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Carlos Fridirich, el relator del pueblo

Hay que tener pasión para todos los domingos relatar encuentros de nuestro fútbol. Los relatores partidarios -sobre todo en los pueblos- exponen cada vez el amor por sus colores, en cualquier cancha.
MARIO VEGA
Si nos remontamos a las viejas épocas -cuando la televisión estaba en pañales en nuestro país-, la radio era dueña y señora de las comunicaciones para informar y entretener; y ejercía un reinado indiscutido. Y aún hoy tiene una magia que no puede igualar la pantalla chica.
En aquellos tiempos gloriosos de la radiofonía argentina, había programas memorables. En distintos rubros -no recuerdo ciclos políticos, quizás porque en mi niñez y adolescencia convivimos con muchas etapas de golpes militares-, y extraordinarios conductores y voces que mantenían la atención de una audiencia cuyo alcance -si se hubiese podido cuantificar el rating- debe haber sido insuperable.

Los viejos relatores.
En lo deportivo -fútbol y boxeo sobre todo, porque no existía la enormidad de disciplinas que hoy tenemos, y/o no eran tan difundidas- se escuchaban extraordinarios relatores… y comentaristas. En ese sentido como no mencionar -de allá lejos y hace tiempo-, al maestro Fioravanti, a Osvaldo Cafarelli y a Bernardino Veiga, entre otros. Y después, sin atender tanto la sintaxis al Gordo Muñoz (con una dialéctica más chabacana, y muy criticado por su cercanía con los militares o los gobiernos de turno)… Más acá Víctor Hugo Morales y su decir florido; y algunos otros, estos de ahora ya conviviendo con la televisión. Y ante esta realidad la cosa es distinta. Bien diferente, seguro que sí…

Los nuestros.
¿Y por casa como andamos? Por aquí han surgido en los últimos años algunos muchachos a los que les gusta eso de transmitir partidos de fútbol por radio, y -en muchos casos- con seguridad lo hacen solamente por pasión, porque les gusta. Y nada más… Porque de plata, ni hablar.
No digo que sea el caso de todos, pero algo de eso hay. Demasiado sacrificio supone estar cada vez en una cancha -haga frío o calor, esté de por medio o no un compromiso familiar o de cualquier tipo-, para llevarles a los aficionados que se quedan en sus casas el fútbol de cada domingo.
En nuestra provincia entiendo que el primero en transmitir un partido de fútbol fue Alfredo Dalmiro Otálora, por Radio Nacional. Un enfrentamiento entre los equipos de la Liga Cultural (de Santa Rosa) y la Pampeana (de General Pico), creo que con los comentarios de Armando «El Negro» Tello, por entonces periodista de este diario.

Los que vinieron después.
Más tarde llegaría Eugenio Cosci -el querido Julio Heredia sería el comentarista-, Juan Carlos Carasay, Juan Carlos Vega, Jorge Zaldarriaga… y algún otro. En este tiempo quien relata fútbol por esta zona es Alberto Almeira -con los comentarios de Quelo Quevedo- por la 90.1, «La Radio del Deporte».
Pero en algunos pueblos también están los que lo hacen, y muy bien, como Facundo Álvarez en Macachín. Y en General Pico hay más de una radio que transmite fútbol; como también en Guatraché y Victorica.

Carlos Fridirich, de Winifreda.
En Winifreda, desde hace algunos años, hay un joven relator «partidario» -«¡somos un programa partidario!», reconoce y se reinvidica- que sigue la campaña del equipo. En el Tomás Eloy Baldovino, donde juega de local, o en cualquier escenario donde se presente la casaca celeste del Club Social y Deportivo Winifreda.
Carlos Fridirich es un apellido íntimamente ligado a la institución girasolera, porque su padre Roberto -más conocido como «Tito»- fue un destacado centrocampista del equipo en los años ’90, y tres de sus hermanos defienden los mismos colores en el equipo del pueblo.

Una familia unida.
«Nosotros siempre vivimos en Winifreda, y puedo decir que por suerte mi infancia fue feliz… muy feliz; rodeado siempre de mi familia. Porque somos muy unidos y compartimos la pasión por el fútbol y por nuestro club», dice Carlos.
En un momento de la charla menciona a sus suegros -evidentemente quiere al nombrarlos sumar puntos para seguir disfrutando de esos grandes asados que comparten-, Juan Haag y Celia Schaffer. «Con ellos, con Laura, con Mauricio mi cuñado y su esposa Claudia, y sus hijas Valentina, Guadalupe y Micaela, mis sobrinas, nos juntamos todos los sábados en Mauricio Mayer, aunque al otro día tenga que transmitir», manifiesta. Y cumple y queda bien… ¿O no?

