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«Capaz de todo, hasta de tumbar gobiernos»

PABLO LLONTO ANALIZO EL ANIVERSARIO 75º DE CLARIN

Especialista en Derechos Humanos, Llonto fue uno de los periodistas perseguidos por Clarín en el recordado conflicto de 1999, cuando el poderoso multimedios despidió completa a toda una comisión interna del gremio de prensa. Entrevistado por «El Aire de la Mañana», en Radio Noticias, advirtió que Clarín «ya no es una empresa periodística, sino un factor económico de poder que busca imponer su pensamiento económico y político, y combate a todo el que no piensa igual».
Agregó que «cuando ataca a sus enemigos, el despliegue es impresionante por los múltiples canales informativos que tiene. Y Clarín es capaz de todo, desde difundir noticias falsas a desarrollar una campaña para tumbar un gobierno», concluyó.

-¿Cuándo se transformó Clarín en el eje de la vida pública argentina, capaz de voltear un presidente con tres tapas?
– Fue concentrando su mayor poderío a finales de los ’80 y durante la década del ’90: ése fue su momento cumbre de acumulación de poder económico y político, que luego desplegaría en forma muy fuerte con el nuevo siglo. En 2008, por primera vez un gobierno nacional decide ponerle algún freno y desde entonces vivimos una intensa disputa, aunque ha cambiado un poco el panorama porque un sector importante de la sociedad argentina ya tiene claro qué representa Clarín: ya no es un diario ni una empresa dedicada al periodismo y las comunicaciones, sino un factor de poder económico que busca imponer su pensamiento económico y político y combate a todo aquel que no piensa igual. Ese combate lo desarrolla incluso contra agrupamientos sindicales en las empresas del Grupo o contra los periodistas que no manifiestan la misma línea que baja el grupo. Ese diario nacido hace 75 años con alguna perspectiva periodística de parte de Roberto Noble, se transformó en estos multitanques que te atacan desde diversos lugares, comandados por un general metafórico: Héctor Magnetto.

-¿Quién es Magnetto?
-Yo ingresé al diario a los 17 años de edad, y Magnetto estaba como un adscripto a la gerencia. Y luego fue gerente. Había llegado como una suerte de joven brillante desde La Plata, enviado por el partido político que conducía la editorial en la década del ’70, el MID de Rogelio Frigerio y Arturo Frondizi. Era un joven brillante de la Juventud del MID y fue escalando posiciones, luego fue gerente general del diario, después fue el elegido por Ernestina Herrera de Noble, la dueña del paquete accionario, para el puesto central en la conducción del grupo. Hoy ya es también accionista del Grupo Clarín, aunque la participación mayoritaria sigue en poder de quienes heredaron la parte de Ernestina (fallecida hace cuatro años): Marcela y Felipe Noble. Ellos no son hijos de Noble pero llevan su apellido.
Magnetto es una personas con muchísima codicia, ambición y sueño de poder. No es una idea propia, porque intelectualmente es bastante mediocre, pero quiso construir en Argentina un modelo similar a la Red O Globo en Brasil: copiaron ese modelo y lo dijeron expresamente. Y así como la Red O Globo, intentan imponer a sus candidatos políticos.
– Un episodio viscoso en la vida política argentina, saber si Marcela y Felipe son hijos de desaparecidos. ¿Es así?
– Claro. Y seguimos sin saber porque pocas semanas después de asumir Macri como presidente, la causa investigaba el origen de Marcela y Felipe fue archivada por la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado (ex esposa de Nisman) quien además sobreseyó a Ernestina.
– También se discute el rol de Héctor Magneto a partir de 1976, cuando la simbiosis de Clarín con la Junta Militar le permitió adueñarse de Papel Prensa. ¿Clarín obtuvo esa empresa en la mesa de torturas de la familia Papaleo-Graiver?
– Es otra historia que la Justicia estaba investigando. Cuando asumió Macri la Secretaría de Derechos Humanos decidió no apelar la falta de mérito del Grupo, Magnetto, Ernestina y el diario La Nación, sobre la apropiación de acciones de Papel Prensa. La dictadura cívico-militar benefició a Clarín y La Nación otorgándoles Papel Prensa, una de las sociedades del grupo Graiver, a quienes los militares acusaban de estar vinculados a Montoneros. Secuestraron a sus directivos, los torturaron y realizaron la transferencia de acciones. Es un episodio terrible y los beneficiados fueron Clarín y La Nación, que formaron una sociedad con el Estado (la dictadura en ese momento) y eso persiste hoy.