñez en Santa Rosa, es hija de Rodi (Rodi Ruiz Díaz), quien llegó a La Pampa buscando una oportunidad para sus deseos de seguir haciendo radio, y continuar su carrera dentro de la música. «Yo tenía 7 años cuando llegamos… papá era locutor, presentador, y como se sabe cantaba cumbia, melódico… Hizo radio hasta que falleció en febrero del 2018», cuenta Paola y en su mirada aparece una sombra mientras recuerda.
«Mi madre, Estela Etchetto, tenía despensa, y ahora está jubilada… tengo dos hermanas: Silvia me lleva 9 años, es docente y vive con su familia en Buenos Aires; Vanina es profesora de inglés y reside con los suyos en Estados Unidos. Y además tengo dos hermanos más por parte de papá, Ruth y Enzo», resume.
«Como decía vinimos a Santa Rosa cuando yo tenía 7, por posibilidad de trabajo para mi papá. Hace 35 que estoy aquí, y claro que soy pampeana, si mis hijos lo son», completa.

Hermosos recuerdos.
Aquí haría la primaria en la Escuela 221 del Barrio Aeropuerto y el secundario en el Comercial Capitán General José de San Martín…
«Pero también soy docente de primaria, porque estudié en el Colegio Normal -sigue-, y recuerdo mi niñez rodeada de música… Allá en Santa Fe papá tocaba en bailes familiares y ahí estaba mi mamá acompañando, y nos llevaba junto a mis hermanas… ¿La escuela? Me encantaba aprender, pero más me gustaba jugar con mis compañeros en los recreos. Tengo hermosos recuerdos de la escuela, y siempre algo me tocaba hacer en los actos: cantar o bailar… En séptimo grado fui abanderada. En ese tiempo con mi hermana Vanina cantaba en un dúo y papá nos presentaba en show privados como ‘Las Frutillitas’. En realidad sentíamos que cantábamos y jugábamos a la vez, porque lo vivíamos de esa forma…», evoca. Las canciones de «Las primas» y de Pablito Ruiz estaban entonces a la orden del día.

Seguir creciendo.
A sus 13 años empezó en los coros de Alberto Carpio. En el de niños, después con juveniles y adolescentes: «Fue hermosa la experiencia cantando en coro y como solista con Alberto, y de verdad con él aprendí mucho de la música», reconoce.
Iba a comenzar entonces una verdadera carrera con el canto. «Competí en Ingeniero Luiggi, en el Pre Cosquín, acompañada por Alberto Carpio y Tachi Gaich… ganamos y fuimos a Córdoba, y allí ganó una chica local. De todos modos fue hermoso cantar en ese mágico escenario», sostiene.
Después sería tiempo de integrarse a Pampamérica «haciendo música latinoamericana. Recuerdos fantásticos, con grandes artistas y personas. Estoy muy agradecida por esos momentos», completa Paola.

La vida, el trabajo, los hijos.
Pero, como quedó dicho, a veces no alcanza con desarrollar aquello que a uno más le gusta. Por eso Paola tuvo que empezar a trabajar, y lo hizo en la Municipalidad de Santa Rosa, «en la parte de Acción Social, como administrativa, donde estuve hasta 2002»
Después Toto López la invitaría a integrar «La Taba», haciendo música popular argentina, con Danilo Escuredo, Alfredo Roldán y Marcos López… un grupo magnífico de personas y músicos. Con ellos recorrimos La Pampa y el país actuando en peñas, festivales y eventos privados», recuerda.

Rumbo a Francia.
En 1996 «La Taba» y el grupo «Mamul Mapú» viajaron a Francia, haciendo Festivales en el sur del país galo; pero también pasaron por Madrid y las Islas Canarias.
Sería en abril de 1998 que iba a contraer matrimonio con Danilo, y en julio de ese mismo año habrían de viajar nuevamente a Francia: «Recorrimos muchos festivales, y también conocimos Rusia. Lo cierto es que resultó una experiencia inolvidable», evalúa.
Precisamente con «La Taba» grabarían en los estudios de Mángano «Simplemente La Taba»… «Estuve hasta 2002 cuando quedé embarazada: hoy tengo dos hijos, Manuel de 20 años y Lucía, de 15, mis soles de cada día. Ahora están estudiando… por supuesto les gusta la música: el varón juega básquet en la primera división del Club All Boys, y canta pero todavía no se anima en público. En tanto Lucía baila jazz hop, canta, toca el uquelele, la guitarra y el piano. Y también disfruto mucho eso, que a ellos les guste tanto», sonríe Paola.

