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Casa de Piedra casi no tiene agua

En el lugar donde el GPS dice que debiera haber agua, no la hay. El dato lo reveló un pampeano que días atrás recorrió la zona en cuatriciclo y registró un video que mostraba la impactante baja que experimentó el embalse Casa de Piedra. Este diario visitó el lugar apenas algunas horas después para tomar imágenes y comprobar en el lugar que la crisis hídrica en el río Colorado es quizá la más grave de su historia.
Lo que se ve desde el murallón de once kilómetros de extensión de casi veinte metros de altura ya no es la enorme extensión del lago de Casa de Piedra. Ahora es una planicie seca y arenosa surcada por un río serpenteante que desemboca en la toma de la central hidroeléctrica donde actualmente se turbinan 70 metros cúbicos pese a que ingresan solo 42. O sea, día a día el embalse va perdiendo miles de metros cúbicos que lo condenan a muerte. Así fue bajando año tras año el nivel del lago en una sucesión que se inició hace diez años pero que ahora tiene características dramáticas.
Casi es una anécdota, pero pinta el dramático panorama, la ridícula ubicación en la que quedó ahora la bajada de lanchas de la Villa Turística Casa de Piedra, a más de seis kilómetros del escuálido embalse.
Por suerte para la villa, la bajante no afecta las tomas de agua que abastecen tanto el sector productivo de más de cien hectáreas que alberga viñedos ni al consumo de la población. Los regadores que aún se ven en plazas y paseos de la villa disimulan la gravedad de la situación. Pero la lejanía actual con la orilla del lago de la villa que nació como una zona costera atípica para La Pampa no deja margen para el optimismo.
Con todo, la crisis hídrica no tiene a los pampeanos como los principales perjudicados. La bajante del lago pone en crisis la zona bajo riego de Corfo en Buenos Aires, que este año ya tuvo que disminuir su producción a la mitad y, si no hay una nevada que cambie el panorama, quedará reducida en la próxima temporada a su mínima expresión.
También, y casi como un castigo bíblico a su necedad, la crisis deja al descubierto la irracionalidad del proyecto mendocino de Portezuelo del Viento y la mentira de su pretendido estudio de impacto que supuestamente le daba viabilidad. Esa obra, antesala de un trasvase del río Grande, principal afluente del Colorado, hacia el Atuel, no parece tener hoy quien pueda sostenerla a partir de la evidencia de la ruptura de sus módulos de caudales.

Mínima.
Fuentes del Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco) aseguraron ante la consulta de este diario que el embalse llegará el 15 de marzo a su mínima cota histórica, pues prevén que el pelo de agua baje hasta los 268 metros sobre el nivel del mar. Ese día, la veda para riego en las producciones de aguas abajo comenzará a regir y la erogación de la represa, que actualmente es de 75 metros cúbicos por segundo, se reducirá sensiblemente hasta llegar a los 15 metros cúbicos por segundo (m3/s).
La diferencia entre el caudal que trae el río Colorado y el caudal erogado por la represa es fundamental para entender el grado de la crisis actual. El día que este diario estuvo en el lugar, el río ingresaba a razón de 42 m3/s, mientras que la erogación era de 70 m3/s.
Solo un día después, la cota del embalse ya había roto el piso de 270 metros sobre el nivel del mar (msnm) y se ubicaba en los 269,95 msnm. Las mediciones se realizan diariamente, a las 9 de la mañana y se publican en la página web del Coirco. El caudal del río lo miden en la Estación Hidrometeorológica «Buta Ranquil».
Hasta el 14 de febrero del año pasado, la cota del lago estaba en los 275 msnm. Hasta ese día, en que finalizó la veda de riego, era más el agua que ingresaba a la presa que la que se erogaba, pero las necesidades de riego en las zonas productivas de La Pampa, Río Negro y provincia de Buenos Aires motivan año a año, con la consecuente autorización del Coirco, el aumento del caudal de erogación.
Por ese motivo, desde mediados de agosto de 2019, el embalse comenzó a erogar por encima de los 50 m3/s, superando el caudal de ingreso que tenía el Colorado, que oscilaba entre los 48 y 49 m3/s. De ahí en adelante, la cota fue bajando paulatinamente hasta llegar al crítico nivel actual.

Nevadas.
Desde el Coirco aseguran que la recuperación de los niveles del lago dependerán de las precipitaciones nivales. El último informe que el organismo publicó en su sitio es el que emitió la Secretaría de Infraestructura y Política Hídrica de la Nación, denominado «Informe del Pronóstico de Escurrimientos para los ríos San Juan, Mendoza, Tunuyán, Diamante, Atuel, Colorado y Chubut, para el período Octubre 2019 – Septiembre 2020».
En el caso de la cuenca del río Colorado el pronóstico fue realizado sobre la estación de Buta Ranquil, por el equipo técnico del Coirco, con el objetivo de contar con una previsión de volumen a escurrir para un cierto período.
Para el período Octubre 2019 – Marzo 2020 (período con mayor incidencia de la fusión nival), pronostica un derrame de 1.300 hectómetros por metro cúbico (hm3), equivalente a un caudal medio de 82 m3/s. Para el Período Octubre 2019 – Septiembre 2020, es decir, el año completo, se prevé un derrame de 2.130 hm3, lo que representa un caudal medio 67 m3/s, representando un 47 % del caudal módulo del Río Colorado en Buta Ranquil, cuyo valor es de 142 m3/s.

Muy seco.
«Al presente ciclo, con un valor central pronosticado de 2.130 hm3, le corresponde la clasificación hidrológica de ‘muy seco’. El derrame pronosticado de 2.130 hm3, equivalente a 67 m3/s (47 % del año medio), es inferior a los registros de los 9 ciclos de escasez hídrica (2010/11 a 2018/19), en los cuales el valor medio del derrame fue de 2.710 hm3, equivalente a 86 m3/s (del orden del 60 % del año medio).De cumplirse el pronóstico, se posicionará como el tercer menor registro para la serie histórica de la estación Buta Ranquil desde 1939 a la fecha (79 años), superado por los ciclos 1968/69 y 1998/99 cuyos derrames fueron de 1.658 y 1.998 hm3 respectivamente, y coincidente con el ciclo 1946/47, cuyo derrame fue de 2.131 hm3», concluye el informe.
Los datos son poco alentadores y abren un signo de interrogación para las zonas productivas como la de Corfo, en el sur bonaerense, que en los últimos años vio reducido el cupo de agua para riego que les fue asignado y que, el año que viene, de no haber cambios, podría quedarse sin cupos. Las fuentes consultadas para este artículo aseguraron que la crisis no pone en riesgo la provisión de agua para consumo humano, como la que se realiza en La Pampa a través del Acueducto del Río Colorado.