Padres y hermanos.
Su padre, «Tito», es conocido -en realidad en una localidad como Winifreda se conocen todos- porque desde mucho tiempo tiene un taller de chapa y pintura del automotor. Y cuenta Carlos: «Mi vieja es ama de casa y se llama Graciela… yo soy el mayor de mis cuatro hermanos, después sigue Fernando (28), que trabaja para una compañía de seguros en Santa Rosa; Gustavo (25) es estudiante de Informática en Santa Rosa; y Gonzalo (18) es el más chico y cursa el colegio secundario. Los tres son jugadores de la primera división del Deportivo Winifreda».
Carlos es papá de dos niños gemelos, Thiago y Mateo -nietos del entrenador Alfredo Sauro-, que tienen 12 años y juegan en las inferiores del club; y hace algunos años (¿ya van cinco?) está en pareja con Laura Haag. La joven, desde que su compañero comenzó con lo que se transformó en una de sus pasiones -el relato- lo acompaña a todas las canchas y oficia de fotógrafa: «Al principio no le gustaba, pero le tomó el gustito y ahora lo disfruta, no falta nunca y se hizo hincha… es fotógrafa, pero además docente titular de la escuela primaria», cuenta.

La primera vez en radio.
Después confiesa que no fue «de los mejores estudiantes… no por falta de capacidad, sino porque siempre fui vago y medio rebelde, pero hice mis estudios secundarios en el IPCR de Winifreda»,
Tal vez alentado porque alguna vez ganaron un concurso de radio que organizaba el Gobierno provincial, otro poco por casualidad -como muchas veces se dan las cosas-, Carlos se convirtió en relator de fútbol. «Sí, en la primaria, en la Escuela 104, teníamos como materia hacer un programa… ‘Radio Aventura’ se llamaba, y era una radio de niños, en la que participábamos de primero a séptimo grado, y que se podía escuchar con antenas dentro del pueblo».

«Era patadura».
Aunque tiene tres hermanos que se destacan con la camiseta de Winifreda, Carlos admite que él «de chico no era amante del fútbol… de hecho siempre fui de los considerados ‘pataduras’, y en el pan y queso (una forma de elegir los jugadores de uno y otro equipo en el fútbol de los potreros) siempre era de los últimos que elegían… a lo mejor por eso nunca me motivé para practicar ni mirar fútbol. Era muy fanático de la Fórmula 1 y de Mika Hakkinen», completa.
Si bien sigue al fútbol, con un enorme fanatismo por el Deportivo Winifreda, lo curioso es que -afirma- casi no lo mira por televisión… «De pasada nomás… soy hincha de Vélez, pero ahí no me interesa nada. Lo único que importa es mi club», dice mientras muestra el escudo del Depo tatuado en un brazo, y la vestimenta íntegramente de los colores winifredenses.

La llegada al club.
A lo mejor porque su padre había sido destacado jugador, y porque sus hermanos ya estaban en la entidad, Carlos tenía no obstante -quizás inconscientemente-, un enorme amor escondido por el Deportivo Winifreda. «En 2004 se armó un lindo grupo para trabajar en el club, y con amigos decidimos ir y ahí arrancó un amor incondicional, no solo por el Depo, sino por nuestro fútbol y nuestra liga. Además me di un gusto: jugué en reserva en la B y ganamos tres campeonatos consecutivos… los dos de 2005 y el primero de 2006. Los técnicos eran Hugo ‘Mosca’ Frank, un gran amigo, y Luis ‘Cholera’ Ballester… y ese mismo año debuté en primera contra Unión de Miguel Riglos en la B, que sería mi único partido», indica.
Más adelante evoca que «en 2007, de la mano de Alfredo Sauro, tuvimos el mejor año de la historia del club, por lo menos que yo recuerde. En 2007 entré en la comisión y ayudé a Alfredo como un auxiliar en cancha. Fue hermoso… ¡dos provinciales hermosos!», recuerda.