Tomando clases.
Durante un tiempo disfrutó de la música pero «más tranquila. Participando de shows con personas como Carlos Amigo, Cacho Arenas, Toto López… pero no tenía presencia permanente en los escenarios… Igual tomaba clases de canto, de baile, de teatro, de guitarra en Santa Rosa y Buenos Aires. Considero que siempre hay cosas para aprender y mejorar… ¿Y sabés una cosa? Me encanta festejar mi cumpleaños haciendo show y reuniones con amigos, y esta vez lo hice cuando me tocó actuar en el Casino, donde estaban todos ellos y mi familia».

Paola solista.
Rememora que en 2011, ya separada, empezó «un camino como solista… Recorrí peñas y festivales, y en 2015 gané un concurso por internet donde la gente votaba un video de diferentes cantantes. Así obtuve poder grabar un disco en un estudio de Carmen de Areco… era un programa de radio por internet que se llamaba ‘Cuerdas de mi guitarra’… viajaba cada 15 días y mi productor era Federico Azurmendi, ex cantante de ‘Yamana’, quien me ayudó mucho», indica.

Además de la música.
En forma paralela a la actuación, Paola en 2012 dio clases como maestra de grado en varias escuelas; y más tarde ingresó a trabajar en la Justicia, en la Secretaría de la Oficina de Género, «aunque seguía haciendo cada tanto suplencias de maestra. Pero después entre el trabajo en el Poder Judicial, y los show, decidí estar más tiempo con mis hijos», cuenta.
Sería en 2015 cuando pudo conocer a Nelson Pérez, guitarrista de los Quilla Huasi y guitarra de Cuti Carabajal. «Viajando tuve la suerte de conocer a muchos artistas, como Yuyo Gonzalo, Fernando Castro de La Mosca, Claudio Toro, Víctor Hugo Godoy y Lionel Pacheco de Los Cuatro de Córdoba, Iván Camaño, Marcos Llunas, Hugo Casas… e hicimos un disco moderno con zambas, chacareras, canciones. Incluimos ‘Cantora de la zamba’, de mi amigo Ernesto del Viso, que cuenta mi historia como mujer y como cantora. Ah! Y está mi tema ‘Sólo tu’. Sí, puedo decir que anduve bastante», completa.

El querido Jaime Montiel.
La intérprete sigue conversando, y cuenta que «fue a fines de 2015 que comenzó a hacerme producción artística Jaime Montiel, quien ya no está entre nosotros pero siento que me acompaña en el escenario. Pudimos sacar el disco con el sello ‘Utopía’ y lo presentamos en el Casino en Santa Rosa, también en Buenos Aires en el teatro ‘Gastón Barral’ y en La Casa de La Pampa. Pero además nos dimos el gusto de hacer una conferencia en la sala de prensa de Cosquín… un recuerdo muy grato. Fue un tiempo de mucha actividad, recorriendo peñas y distintos escenarios, siempre acompañada de mi madre, mis hijos y mis amigos», rememora.

Peñas, festivales y Washington.
Hoy, en sus recorridas por la provincia y el resto del país es acompañada por su banda, conformada por Pablo Perera en piano, Martín Díaz en guitarra, Iago Avellaneda en bajo, y Alejandro Gaitán o Ariel Agüero en percusión. Grandes músicos y grandes personas. En 2016 su carrera mostraría un claro crecimiento: «Jaime Montiel había mandado mi disco al Festival Argentino en Washington, y al año siguiente me pude dar el gusto de participar del festival en Estados Unidos. Hubo muchas cosas, porque además me contrataron de Punta Arenas en Chile, y ahora mismo sigo haciendo show en Buenos Aires, Córdoba, y donde me convoquen… sí, creo que estoy en un muy lindo momento», reflexiona.

Paola, multifacética.
Habrá que admitir que Paola tiene una fuerza muy especial, que es inquieta y casi podría decirse que le gusta la actividad permanente. No puede estar sin hacer nada. Por eso cuando la convocó Fabio Flekenstein para ser jurado en «Dones y talentos», un programa que sale por Canal 3, no lo dudó: «es muy linda experiencia disfrutando de tantas voces de la provincia que nos dan la pauta que siempre hay nuevos valores», explica.
Pero además, «desde noviembre del 2018 formo parte de ‘Mapu’ (Músicas autoconvocadas pampeanas unidas), y representé al grupo en Santiago del Estero y Paraná. La idea central es ‘por más mujeres en el escenario’, y en eso estamos», dice convencida.

La chica de la radio.
Como si fuera poco, desde hace un año y medio tiene un programa de radio, quizás heredando el cariño que Rodi, su padre, tenía por ese medio. ‘Entre amigos FM 104.1’, Radio Contacto, va todos los viernes a las 18. «Hago entrevistas, doy algunas noticias sobre espectáculos, música… y la verdad es que me hace muy feliz. Y sí, de papá heredé sus dos pasiones: cantar y hacer radio. Pero me gusta estar preparada, y por esto tomo clases de canto, locución, oratoria y radio. Siempre se puede aprender y mejorar. De mis show te puedo decir que son básicamente folklóricos, y trato que sean movidos. La verdad es que este año me han dado muchas alegrías, la música y la radio… y el apoyo de mi pareja, de mi madre y mis hijos. Por suerte el padre de mis hijos está siempre presente para poder organizarme y poder viajar en mis giras», agrega.

