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Carolina Buccolo y el poder de la imagen

Un estudio de fotografía que retrata familias, recién nacidos, embarazos, niños. Calidad en retratos artísticos.

«Lo que hago es contar historias», dice Carolina. «Al estar dos, tres horas en el estudio compartiendo y trabajando juntos se genera un vínculo muy lindo», agrega y al observar algunas de las imágenes que realiza queda claro que lo que se ve es mucho más que una fotografía. Ahí se condensan historias. De familias, de bebés, de bebés por llegar, de niños.

Carolina Búccolo tiene 37 años y cuando finalizó el secundario se fue a Córdoba para estudiar Cine y Diseño Gráfico, pero lo que siempre la atrapó fue la fotografía. Contar a través de la cámara. Y encontró en los retratos familiares el lugar donde desarrolla su trabajo artístico.

«Cuando estudié cine me orienté a la fotografía, hace diez años comencé con mi propio estudio de Diseño Gráfico, primero en Córdoba y después en Buenos Aires. Y desde hace seis años me enfoqué en las fotos familiares, fue difícil al principio porque no era algo que estuviera instalado acá, hubo que empezar a generar un mercado, mostrarlo, y por suerte gustó mucho».

Carolina realiza de dos a tres sesiones por día (en principio eran dos o tres pero por semana) y allí busca «hacer algo artístico, que no sea solo gente posando y mirando a la cámara». Por eso si la madre es bailarina seguramente en algún momento se pondrá a bailar, o si el papá o la mamá o ambos son músicos les pedirá que lleven los instrumentos. Y así con cada historia.

«No todo el mundo tiene un embarazo fácil o algo detrás que es feliz, hay de todo en la búsqueda o llegada de un hijo o hija, por eso es clave que se sientan cómodos, que puedan sacar lo que quieren mostrar con una mirada, una expresión; por eso digo que lo que busco es contar historias».

-¿Y cómo creció un trabajo que parecía olvidado por la llegada de los celulares?

-Creo que eso fue cambiando, hoy la gente busca tener un recuerdo distinto de esos niños, tener una cajita con momentos únicos para mirar y recordar, por eso con mucha gente que viene se crea realmente un vínculo porque son claves los abrazos, las caricias, el cariño.

Aunque 2020 fue un año que derribó muchas ilusiones de trabajo y crecimiento, para Carolina fue un boom de pedidos. «Fue raro, pero la gente no viajó, tuvo más tiempo libre, menos gastos y creo que también estuvo como más nostálgica; entonces vinieron mucho a pedir sus fotos».

En expansión.

El estudio recibe a gente de distintas localidades de la provincia, de quienes viven en el campo y también de empresas que realizan obsequios distintos a sus empleados. También es testigo de los cambios sociales y culturales de los últimos años.

«En principio eran 70 por ciento mamás, pero hoy casi son más los hombres que vienen, piden las fotos, cuentan lo que buscan, se encargan de todo. Yo trabajé mucho tiempo como publicista pero esto es distinto, y me da la posibilidad de vivir de lo que me gusta», cuenta la mamá de dos niñas de 9 y 12 años y que también suele brindar cursos de fotografía.  

En el WhatsApp es 2954-687917 se puede hacer la reserva para las sesiones y también para realizar los cursos.

«La idea es expandirme hacia Córdoba, he hecho varios trabajos en Río Negro pero la intención es ir hacia otros lugares, por más que el estudio esté acá se puede hacer un trabajo itinerante, y ese es un desafío que me gusta», cuenta Caro, especialista en los desafíos frente a una cámara.