«Futbol compacto».
Lo que parece tener a favor -en el periodismo es una condición importante- es que no es precisamente tímido, y cuando algo le gusta se manda… «En un tiempo le pasaba información a Juan Carlos Vega (fallecido hace algunos años) para la ‘Radio del Deporte’, y salía al aire cuando jugaba el Deportivo Winifreda. Había un gol e informaba, y al final del partido hacía un resumen, y creo que ahí le agarré definitivamente el gustito a la radio. En 2014, un día le dije a Claudio Badini si quería hacer un resumen de la fecha los lunes por Radio Compacto (LRG 889, frecuencia 94.5, propiedad de José Luis Lang, la única con licencia en el pueblo donde hay otras tres emisoras). Al espacio le pusimos precisamente ‘Fútbol Compacto’… y así arrancamos… no tardamos más de dos lunes en convocar al profesor Sergio Bellendier para ver si quería hacer los comentarios si yo me animaba a relatar. Y el debut fue nada menos que un Winifreda-All Boys… esa vez éramos Sergio Bellendier, Claudio Badini y yo».

Dupla inseparable.
Hoy en día Claudio permanece como comentarista, y hacen una dupla inseparable. «Somos compañeros de trabajo en la cooperativa, pero además él siempre estuvo en medios: hizo un programa de rock, trabaja con las redes sociales y noticias. Nuestro relato lo toman para el Canal 5 de Winifreda, donde los lunes pasan un resumen con el audio», dice no sin cierto orgullo.
Tiene la suerte con la que no cuentan otros: «Sí, la verdad es que tenemos un apoyo importante de los comercios; y cuando relatamos, sobre todo fuera de Winifreda, tenemos una gran audiencia», explica.

Carlos, el cantante.
Con el tiempo el espacio fue cambiando de comentaristas: «estuvo Diego Rasch y Diego Platner, y siempre firmes Claudio y yo, hace de esto ya 7 años, porque desde 2004 hasta hoy seguimos ligados muy intensamente al Club Social y Deportivo Winifreda, del cual soy hincha fanático», sostiene como si hiciera falta aclararlo.
En un momento señala que «hace 16 años que trabajo en redes de distribución en la Cooperativa de Electricidad de Winifreda… y también soy cantante en un grupo folclórico que se llama Don Segundo», me sorprende.
«Sí, ¡no la tenías a esa, eh!», y me mira. «Sabés… soy un artista que tiene que trabajar», se define y larga la risa. «El grupo lo integramos desde hace un año Diego Rasch, Franco Schall, Renzo Fredes y Julián Gérez… Diego y yo somos las voces… La verdad es que lo hacemos en forma bastante profesional, y tenemos algunas presentaciones programadas: el 21 en Colonia Barón; el 22 en Toay; el 4 de abril en la Fiesta del Vino y la Promoción de la Finca de Gobernador Duval… Me gusta todo lo que hago», afirma con entusiasmo.

«No me imagino sin el club».
Carlos Fridirich tiene su vida hecha en Winifreda, y por lo que dice no tiene ninguna intención de cambiarla. «La vida en el pueblo era tranquila cuando fuimos chicos, pero hoy está creciendo mucho y tiende a tener un movimiento más de ciudad… ya no se puede dejar todo abierto y la bici afuera como antes», reflexiona.
Y sigue: «El fútbol es la vida del pueblo, y el club la referencia obligada… acá sí te casás o tu hija cumple 15 se festeja en el club; y todos somos hinchas, salvo algunos pocos locos que son contras… y siempre hay alguno», completa.
«El club es parte de mi vida, de mi historia, de mi pasado, de mi presente y mi futuro… no me imagino mi vida sin el club. Actualmente me encargo de las redes sociales, mi mujer Laura me acompaña a cada partido y saca fotos… Pero aparte de las transmisiones intentamos darle repercusión a la actividad social y deportiva… Es nuestro humilde aporte», expresa.

La obra de Adriana García.
Después acepta opinar sobre política: «Soy peronista de cuna y kirchnerista… viví la maravillosa época de Néstor y Cristina, y estoy esperanzado con Alberto (Fernández)… la tiene complicada pero confío en que vamos a ser un país mejor. Y en Winifreda hay que sacarse el sombrero con la gestión de la intendenta Adriana García… lo que está haciendo por el club es algo nunca visto: el tremendo salón de última generación; el colegio secundario nuevo; la solución al problema de los desagües; y se está concretando una obra importantísima en el Hospital, entre tantas otras cosas», puntualiza.