El valor de la solidaridad.
Paola no lo quiere decir, pero hay un costado de su personalidad que verdaderamente vale la pena que sea reconocido. «Sí, es cierto, hace varios años trabajo en diferentes grupos de ayuda a los más necesitados, y con amigos hacemos juntadas de ropa, alimentos, juguetes, y los repartimos en merenderos. Este fue el tercer año que organizamos ‘Un juguete por una sonrisa’, y para diciembre tengo previsto organizar ‘Un día para dar La Pampa’. Soy líder en la provincia de esa campaña que es a nivel nacional organizada por la ONG Pura Vida… Sí, se podría decir que soy una mujer bastante ocupada», dice mientras su sonrisa se dibuja más amplia.
Ha dicho el gran Astor Piazzolla que la música es el arte más directo, «entra por el oído y va al corazón… Es la lengua universal de la humanidad».
Y Paola lo sabe… canta y casi podría decirse que quien cuenta con la virtud de hacerlo tiene la punta del ovillo para pensar en ser feliz. Nada más, ni nada menos. «Lo cierto es que estoy en un tiempo que disfruto de la familia, de los hijos, del amor. Soy feliz, con lo que hago, y con lo que tengo… Cantar es recordar a mi padre cuando lo hacía, y la verdad es que muchas veces cuando subo a un escenario siento nervios, pero después me regocijo todo el tiempo. Te aseguro que cantar es una de las cosas más lindas de la vida…». Estoy seguro que sí, Paola. Claro que sí.

Un desfile con Pampita.
Hablar de Pampita Ardohain es referirse a una de las top model del país. La chica de Doblas tiene un espacio bien ganado entre las modelos argentinas, y eso no está en dudas. Lo que pocos saben es que Paola Ruiz Díaz, alguna vez, se dio el gusto de compartir pasarela con la hoy jurado del «Bailando». Se ríe con ganas Paola al recordarlo: «Sí, resulta que a mis 15 salí reina del Colegio Comercial, y a la vez empecé a desfilar en una academia, y en una oportunidad viajamos con otras tres chicas a modelar en Bariloche, y una de ellas era… sí, Pampita. Dejé los desfiles a los 17, y por supuesto ella ni se debe acordar de mí», comenta con gracia Paola.

Cálida y expresiva para brillar
Por Alberto Carpio
Conozco a Paola desde muy niña. En verdad a ella y una de sus hermanas -son tres-, Vanina. Fueron mis alumnas en el Colegio de la UNLpam.
Las dos con mucho gusto por la música, quizás porque Rodi, su padre, debe haber puesto su granito de arena para que así sucediera. Cantaron en grupos en los que yo estaba: Paola en Pampamérica, con Toto López, Carlos Urquiza y Cacho Arenas; y Vanina con Calandria.
Ambas integrantes del Coro de la UNLPam. en su adolescencia, aunque Paola fue desde siempre quien tomó la música con más compromiso y con la firme idea de trascender más allá de nuestro lugar. Vanina siguió su propio camino, estudió inglés y está viviendo en Estados Unidos.
Paola ha intentado -lo sigue haciendo- varias veces encaminar su carrera con profesionalismo, e incluso grabó en un conocido estudio porteño. Si mal no recuerdo participó de esa grabación el mismísimo Cuti Carabajal.
¿Qué más decir? Que su particular voz y su encanto le permiten trabajar el escenario de una manera distinta a otras cantantes pampeanas. Cálida y expresiva en cada canción generalmente logra su propósito de brillar.
Quizás debiera definir su repertorio -aunque empezó cantando folclore-, porque actualmente la escucho mezclando distintos estilos, -romántico o melódico-, para lograr una homogeneidad en el norte que persigue, si todavía busca el éxito como meta artística. Me refiero a un estilo, que es el que la definirá, y con el que la gente la identificará, con su voz, su presencia y su música en otros espacios que no sea en nuestros escenarios pampa.
Considero que -como podría suceder con otras artistas con condiciones en el canto, el medio condiciona -y tal vez puede poner un techo-, y de algún modo con el tiempo podría llegar a desalentar. No hay entre nosotros tantos espacios para mostrar el trabajo, y tampoco son tantos los productores. Por eso Paola está en la búsqueda, y lo bien que hace.
Es una gran compañera y muy solidaria con sus colegas músicos… donde la llamen allí estará, y siempre con su sonrisa a flor de labios.