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Carmelo, un pastelero prodigio

Carmelo Ferrero cumple hoy 13 años. Se va a levantar temprano, después del desayuno prenderá la cocina, se calzará el delantal, preparará todos los materiales y comenzará a desplegar todo su talento y pasión por la pastelería. Antes del mediodía entregará cuatro tortas para los festejos de cumpleaños que ahora permiten los encuentros familiares y sociales. Más tarde elaborará «su» torta, para compartir con los familiares y algunos pocos amigos, porque no se pueden reunir más de diez personas, para cumplir con los protocolos sanitarios.
La celebración del cumpleaños será muy breve, porque después del mediodía comenzará a preparar todos los accesorios y materiales para participar Cake Festival Latinoamérica Virtual 2020, donde estará acompañado por el reconocido pastelero Gastón Salas, que fue el primer ganador del reality Bake Off, que se emite en Telefé con la conducción de Paula Chaves.
«En el evento participan los hijos de reposteros conocidos, y cocinan con sus madres o padres. Pero en mi caso como no tengo padres que cocinen, participo con el pastelero Gastón Salas», relató Carmelo.

Niño prodigio.
«Nunca practiqué deportes, ahora voy a tenis, porque es el único deporte que me atrae. Pero, tengo fotos en el andador con moldes y ollas, o una mesita de chico donde estoy jugando con cosas de la cocina», recuerda -sonriente- Carmelo. Es más, relata que a los cuatro años hizo su primera torta: una pastafrola. Y a los siete años hizo la primera torta para un evento social: fue para la hija de una maestra de la Escuela 227 de esta localidad.
El otro gran desafío lo tuvo a los 10 años. Sus padres renovaron los votos matrimoniales, y fue el encargado de realizar la torta del evento que se desarrolló en el salón de fiestas María Baralle de Brandemann. Ahí lo ayudó con el trabajo la cocinera y repostera local Jazmín Botasso.
El próximo «gran paso» en su corta trayectoria gastronómica fue la fiesta de egresados de la escuela primaria. Ahí se encargó de realizar la torta para el evento, con la colorida y alegre temática del carnaval.

Pasión por la pastelería.
Carmelo es un niño que hace grandes cosas en la cocina. Es humilde, habla pausado. «Me gusta más lo dulce, pero también hago algunas cosas saladas», confiesa.
En el living de su casa, lo acompaña su madre Verónica Paquiodo -fue reina del Trigo- y en una oficina cercana su padre Sergio Ferrero está trabajando para una empresa de Estados Unidos. Su hermana Gianna en febrero cumplirá quince años, y Carmelo desde hace dos años está pensando en la torta para el evento. «Siempre estoy buscando novedades porque quiero hacer una torta muy linda para los 15 años de mi hermana», reveló entre sonrisas.
El niño convirtió su pasión en un trabajo. Ya recibe pedidos de tortas para eventos sociales, prepara desayunos y algunas cosas que le piden los clientes. Y con lo recaudado ya se compró algunas cosas que anhelaba. Obviamente, no adquirió una Play Station, ni tampoco un teléfono de alta gama. El protagonista de nuestra historia compró un moderno horno que le permite realizar sus tortas y una heladera para exhibir sus productos.

Ya está sponsorizado.
Carmelo no tiene «herencia familiar» en la gastronomía. La madre destaca que las abuelas «son buenas cocineras, no es mi caso y mi marido no pasa mucho más allá del asado de los domingos».
«Es algo innato, porque desde muy chiquito tenemos fotos donde esta cocinando y siempre tuvimos miedo que se corte o que se queme, pero siempre está probando y aprendiendo», relató Verónica.
En la cuarentena tuvo más tiempo para volcarse a las redes sociales. Y ahí surgieron algunos contactos con reconocidos cocineros que se sorprendieron con los trabajos del niño castense. Así empezó «a seguir» en las redes sociales a la cocinera Cata Moroni, que ganó la competencia Desafío de Buddy Latinoamérica. Y está también «le dio Me Gusta» al perfil del niño castense. Y después le transmitió al pastelero Gastón Salas que había un niño que cocinaba y hacia cosas muy interesantes.
«Salas se comunicó conmigo y me pidió el teléfono de mi madre para incorporarme al Grupo Ballina. Me ofrecieron sus productos que ahora recibo en las cantidades que necesite. Y tengo que subir las fotos de las tortas en las redes sociales y arrobarlos a ellos. Pero, además, me permitirá realizar capacitaciones constantes con reconocidos pasteleros y cuando retomemos la normalidad tendré que asistir a las exposiciones para participar en los stands de la empresa», relató Carmelo Ferrero.