Los sueños.
Naturalmente a su edad todos los sueños permanecen intactos, y por cierto parecen realizables… «Los míos pasan por llegar a viejo feliz, rodeado de la gente que amo. Por supuesto pretendo que mis hijos sean felices, que todos los que amo lo sean… Con Laura tenemos un sueño en proceso: viajar por el mundo, y lo estamos haciendo bastante dentro de lo que se puede hoy en día. ¡Ah! Uno más: ¡Que siempre haya fútbol en Winifreda!», concluye sonriente. Fútbol, viajar y ser feliz… Y con 35 años, cómo no pensar que es posible… si está toda la vida por delante. Pero eso sí, siempre en Winifreda. Porque no habría otra forma y no cabe siquiera imaginarlo.

«¡Hay Dios querido!»
El que esté presente en un partido que se juegue en el «Tomás Eloy Baldovino» casi no necesitará el audífono de su celular para tomar la transmisión… «¡Hay fútbol en Winifreda!», dirá Carlos Fridirich al comenzar mirando desde lo alto de la cabina del estadio el relator del pueblo.
El joven sostiene que no tiene frases hechas, y que no las busca, aunque algunas suenen como muletillas… «Sí, repito bastante, cuando Wini es atacado: ‘¡Hay Dios querido!… y también ‘la pisa, la aguanta, la muestra…’. Soy eso sí de grabarme y después me escucho para corregir cosas», explica.
Y amplía: «Con el tiempo me di cuenta que hay que repetir mucho cuánto tiempo de juego va, y el resultado… También saber ubicar geográficamente la cancha, dónde está el juego, para que el que escucha pueda imaginar, que entienda lo que está pasando».
Cuando se le pregunta si en sus relatos critica a los jugadores de Winifreda sostiene que no… «Ya digo, somos un programa partidario, y lo nuestro pasa además por alentar».
¿Y sobre sus hermanos? «Tampoco hago críticas al aire… para mí el mejor es el más chico, Gonzalo, que debutó en primera con 16 años y el año pasado jugó los 22 partidos del campeonato. Viene de una lesión, el domingo jugó en reserva e hizo un gol. Creo que tiene muchas condiciones. Con Fernando, el más grande, hablamos bastante y le doy mi opinión con franqueza y la acepta; y en el caso de Gustavo pienso que es muy buen defensor».
Si alguien le dice que de alguna manera se está convirtiendo en un personaje -relator, cantante, muy conocido en Winifreda y alrededores-, tira la pelota afuera: «»Winifreda está lleno de personajes, y creo que todos los pueblos los tienen… ahí nomás tenemos a ‘Coqui’ Carnicero (ex jugador y entrenador), Jorge «Baluca» Isa, que el papá fue de la comisión fundadora, y tiene 80 y pico y no falta nunca y es el hincha más hincha… Hay varios».
Después acota que los relatores que más le gustan son Mariano Closs y Víctor Hugo Morales… «Y acá en La Pampa el mejor es mi amigo Facundo Álvarez, que relata a Atlético Macachín», cierra.

«¡Esos fanáticos!»
Cuenta Carlos una jugosa anécdota: «Jugamos un partido por la clasificación al Provincial 2014 ida y vuelta con Pampero de Guatraché, y me llamaron de una radio de ahí diciendo si nos podían retransmitir y que podíamos retransmitirlos a ellos en la vuelta. Dije que sí pero que a la vuelta nosotros íbamos igual… no dejé de advertirles que éramos un programa muy partidario… Encima eran los comienzos y me costaba mucho sacarme el hincha».
Y sigue: «Relatamos la ida y cuando fuimos a Guatraché y dijimos que éramos de la radio no nos trataron bien… es más, cuando fuimos a buscar la formación se nos apareció un grupo y medio nos patotearon… decían que habíamos relatado cualquiera. ‘¡Nooo!, no fuimos nosotros. Son los pibes de la otra radio… ellos no van afuera y son re fanáticos. ¡Son unos tontos bárbaros!’, les dije. Y me contestan: ‘Sí, tenés razón, daba asco escucharlos: parecía que Winifreda era el Barcelona y nosotros Sacachispas’, me comentaron. Y sí, éramos nosotros pero si se los decía nos mataban… ¡esa vez zafamos!», se ríe con ganas.